5 septiembre, 2013

La justicia entierra el proyecto del hotel del Palau

Hotel Palau

Si el proyecto para construir un hotel de lujo junto al Palau de la Música estaba tocado de muerte, la Justicia ha acabado de enterrarlo. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha declarado nulo un punto clave del acuerdo de la Generalitat que, en 2008, permitió intervenir en tres edificios junto al coliseo modernista para transformarlos en hotel. El proyecto pinchó por la investigación judicial del caso Palau, que halló numerosas irregularidades. Dos asociaciones de vecinos, sin embargo, han acudido a los tribunales para garantizar que un proyecto similar no resucite en el futuro. Los jueces les han dado la razón.

En septiembre de 2008, la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de Barcelona —que depende del Departamento de Cultura— aprobó por unanimidad un acuerdo que informaba a favor de cambiar la calificación urbanística de tres fincas para “posibilitar el uso hotelero”. Según esa resolución, la modificación “no es contraria con la conservación y la preservación” de los inmuebles, catalogados como bien cultural de interés local.

La sentencia no anula el acuerdo de Cultura en su totalidad, sino solo el punto número 2, clave para la preservación del patrimonio. Ese punto rechaza que se descataloguen dos de los inmuebles —en la calle de Sant Pere Més Alt— pero solo obliga a proteger sus fachadas, no así sus interiores. En el caso del tercer edificio, ese mismo punto concluye que es posible su derribo.

Dos entidades —la Asociación de Vecinos en Defensa de la Barcelona Vella y la Asociación de Vecinos para la Revitalización del Casco Antiguo— interpusieron un recurso contra ese acuerdo que ahora han resuelto el TSJC. Según los vecinos, la resolución de Cultura es “improcedente”, “pone en grave peligro la salvaguarda de elementos protegidos” y supone, además, “una desprotección de facto de los edificios catalogados”, recoge la demanda.

En la sentencia, los magistrados recuerdan que el entorno del Palau de la Música está protegido y considerado bien cultural de interés nacional. Y dos de los tres inmuebles afectados por el proyecto del hotel, sigue el escrito, están incluidos en ese espacio. El tercer edificio pertenece al recinto del colegio La Salle Condal, y los otros inmuebles de ese colegio también están dentro del perímetro protegido.

La resolución, que puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, determina la protección del interior de los tres edificios y, sobre el tercer edificio —el menos protegido— prohíbe su derribo. Los elementos interiores, como unos arcos del siglo XVII, se salvarían de una eventual intervención. En la práctica, según fuentes judiciales, la decisión “condicionará cualquier proyecto de cambio de uso” de los edificios donde inicialmente estaba proyectado el hotel propiciado por el saqueador confeso del Palau, Fèlix Millet.

“La sentencia nos da la razón y dispone un precedente muy interesante en cuanto a la protección del interior de edificios catalogados frente a la práctica habitual y extendida del vaciado, promovida incluso por administraciones públicas que deberían cuidar el patrimonio histórico-arquitectónico”, explicó ayer el abogado de los vecinos, Daniel Jiménez Schlegl, especializado en derecho urbanístico.

En 2010, el Ayuntamiento de Barcelona anuló en un pleno el acuerdo que avalaba la construcción del hotel. Los vecinos, sin embargo, siguen recelosos. El año pasado reclamaron al alcalde, Xavier Trias, que anulara el plan urbanístico del hotel y promoviera un cambio de usos para que las tres fincas vuelvan a ser calificadas de equipamiento.

El triunfo judicial de los vecinos es una página más del tortuoso proyecto del hotel del Palau, que llevará al banquillo de los acusados a la antigua cúpula socialista de Urbanismo en el consistorio. Por las irregularidades detectadas en la tramitación del hotel, el fiscal pide cuatro años y siete meses de cárcel para el exteniente de alcalde Ramon García Bragado; para el exgerente de Urbanismo Ramon Massagué; y para el exdirector jurídico Enric Lambies. Todos ellos están acusados de prevaricación y falsedad documental.

Los investigadores concluyen que los políticos sucumbieron a la influencia de Millet y facilitaron la tramitación del hotel, un proyecto que jamás vio la luz, entre otras cosas, por la tenaz oposición de los vecinos. Los políticos “ocultaron” que la operación beneficiaba a un particular —un hotelero— para mantener la apariencia de interés público del proyecto.

Por Jesús García en El País.