13 julio, 2016

La cultura emplea en España a menos gente que la media europea

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España es el séptimo país por la cola de trabajadores dedicados al sector cultural
Luxemburgo lidera la lista y dobla la tasa española

Si se cruza con una persona camino del trabajo en Luxemburgo, las posibilidades de que se dirija hacia un museo, una biblioteca o el lugar donde se sienta más cómodo para escribir su próximo libro, son el doble que en España. Las cifras publicadas este miércoles por Eurostat indican que España es el séptimo país de los Veintiocho con menos trabajadores dedicados al sector cultural con un 2,5% del total de empleados, cuatro décimas por debajo de la media del conjunto de la UE.

El mapa europeo muestra ostensibles diferencias geográficas en la tasa de trabajadores dedicados a la cultura, una categoría en la que el estudio incluye decenas de disciplinas entre las que se cuentan escritores, músicos, diseñadores, fotógrafos, escultores, pintores o técnicos audiovisuales. La lista la lideran, por ese orden, Luxemburgo —donde representan el 5,2% del total—, Suecia, Finlandia y Holanda, países del centro y norte de Europa asentados en el club comunitario. La cierran tres socios del Este cuya adhesión se ha producido en fechas más recientes: Bulgaria, Eslovaquia y por último Rumanía, donde apenas el 1,1% de los trabajadores forma parte de la industria cultural.

En otros ámbitos del informe, los números de la agencia estadística europea dan una de cal y una de arena a España: es el cuarto país con menos porcentaje de mujeres trabajando en el sector —un 43%—, solo por encima de Reino Unido, Austria y Malta. Ello sitúa a España cuatro puntos por debajo de la media europea, e indica que las mujeres están infrarrepresentadas, ya que suponen el 46% de los trabajadores. A la vez, España está en el grupo de cabeza en la formación de los trabajadores culturales solo superada por Luxemburgo: tres de cada cuatro tienen estudios universitarios, muy por encima de la media europea.

El estudio cifra en 429.000 el número de empleados culturales en España, de los cuales 120.000 entran en la categoría de escritores y artistas. En esta última división, en la que Eurostat incluye a autores de libros, periodistas, lingüistas, músicos, actores o directores de cine entre otros, el 37% son autónomos, veinte puntos más de lo que suponen en otras profesiones, si bien la tasa es inferior a la media de los Veintiocho: prácticamente la mitad de los casi dos millones de escritores y artistas que ejercen su labor en la UE trabaja por cuenta propia.

Por Álvaro Sánchez para El País