3 junio, 2013

La arquitectura aplicada al diseño también emociona

Made by Architects

La arquitectura no se acaba en los edificios, como bien muestra la exposición Made by architects que aloja desde el viernes 31 de mayo el Colegio de Arquitectos de Alicante. Hasta el próximo 22 de julio, 70 productos de diseño industrial y mobiliario ideados y producidos por arquitectos recuerdan que el diseño interior hasta no hace mucho tiempo estuvo también en manos de estos profesionales: además de crear estructuras para el desarrollo de la actividad humana, el arquitecto también puede idear esos productos que nos ayudan en nuestra vida cotidiana. Y también conseguir emocionarnos con ellos.

Todavía andan sorprendidos en el Colegio de Arquitectos alicantinos ante la respuesta de sus compañeros, a todos los niveles, para colaborar con esta exposición cuyos beneficios serán destinados a Arquitectos sin fronteras. Objetos de iluminación de un premio Pritzker como Renzo Piano o un juego de tazas de café para la marca Alessi diseñadas por el Premio Nacional de Artes Plásticas y medalla de oro Heinrich Tessenow, Juan Navarro Baldeweg, a quien el público profano recordará por su intervención en las cuevas de Altamira.

Los arquitectos hasta mediados del siglo XX eran también responsables del diseño del mobiliario de sus edificios. La forma determinada del pomo, las lámparas, las sillas o los sofás eran producto de ideas nacidas en la mesa de al lado en la que se diseñaba una casa. Sin esta forma de concebir la profesión, una filosofía que fue decayendo con el auge de la construcción, no podríamos explicar determinados fenómenos: ¿cómo sería una casa de Gaudí si el arquitecto hubiera pensado de otra forma?

La exposición recuerda que las líneas que estos profesionales trazan inicialmente sobre un croquis no solo son una solución práctica a una necesidad humana. Debe emocionar también. Mientras una persona normal piensa que los sofás se dividen entre cómodos e incómodos, el arquitecto tiende a dar una vuelta de tuerca más. Es lo que viene haciendo la arquitecta asturiana Patricia Urquiola con sus sofás o la catalana Carme Pinós, que aporta a la muestra una mesa auxiliar que puede servir de taburete, piezas elementales que se pueden montar y desmontar cuantas veces quiera uno y que como dijo un día la arquitecta “son muebles a los que vas a abandonar pero ellos no te abandonarán”. Están pensados para solucionar problemas.

Una hamaca con distintas posiciones para sentarse diseñada por el presidente del colegio alicantino,Antonio Maciá. La cama diurna (Daybed) de Vondom, pensada por el diseñador valenciano Ramón Esteve para la privacidad más absoluta de un sueño encapsulado, indiferentemente de si hay oscuridad o no. Una silla de aluminio de Fran Silvestre Arquitectos, el estudio valenciano que ganó el prestigioso premio alemán Red Dot Award por su casa en el acantilado de Calpe (Alicante). Líneas ecológicas o de corte tradicional como las piezas propuestas por CartonLab de Moho Arquitectos o las sillas de Proyecto áSILO, que rescatan técnicas tradicionales. La exposición recoge además trabajos de la milanesa Benedetta Tagliabue, directora del EMBT, que trae una tumbona de mimbre rescatada del pabellón español de la Expo de Shanghai. La chimenea de bioetanol para el exterior, diseñada por el valenciano Borja García, coloca al fuego en un urna, lo eleva al rango de divinidad, recuerda la adoración antigua que hacía congregarse a la comunidad, a las familias. Así se llama la chimenea: Llar, como los dioses mitológicos del hogar.

La exposición, que puede ser visitada entre las 10 y las 15 horas en la sede de los arquitectos en la espléndida plaza de Gabriel Miró, muestra un fenómeno que no es de ahora pero que nos da una idea de algunas metas que persigue la arquitectura: emocionar desde lo cotidiano. Y qué objeto más cotidiano que un mueble.

Por Rubén Esquitino en El País.