8 septiembre, 2014

La Guardia Civil investiga si un cura sustituyó una Virgen del siglo XV

La Guardia Civil de Lugo se ha puesto en contacto con Patrimonio de la Xunta para determinar si la imagen de la Virgen de Conforto, una talla que algunos expertos datan en el siglo XV, fue cambiada por el párroco de A Pontenova, Xosé Anxo Fernández, tal y como han denunciado a los agentes un numeroso grupo de parroquianos. En torno a 200 personas secundaron esta iniciativa vecinal después de los incidentes del viernes, cuando los feligreses sacaron en volandas la diminuta talla de la iglesia para comprobar si medía lo mismo que la que ellos veneran.

Efectivamente, la imagen tenía la misma altura, unos 40 centímetros, pero la que luce ahora en el camarín de la Virgen que hay en el altar lleva otra ropa y no va cubierta con esa cantidad de joyas y donativos que durante años entregaron sus devotos como ofrenda. La talla faltó dos días del templo, relatan los vecinos, y como sospechan que el párroco cambió la valiosa pieza por una réplica, además de iniciar una recogida de firmas, acudieron al cuartel.

Por su parte, tanto el párroco Xosé Anxo Fernández, como el cura de Riotorto, Antonio Rúa, que estaba en el momento del rifirafe y es culpabilizado también por los feligreses, se deshicieron en explicaciones. Ambos niegan que se diese el cambiazo, aunque reconocen que la vestimenta fue sustituida porque la talla, que no fue formalmente restaurada sino pegada porque estaba “en pedazos”, ha recuperado el niño Jesús original y el traje antiguo no se adaptaba a este nuevo elemento. Respecto a los donativos, según el sacerdote responsable se guardan en la sacristía. El párroco de Riotorto, que en una misa, el domingo, pidió a sus propios fieles que se quedasen tras la ceremonia para dar su versión y justificar el remozado de la virgen, denunció sin embargo a dos vecinos de A Pontenova por injurias y agresión.

El cura de Conforto reconoce que para esta intervención no pidió permiso ni a Patrimonio ni al Obispado de Mondoñedo-Ferrol, que estos días emitió una nota intentando templar los ánimos y reconciliar al clérigo con el pueblo. Según el gobierno de la provincia eclesial, el religioso actuó de buena fe, y busca un entendimiento antes de que llegue el día grande de la patrona, el lunes que viene. Los vecinos piden otro cura para esa fecha, y la Guardia Civil se prepara para evitar altercados en la fiesta.

Por Pepe Seijo en El País.