9 abril, 2015

La obra maestra estaba en el sofá

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¿Imaginan mover un sofá y que aparezca debajo una pintura del siglo XVIII? Eso exactamente le ocurrió a Christina Jones Janssen en su casa de Bay Area, en California. Enrollado bajo las entrañas del sofá, en un tubo y en perfectas condiciones encontró un cuadro, que según los expertos en arte, es uno de los descubrimientos más importantes del arte Colonial Mexicano que se han hecho en los últimos años, un verdadero evento histórico.

La obra, perdida durante un siglo, es de Miguel Cabrera (1715-1768) el gran pintor de la época en la ciudad de México, capital del Virreinato de la Nueva España. Artista prolífico, Cabrera se convirtió en el favorito de las clases altas de la sociedad y de la Iglesia Católica. La pintura descubierta por Janssen acaba de ser adquirida por el museo de la ciudad de los Ángeles LACMA (Los Ángeles County Museum of Art).

Comprada por el museo

El Museo de Los Ángeles ha dado un impresionante golpe de efecto en el mundo del arte al añadir esta obra maestra a su colección. El cuadro es la sexta entrega de un grupo de 16 pinturas pertenecientes al género Casta, un controvertido y fascinante género inventado en México. Las Castas exploran temas que interesaban en la época de la Ilustración como el matrimonio interracial entre indios, españoles y africanos.

Se tiene constancia de la creación de cien pinturas del género Casta, aunque la mayoría se rompieron. Cabrera pintó un conjunto de dieciséis cuadros de Castas considerado el mejor del género. De ellas ocho pueden verse en Madrid, en el Museo de América, otras cinco pertenecen a un coleccionista privado de Monterrey (México), otra se encuentra en el Multicultural Music and Art Foundation de Northdrige (California) y de las dos que estaban desaparecidas una continúa perdida y la otra era ésta y puede verse ya en el LACMA.

La pintura aparece con el título «Español y Morisca, Albino» y representa a un pudiente padre español, a una madre Mora del Norte de África (Morisca) y a su adorable bebé albino. Ésta es la tercera pintura del género Casta que adquiere LACMA para su colección dedicada a combinaciones étnicas. Janssen explica en «Los Ángeles Times» que su padre estaba convencido de que la obra tenía raíces en España: «Siempre me dijo que la pintura era española, que era allí donde debía buscar».

No deja de ser romántico que esta obra de Cabrera acabe en las paredes del Museo de Los Ángeles, una ciudad que fue parte de la Nueva España. Una decisión lógica si tenemos en cuenta que el creador de LACMA fue John P. Jones, fundador de Santa Mónica. Ilona Katzew, curadora del museo, asegura que «ésta es la obra más importante de arte Colonia Mexicano que sale a la venta en años».

La pintura ha sufrido muchos avatares en estos cien años en los que estuvo extraviada, llegando a Estados Unidos en los años veinte cuando David Gray, el hijo del dueño de Ford, la compró para su villa en Los Ángeles. Antes de su muerte Gray se la regaló a su vecino y éste terminó dándosela al bisabuelo de Janssen. El interés por las obras del género de las Castas ha florecido en los últimos tiempos en el cambiante y extravagante comercio del arte. Estas pinturas que durante muchos años fueron despreciadas por su representación de carácter racista son ahora objeto de culto especialmente entre los compradores mexicanos.

El género, inventado para separar clases, tuvo un efecto social contrario, cimentando una identidad mexicana distinta de la española. Las Castas son una crónica de la diversidad racial de un país que cincuenta años después de la muerte de Cabrera desafió al poder hasta conseguir su independencia.

Por María Esteve en ABC.