29 marzo, 2013

Henry Moore y Rodin ‘conversan’ en la campiña inglesa

Escultura 'Double Oval' (1966), de Henry Moore

Escultura ‘Double Oval’ (1966), de Henry Moore

El alba despunta en Perry Green, la mansa aldea inglesa donde el escultor Henry Moore pasó sus últimos años de creación. Al fondo de la casa donde imaginó sus esculturas en bronce aparece en volandas unrodin en una visión metafórica de lo que sucederá en este jardín en los próximos días: las esculturas de Moore y Rodin se encontrarán en untête à tête.

Del 29 de marzo al 27 de octubre una exposición buscará el diálogo entre el gran escultor francés del siglo XIX, Auguste Rodin y el gran escultor británico del siglo XX Henry Moore. La muestra desarrolla los muchos paralelismos entre sus obras pero también entre sus vidas, algunos casuales, otros consecuencia de la admiración de Moore por el trabajo de Rodin.

La escultura que el garfio de una grúa trata de posar sobre el césped con la mayor delicadeza es el Monumento a los burgueses de Calais, que hasta hace días descansaba sobre un pedestal frente a las casas del Parlamento, en Westminster. Es el último rodin que se instalará en el jardín de Moore antes de la apertura al público. Es también la obra que viene desde más cerca. La mayoría de las esculturas del francés han llegado en barco desde París cedidas por elMuseo Rodin a la Fundación Henry Moore, que es la casa del artista británico, en Bishops Strotford, a media hora al norte de Londres.

El Monumento a los burgueses de Calais (1889) se verá enfrente deVertebrae (Moore, 1968). “Esta pieza de Rodin es lo que él llamo ‘su novela’ porque está llena de narrativa. Cada personaje, cada burgués fue creado individualmente. Pero la procesión que todos representan en grupo cuenta una historia con desarrollo cronológico que enlaza a todas las figuras, una narrativa en la escultura que era muy inusual en la época. Justo enfrente de donde acaban de instalar Los burgueses está una triple escultura de Moore, Vertebrae. Siendo muy diferente, encuentra el mismo desarrollo formal: creada a través de tres figuras separadas. En ambas, si uno se mueve alrededor obtendrá una sensación de cambio continuo”, explica Sebastiano Brassi, uno de los comisarios de la exposición.

Instalación de 'Monumento a los burgueses de Calais' (1889), de Rodin

Instalación de ‘Monumento a los burgueses de Calais’ (1889), de Rodin

Tanto Rodin como Moore se preocupan de los mismos problemas artísticos, algo que esta exposición también intenta demostrar en las tres salas cubiertas del museo. En la primera se enseña la escultura, en la segunda la pintura (los bocetos que ambos utilizaban como estudio del cuerpo) y en la última se muestran las colecciones de antigüedades y objetos de ambos artistas. “Su afición común a coleccionar arte y objetos como conchas o piedras delatan una misma manera de acercarse a la estética. Mientras Rodin se dedica a la arquitectura clásica, Moore atesora objetos africanos y precolombinos”, explica Brassi.

Sin embargo, ambos compartieron solo un par de décadas en este planeta y nunca se conocieron. More tenía 19 años y estaba sirviendo a la Armada británica en Francia cuando Rodin murió en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. “La influencia, obviamente, solo puede ir en una dirección”, comenta Brassi mientras camina por la exhibición, aún en fase de preparación y repleta de trozos de polietileno del embalaje aquí y allá. La deuda del artista británico con Rodin es profunda. Como estudiante de escultura en Leeds, algunos de sus primeros trabajos fueron estudios basados en las obras del maestro francés.

Los tres temas principales de la exposición son la condensación y fragmentación de la forma humana y la relación entre la figura y el paisaje. “Rodin y Moore tienen gran cantidad de obras en las que se ve a la figura humana casi emergiendo de una roca. A lo largo de su carrera, Moore trabaja mucho la relación entre el objeto escultórico y el espacio que lo rodea, muy particularmente cuando se exponen en el exterior, en la naturaleza”, afirma Anita Feldman, la jefa de Exposiciones de la fundación.

“Incluso en su biografía hay un paralelismo muy interesante, quizá el más casual de todos: el éxito de sus obras en vida y su legado posterior, su gran influencia unida a una herencia próspera y unificada a través del Museo Rodin de Paris y de la Fundación Henry Moore”, concluye Feldman.

Por Maruxa Ruiz del Árbol de El País.