15 enero, 2013

Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh

Del 5 de febrero al 12 de mayo de 2013
Comisario: Juan Ángel López‐Manzanares

Cuando en 1874 se abrió al público la Primera Exposición Impresionista, la pintura al aire libre llevaba ya casi un siglo de vida. No fueron los impresionistas los que la inventaron pero sí, sin duda, los que la llevaron a su máxima expresión. La primera cita expositiva que propone el Museo Thyssen‐Bornemisza para el año 2013 analiza la génesis y el desarrollo de esta nueva manera de abordar la creación plástica, desde su carácter formativo en los paisajistas de finales del siglo XVIII hasta sus derivaciones expresionistas a comienzos del siglo XX. Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh llegará a las salas de exposiciones temporales el próximo 5 de febrero y reunirá 116 obras. Entre los artistas presentes en esta ocasión se encuentran desde los iniciadores de los estudios al óleo al aire libre, como Pierre‐Henri de Valenciennes o Thomas Jones, hasta artistas como Turner, Constable, Corot, Rousseau, Courbet, Daubigny, Monet, Sisley, Renoir, Seurat, Van Gogh o Cézanne, entre otros muchos nombres imprescindibles. Con este amplio elenco, la muestra abordará el fenómeno de la pintura al óleo al aire libre en su conjunto, como una práctica artística que ofrecía nuevas e insospechadas posibilidades a la representación del paisaje, y que revolucionó la pintura del siglo XIX en su conjunto. Los estudios al aire libre: del ámbito privado al público La costumbre de pintar paisajes al aire libre, tal como la conocemos hoy, no arraigó entre los artistas hasta el siglo XIX. Tradicionalmente los paisajes se elaboraban en el estudio, siguiendo las reglas clásicas de composición, gradación tonal, perspectiva, etc. No representaban la naturaleza tal cual era, sino tal como debía ser; escenario idealizado de héroes y personajes legendarios extraídos de la historia, la mitología o las sagradas escrituras. Así ocurría tanto con las obras destinadas a encargos privados como a las exposiciones oficiales.

Desde finales del siglo XVIII, sin embargo, fue frecuente que los jóvenes paisajistas se ejercitasen durante su formación en Italia con pequeños estudios al óleo pintados al aire libre. Considerados por la teoría académica neoclásica como obras menores, su función principal era la de servir de ejercicios de destreza para el ojo y la mano. Indirectamente, se pretendía que a través de ellos el paisajista adquiriese un repertorio de posible uso en sus composiciones ejecutadas en el estudio y que no tuviese que recurrir tanto a la imaginación como a la memoria. En cualquier caso, los estudios al aire libre quedaban restringidos al ámbito privado del artista.

Durante la primera mitad del siglo XIX, la neta distinción entre obras del natural y composiciones de estudio se fue desdibujando. Desde la década de 1820 se produjeron trasvases entre ambos formatos que implicaron un acabado más cuidado de los óleos pintados al aire libre y la utilización frecuente de motivos tomados del natural en los cuadros llevados a cabo en el estudio. Artistas como Corot y Constable extendieron la práctica de la pintura del natural al conjunto de su producción. De manera paralela, los estudios pintados en el exterior ganaron reconocimiento e incluso fue frecuente que algunos paisajistas optasen por presentar algunos de ellos en los certámenes oficiales junto a sus obras más acabadas. Durante aquellos años el bosque de Fontainebleau se convirtió en
punto de confluencia de varias generaciones de pintores. Los paisajistas neoclásicos coincidieron allí con los componentes de lo que más tarde se conoció como la Escuela de Barbizon ‐Rousseau, Diaz de la Peña, Daubigny, etc.‐, y el propio Corot participó de ambas corrientes. Ello contribuyó a dar continuidad a la pintura al aire libre y situarla en el centro del debate artístico francés del siglo XIX. Entre los pintores de Barbizon los estudios al aire libre y las
obras ejecutadas en el taller adquirieron una categoría a veces paralela, prevaleciendo en ocasiones los segundos y en otras, como en el caso de Daubigny, los primeros.

Monet, Sisley, Renoir e incluso Cézanne trabajaron también en Fontainebleau. La espontaneidad y la rapidez de ejecución, que habían sido propias de los estudios del natural, pasaron a ser tenidas por consustanciales de los cuadros impresionistas. Con ello, los paisajes pintados al aire libre alcanzaron un estatus nuevo: el de obra definitiva. Pero ni siquiera los pintores impresionistas fueron ajenos a las limitaciones de trabajar exclusivamente al aire libre, y en ocasiones volvieron a recurrir al trabajo en el estudio. Al mismo tiempo, la preocupación por la representación veraz de los efectos de luz en el exterior dio paso a otros intereses de carácter esteticista y expresivo que acabaron predominando en los cuadros ejecutados por Van Gogh, Nolde y Hodler.

Una iconografía de la pintura al aire libre

La exposición se estructura temáticamente en torno a algunos de los motivos más frecuentados por la pintura del natural tal como fue concebida por Valenciennes: árboles, rocas, riachuelos, etc. Cada sala, dedicada a uno de estos temas, reúne ejemplos del arte de diversas épocas y escuelas, con el fin de enfatizar, por una parte, la continuidad de la tradición de la pintura al aire libre y, por otra, la diversidad de soluciones plásticas adoptadas.

FICHA DE LA EXPOSICIÓN

Título: Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh.
Organiza: Museo Thyssen‐Bornemisza.
Sede y fechas: Madrid, Museo Thyssen‐Bornemisza, del 5 de febrero al 12 de mayo de 2013.
Comisaria: Juan Ángel López‐Manzanares, conservador de la Colección Carmen Thyssen‐Bornemisza
Número de obras: 116
Publicaciones: catálogo, edición en español.

NFORMACIÓN PARA EL VISITANTE
Museo Thyssen‐Bornemisza
Dirección: Paseo del Prado 8. 28014, Madrid.
Horario: de martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Sábados, de 10.00 a 21.00 horas. Último pase una hora antes del cierre.
Tarifas:
Exposición temporal:
‐ Entrada general: 10 €
‐ Entrada reducida: 6 € para mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes previa acreditación y
familias numerosas.
‐ Entrada gratuita: Menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Exposición temporal + Colección Permanente:
‐ Entrada general: 15 €
‐ Entrada reducida: 8 €
‐ Entrada gratuita: menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Venta anticipada de entradas en taquillas, en la web del Museo y en el 902 760 511.
Más información: www.museothyssen.org
Audio‐guía, disponible en varios idiomas.

INFORMACIÓN PARA PRENSA
http://www.museothyssen.org/microsites/prensa/2013/airelibre/index.html