14 mayo, 2010

La historia a través del arte

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Rafael Vidal

Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Se inicia la andadura de este apartado de Historia, del Portal de la Asociación para la Seguridad del Patrimonio Histórico “PROTECTURI”, al que se ha bautizado con la denominación de “Recuadro de la Historia”, con la exposición de lo que quiere significar, para diferenciarlo de otros apartados de este mismo Portal.

01_cuadro_historia_grandeEn primer lugar no se pretende, a través de sucesivas columnas escritas, realizar una “historia del arte”. Se equivoca el que acceda con la pretensión de encontrar una disección de un estilo pictórico, escultórico, arquitectónico, o de cualquier otra índole artístico. Aquí lo que encontrará será una página de la historia de la humanidad, la cual aparte de quedar reflejada en documentos escritos o gráficos y restos de distinta consideración, también fueron plasmados por artistas en pinturas, esculturas y edificios, para conmemorar aquel hecho que impactó a la sociedad del momento y que hoy en día se recuerda como disciplina histórica.

La historia no es una narración cronológica de acontecimientos, como aquella interminable y odiosa (en sentido escolar) lista de los reyes godos que nos obligaban a aprender en el bachillerato de mi generación, y que por otra parte se conservan esculturas, joyas y capiteles, más o menos contemporáneos de todos ellos y algunos códices, como la Lex Visigothorum, de la que se conserva su edición en castellano. La historia no es solamente un “recordar”, si fuera eso, sería una disciplina muerta, sino que es “recordar para aprender del pasado y no caer en los mismos errores”. Los historiadores decimos que tenemos una misión pedagógica sobre la sociedad, porque si la humanidad ha ido gestándose a través de hechos, generalmente calamitosos, debemos de exponerlos de la forma más objetiva posible, presentando sus causas, acontecimientos y consecuencias, con objeto de que si se hacen patentes las mismas o similares causas, la sociedad haga suyos los acontecimientos tal como se vivieron, si las consecuencias fueron favorables y satisfactorias, o no actúen de la misma manera, para no caer en los mismos errores del pasado.

La historia de las naciones se ha hecho, desgraciadamente, a base de conflictos bélicos, comportándose en todos ellos, tanto los soldados como los ciudadanos con la gallardía y dignidad suficientes para que sus sucesores plasmaran sus hazañas en monumentos y cuadros. De esta forma no hay batalla famosa que no esté reflejada en una pintura épica, en una escultura, e incluso en un edificio, no hay más que recordar, en este sentido, que el monasterio de El Escorial, fue una consecuencia de la batalla de San Quintín, acaecida el día de San Lorenzo, reflejándose en la estructura del palacio/monasterio, como una parrilla invertida.

El arte es en sí mismo una fuente histórica, porque cuando la obra es coetánea al hecho histórico, a través de ella podemos acercarnos a la verdad, a como se desarrollaron los hechos, de esta forma a través del arte conocemos el empleo de los elefantes como elementos de guerra; los carros de combate de los egipcios o las cerbatanas y arcos de nuestros ancestros prehistóricos. De hecho el arte refleja la Historia, y cuando más se profundiza en ella y las fuentes escritas se reducen, no hay más remedio que acudir a las artísticas, conociéndose de esta forma más de la mitad de la historia de la humanidad.

La humanidad como civilización organizada, tiene alrededor de seis o siete mil años, una minucia en su historia, pues bien, de estos miles de años, solamente tres mil cuentan con datos fehacientes escritos, teniéndose que recurrir en los anteriores a otras fuentes, es decir las artísticas, las que se conservan como patrimonio de la humanidad.

No solamente es importante el arte como fuente histórica contemporánea de los hechos que se sucedieron en ese momento, sino que el artista, cuando plasma en un lienzo o una escultura un hecho de esta naturaleza, no solamente lo hace para reflejar una estética, sino que también profundiza en el hecho que quiere dejar a la posteridad, y para ello estudia y analiza sentimientos, voluntades, escenas, personas, etc., de fuentes que posteriormente, por el devenir de los acontecimientos desaparecen.

Con “Recuadro de la Historia”, a través de columnas periódicas, no solamente conoceremos un hecho de nuestro pasado, sino que también sabremos cómo se plasmó el mismo en el arte. Si conseguimos este objetivo, debemos darnos por satisfecho.

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