19 enero, 2015

La Quimera del riesgo cero

charlie

Con motivo de los últimos acontecimientos vividos en Francia, el Primer Ministro, Manuel Valls, comentó hace días que el “riesgo cero” no existe en materia de seguridad.

La mejor respuesta a estos acontecimientos es seguir viviendo tranquilamente, por supuesto con la necesaria vigilancia. El jefe de Gobierno galo dio a entender las “inquietudes legítimas” de la población y ha negado que las autoridades minimicen los riesgos. En “momentos difíciles”, ha añadido Valls, “Francia necesita de unidad nacional”, toda vez que se enfrenta a una “amenaza terrorista” y el “riesgo cero” no existe.

Séneca decía que “El que súbito se determina, súbito se arrepiente”.

Las actitudes congruentes manifiestan valores profundos, como la comprensión, la tolerancia y la paciencia; sin ellas nada funciona.

En este sentido, la tolerancia se relaciona con el respeto, ser capaces de aceptar las diferentes opiniones en torno a un mismo tema. A los ciudadanos no les separa el tener diferentes metas, retos u objetivos, los separa la defensa de valores contrapuestos. Por eso, la responsabilidad de la tolerancia reside en quienes tienen la visión más amplia.

¿Vivimos dispuestos a sufragar por conservar viva la realidad y hacer crecer la libertad?

Para describir la barbarie ya sea en Francia o en Nigeria, el lenguaje no alcanza. Hay que recordar que si el sueño da la razón produce quimeras, el sueño de determinadas “libertades” puede alumbrar el despropósito. De allí volveremos, muertos y vivos, a buscar las cepas de una libertad que pudo ser y se marchitó bajo la bota de un poder que aspira a devorarlo todo.

¿Riesgo?, ¿Prevención y mitigación de desastres?, ¿Amenazas?, ¿Vulnerabilidades?, ¿Peligros?, ¿Incertidumbres?…

Los antropólogos G.Skoll y Korstanje, razonan “que el riesgo es una construcción cultural, cuya narrativa impone la circulación de ciertos bienes en un sentido pero a la vez restringe otros. Las sociedades y sus sistemas económicos funcionan acorde a la circulación de bienes. El riesgo permite incrementar el valor de ciertos bienes haciéndolos inalienables (sin precio para el mercado). Las élites acaparan el control sobre los bienes inalienables restrigiendo su circulación. A la vez, los bienes alienables (aquellos que cotizan en el intercambio propio del mercado) multiplican su circulación y precio. Skoll y Korstanje colocan como ejemplo la forma en que funciona el terrorismo. El riesgo opera sobre la lógica del mercado aumentando y modificando las relaciones de producción e intercambio”.

Dicen grandes sabios que el equilibrio se halla entre la cordura y la locura. Que no puede existir prosperidad sin seguridad.

En estos momentos turbulentos, donde estamos inmersos en una crisis permanente en diferentes escenarios, se pone en cuestión nuestra escala de valores. Ineludible e imprescindible nos vendría buscar un equilibrio interior y exterior.
Si afrontamos los problemas de hoy con mayor sensatez nos ayudarán a mejorar las soluciones del mañana.

Es urgente buscar:

• Una calificación del problema.

• Una insistente identificación de lo que nos acontece en estos instantes.

• Una definición estratégica de lo que nos está ocurriendo.

• Una evaluación y búsqueda de otros valores éticos y morales propios del siglo XXI.

En el siglo XX se vivió una devaluación de los valores que hasta entonces fueron considerados esenciales. Me refiero a los valores: culturales, sociales, religiosos, etc.

Es obligatorio y conveniente buscar nuevas decisiones e iniciativas.

• Busquemos praxis que sumen.

• Busquemos mayores compromisos.

• Busquemos buenas intenciones.

• Busquemos intercambios culturales.

• Busquemos diálogos útiles.

• Busquemos la protección de la pluralidad cultural.

La Unesco propone que estos cimientos se proyecten en grandes acuerdos. Me refiero a una educación para todos, al acceso a la cultura y a una ética del bien común.

Reflexionemos sobre ello.


Jesús Alcantarilla Díaz.
Presidente de Protecturi.