13 febrero, 2015

La policía italiana «secuestra» en Suiza una obra de Leonardo

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El misterio ha sido completamente desvelado. Un cuadro de inestimable valor, atribuido a Leonardo da Vinci, ha sido «secuestrado» en Suiza por la Guardia de Finanzas de Italia y carabineros encargados de la tutela del patrimonio artístico italiano. Se trata de un óleo que Leonardo realizó a la marquesa de Mantua, Isabel d’Este (61 x 46,5 centímetros), una pintura de la que se perdieron las huellas durante siglos y que está considerada como una de las precursoras de la célebre «Gioconda».

Ilegalmente había sido transferido al extranjero y actualmente se encontraba depositado en un banco de Lugano (Suiza), listo para ser vendido por 150 millones de euros a compradores árabes. Después de oportunas comprobaciones técnicas, la pintura fue atribuida a Leonardo da Vinci por el profesor Carlo Pedretti, el mayor experto en el maestro del Renacimiento. Ahora, cuando el cuadro sea trasladado a Italia, se realizarán nuevas pruebas para establecer de forma definitiva que se trata de una obra creada por la mano de Leonardo.

La noticia del descubrimiento del cuadro la dio el «Corriere della Sera» en octubre 2013. Los historiadores creían que nunca había sido pintado, porque la obra estuvo «perdida» durante 500 años. La investigación policial italiana se inició en 2013 y ha estado coordinada por la fiscalía de Pesaro, que se muestra convencida de estar en la pista de un notable tráfico internacional de obras de arte. El fiscal Manfredi Palumbo ha hablado de «decenas de investigados», que podrían ser responsables de delitos de exportación ilegal de obras de arte y asociación para delinquir.

El «Retrato de Isabel d’Este» fue encontrado en 2013 en el búnker de la casa de una adinerada familia suiza y es el sucesor del carboncillo previo hecho por el maestro italiano y conservado hoy en el Museo del Louvre en París. Todo indicaba entonces que, mientras el carboncillo fue realizado por Da Vinci a principios del siglo XVI, cuando era huésped del marqués Francisco II Gonzaga en la ciudad italiana de Mantua, el retrato a color tuvo que esperar alrededor de quince años y tras la constante insistencia de la esposa del marqués y modelo, Isabel d’Este.

Se trata de un óleo sobre tela realizado entre los años 1513 y 1516 y que presenta varios motivos iconográficos inspirados en Santa Catalina de Siena, tales como corona y cetro. No hay dudas sobre la autenticidad del retrato y la firma del maestro florentino: «La tela es auténtica», dijo Pedretti.
Similitudes con la Gioconda

Además, el análisis del Carbono 14 demostró que la pintura se realizó en un periodo entre el 1460 y el 1650, evitando así la sospecha de que hubiera sido realizada en un tiempo posterior al de Leonardo. El retrato presenta muchas similitudes con el de la Gioconda, especialmente en cuanto al color y la iluminación, aparte de la pose de ambas modelos.

De hecho, los expertos presentaron varios documentos en los que se puede intuir una división entre La Gioconda y la Mona Lisa, como si fueran dos cuadros distintos, y en los que se habla de una de ella como una «dama italiana, consorte de un caballero llamado Francesco». Por ello, la duda de que una de ellas fuera realmente Isabel d’Este queda latente y tendrá que ser investigada más a fondo. Isabel d’Este fue una noble italiana, gran mecenas de artistas y protectora de, entre otros, Rafael, Mantegna y Giulio Romano y retratada por otros genios como Tiziano.

Por Ángel Gómez Fuentes en ABC.