26 abril, 2013

Juan Genovés: “Nunca he dibujado la multitud como una masa”

Juan Genovés

De camino a la inauguración de su exposición en el Centro del Carmen de Valencia, el coche en el que viajaba Juan Genovés se vio bloqueado por una manifestación. Como en un acto de justicia poética, el pintor se topaba de cara con el centro de sus obsesiones artísticas: la multitud como premonición de la fatalidad y símbolo de la represión.

A su llegada, le esperaba una sorpresa emocionante, puesto que el actual centro expositivo ocupa las salas anexas a la Escuela de Bellas Artes en las que él estudió de joven. «Tenía mis dudas porque los techos eran muy altos, pero he comprobado que mi pintura resiste. Siguen conservando el perfume odioso del miedo», explica el artista a ABC.

Si bien la retrospectiva más importante sobre Genovés fue la realizada en el IVAM en 1992, la que ayer abrió sus puertas es sin duda la más íntima. En ella se reúnen sesenta obras pertenecientes a su colección particular y la de su familia, la mayor parte de las cuales ven la luz ahora por primera vez. «Son piezas que he ido guardando porque me gustaban mucho o porque no me gustaban». La muestra recupera también «Detrás del azul», una obra vendida en Nueva York en 1967 y que el propio Genovés recuperó recientemente en una subasta. «Me salió un poco cara», reconoce entre risas.

Símbolo antifranquista

Sus pinturas, intencionadamente ambiguas y descontextualizadas, conservan la fuerza que las encumbró en los sesenta como símbolo de la resistencia franquista. «En su momento eran un emblema político contra la dictadura y hoy admiten otras lecturas, pero siguen reflejando la incomodidad y el miedo de la sociedad». Una sociedad reflejada en sus cuadros como una masa formada por personas con nombres y apellidos. «Mi obsesión ha sido siempre pintar figura a figura, por muy juntas que estuviesen, diferenciándolas con pequeños detalles».

Siempre junto a la galería Marlborough –para la que trabaja en exclusiva desde hace cincuenta años-, Genovés se ha convertido en uno de los artistas españoles vivos más cotizados. Como persona que solo se siente cómoda en los confines de sus propios principios, afirma estar «orgulloso de no haber tenido que hacer nunca ninguna concesión. El dinero es importante, pero mi obra es fundamental.

La exposición, titulada «Crowds», iniciará después del verano una itinerancia por todo el mundo que probablemente recalará de nuevo en España.

Por Marta Moreira en El País.