14 febrero, 2013

Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh

Por José Ramón Vázquez Liñeiro
Socio Emérito Castaño y Nogal

El museo Thyssen-Bornemisza, trae a Madrid un verdadero agasajo artístico con la exposición temporal en sus salas del Paseo del Prado, de un centenar de obras de artistas como Valenciennes, Turner, Constable, Corot, Rousseau, Van Gogh y Cézanne, entre otros, bajo el título de “Impresionismo y aire libre. de Corot a Van Gogh”.

Históricamente, desde el Paleolítico hasta mediados del siglo XIX el arte u oficio de la pintura se practicaba generalmente en espacios cerrados de muy diversa índole en función de la época, el autor o el motivo de la obra: cuevas (Altamira), mansiones o palacios, iglesias, etc. (Renacimiento, Romanticismo, Barroco…) o bien en estudios o talleres particulares donde el “artista” desarrollaba su actividad creativa.

Con respecto a la condición de artista hay que significar que hasta el siglo XVI la pintura, como técnica de crear imágenes sobre diversas superficies –papel, tela, madera- no era considerada propiamente como arte sino como un mero oficio artesanal, una especie de trabajo manual, mientras que otras actividades tales como la retórica, la astronomía, el teatro o la música tenían la consideración de artísticas por su relación directa con el intelecto.

Un siglo antes de la irrupción del Impresionismo en el mundo de la pintura Pierre Valenciennes, pintor neoclásico impulsó el movimiento de la “pintura al aire libre” trasladando su taller a la naturaleza, Dicha práctica fue consolidada posteriormente por destacados pintores impresionistas que trasladaron al exterior sus talleres y estudios situándolos frente a la naturaleza en estado puro, como objetivo principal, aunque no único de su creatividad artística.

El nacimiento de dicho movimiento innovador y de “ruptura” con el arte oficial de la época no estuvo exento de polémica. De hecho la primera exposición organizada bajo el liderazgo intelectual de Edouard Manet tuvo una respuesta adversa por parte del público y la crítica. De hecho el propio término “impresionismo” aparece como un concepto peyorativo. y tuvieron que pasar varias décadas, hasta que Claude Monet, principal exponente del impresionismo, alcanzara el reconocimiento general. Y casi un siglo para que el arte impresionista alcanzase una dimensión de excelencia y universalidad en la historia de la pintura.

Es evidente que romper con los esquemas clásicos y academicistas instalados en cualquier actividad artística o social resulta aventurado, y a veces es preciso el paso del tiempo para reconocer y valorar suficientemente las virtudes o cualidades del fenómeno innovador.

El Impresionismo abre una nueva vía pictórica en búsqueda de una técnica más libre, que permite representar la luminosidad de los colores, la luz, la penumbra, el interés de lo instantáneo, tomando como modelos los elementos naturales del paisaje: árboles, plantas, rios, cascadas, con el telón de fondo los efectos mutantes producidos por el sol, la niebla, la lluvia, como expresión de un sentimiento panteísta de la naturaleza.

En la actualidad, tras casi ciento cincuenta años del nacimiento y desarrollo del Impresionismo podemos disfrutar de las creaciones de pintores universales, que no han sido eclipsadas por la aparición de nuevos modelos y estilos pictóricos, tan variados y fugaces en algunos casos como el expresionismo, el surrealismo, el cubismo, el dadaísmo, la pintura figurativa, geométrica, abstracta, deconstruida, que en ocasiones únicamente buscan la provocación a través de la transgresión en la búsqueda de nuevas y efímeras formas de expresión artística.

Cambiando de escenario pero no de tema, Galicia es tierra de grandes pintores como Sotomayor, Laxeiro, Colmeiro, Villamil, Bello Piñeiro, Quesada, Diaz Pardo, Lugrís, algunos notables paisajistas. Ninguno, a pesar de sus méritos ha alcanzado el renombre universal de Renoir o Van Gogh.

Pero si no tenemos artistas de tanto relieve mediático, si disponemos en cambio de espacios naturales, de paisajes incomparables para la práctica del arte de la pintura al aire libre que impulsó el Impresionismo, que sin duda por nuestro tradicional defecto de no apreciar lo propio no hemos sabido aprovechar adecuadamente.

Si no competimos en artistas si podemos hacerlo ventajosamente en escenarios naturales. No me cabe duda que en los numerosos bosques, sotos, carballeiras, rios y cascadas que existen en nuestra variada orografía habrá parajes, rincones y escenarios que podrían competir sin complejos con el famoso bosque de Fontainebleau, que sirvió de modelo e inspiración a los Monet y compañía para la ejecución de sus incomparables obras de arte.

Entrando en el terreno de la ficción imaginemos a Van Gogh, Renoir o Monet con su paleta, lienzo y caballete, en una tarde brumosa o clara, del otoño gallego, perdidos en cualquier rincón privilegiado del sendero de Quintá-Rio Donsal. Quedarían extasiados ante la orgía de colores, olores, silencios y sonidos producidos por el viento y el agua revoltosa de ríos y cascadas. Por la muda e impresionante presencia de árboles centenarios, de una exuberante vegetación multicolor y caprichosas formas de robles, abedules, fresnos, xestas, castaños y nogales, que dan nombre a nuestra Asociación, nacida de y para la protección de esta naturaleza ancestral.

Pero dejando a un lado la ficción y volviendo a la realidad actual pienso que sin perjuicio de disfrutar como senderistas de la ruta de Quintá-Rio Donsal, las riquezas naturales y etnográficas de la misma podrían ser aprovechadas además por pintores aficionados o noveles para despertar sus cualidades pictóricas promoviendo, con el apoyo de instituciones públicas interesadas en la promoción del arte y la cultura un certamen de “pintura al aire libre”, que incorporaría un nuevo atractivo turístico para la zona y una nueva dimensión de la ruta por su atractivo natural para la creatividad artística.

FICHA DE LA EXPOSICIÓN

Título: Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh.
Organiza: Museo Thyssen‐Bornemisza.
Sede y fechas: Madrid, Museo Thyssen‐Bornemisza, del 5 de febrero al 12 de mayo de 2013.
Comisaria: Juan Ángel López‐Manzanares, conservador de la Colección Carmen Thyssen‐Bornemisza
Número de obras: 116
Publicaciones: catálogo, edición en español.

INFORMACIÓN PARA EL VISITANTE

Museo Thyssen‐Bornemisza
Dirección: Paseo del Prado 8. 28014, Madrid.
Horario: de martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Sábados, de 10.00 a 21.00 horas. Último pase una hora antes del cierre.

Tarifas:

Exposición temporal:
‐ Entrada general: 10 €
‐ Entrada reducida: 6 € para mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes previa acreditación y familias numerosas.
‐ Entrada gratuita: Menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Exposición temporal + Colección Permanente:
‐ Entrada general: 15 €
‐ Entrada reducida: 8 €
‐ Entrada gratuita: menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Venta anticipada de entradas en taquillas, en la web del Museo y en el 902 760 511.

Más información: www.museothyssen.org
Audio – guía disponible en varios idiomas.

INFORMACIÓN PARA PRENSA
http://www.museothyssen.org/microsites/prensa/2013/airelibre/index.html