27 mayo, 2010

Henri Rousseau llena el verano del Guggenheim

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Exposición organizada por el Museo Guggenheim Bilbao en colaboración con la Fondation Beyeler
Fecha: 25 de mayo a 12 de septiembre de 2010
Comisarios: Philippe Büttner, Conservador de la Fondation Beyeler, y Susan Davidson, Conservadora Senior de Colecciones y Exposiciones del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

  • Cien años después de la muerte de Rousseau, el Museo acoge la primera muestra monográfica en profundidad que se ha dedicado en España a este singular artista, precursor de la Modernidad.
  • Por medio de unas treinta obras maestras la exposición ofrece una concisa visión de la evolución y la diversidad temática de su trayectoria: desde sus conocidas “pinturas de selva” hasta las vistas de París y sus alrededores, figuras, retratos, alegorías y escenas costumbristas.
  • Sus novedosos mecanismos de composición y su técnica minuciosa, patentes en la selección de obras de esta muestra, influyeron profundamente en posteriores generaciones de artistas.

01_guggenheimEn el centenario de su fallecimiento, el Museo Guggenheim Bilbao rinde homenaje a Henri Rousseau (1844–1910) con la primera exposición en profundidad que subraya en España la relevancia de este artista francés, uno de los principales precursores del arte moderno.

Organizada por el Museo Guggenheim Bilbao en colaboración con la Fondation Beyeler, Henri Rousseau presenta una selección de unas treinta obras maestras que reflejan la diversidad temática y la evolución del artista: desde sus conocidas “pinturas de selva”, características de su última etapa, hasta las vistas de París y sus alrededores, figuras, retratos, alegorías y escenas costumbristas, en un recorrido único por los mundos pictóricos fundamentales de Rousseau.

Oficial de aduanas de profesión, Rousseau no recibió formación académica artística y comenzó pintando por afición en sus ratos libres. Pasaron muchos años hasta que su pintura —no academicista y considerada por los críticos durante mucho tiempo como naíf— fuera reconocida en los salones parisinos del arte.

Su importancia en la historia del arte reside en sus novedosas técnicas compositivas y en su minuciosa forma de trabajar, que tuvieron una gran influencia en los jóvenes artistas de su tiempo, así como en posteriores generaciones. Junto a Claude Monet, Paul Cézanne, Vincent van Gogh y Paul Gauguin, las creaciones visuales de Rousseau abrieron el camino hacia el incipiente movimiento moderno del siglo XX.

Un nuevo lenguaje pictórico
03_guggenheimLa inspiración para crear sus obras en las que combinaba aspectos de la civilización y de la naturaleza, adaptándolos a su particular concepción visual, la tomaba de recursos no empleados en la tradición académica como postales, fotografías y revistas populares. Sus paisajes de jungla imaginarios y de ensueño surgen directamente de los libros de botánica de la época y de sus visitas a jardines, bosques y parques zoológicos.

La selección de obras que acoge en esta muestra el Museo Guggenheim Bilbao permitirá descubrir el  original y único sistema de trabajo de Rousseau, consistente en transferir de un cuadro a otro motivos individuales como hojas, árboles, figuras e incluso elementos de la composición al completo y combinarlos creando composiciones pictóricas nuevas, con una técnica minuciosa y naturalmente refinada.

Rousseau redefinió el espacio pictórico ordenando sus elementos desde el fondo hacia el primer plano, un método que adoptarían posteriormente los cubistas. Esta estructura pictórica acumulativa, en forma de collage pintado, anticipó la autonomía del plano pictórico tan característica del arte moderno. Jóvenes artistas como Pablo Picasso y Fernand Léger, los cuales admiraban y coleccionaban su trabajo, fueron cautivados por su técnica.

Recorrido por la muestra
Al comienzo de su carrera la mayoría de pinturas de Rousseau eran de pequeño formato. En ellas se representaban los suburbios de ciudades francesas así como el entorno rural cercano. En los pequeños paisajes franceses lo salvaje se muestra en forma de densos bosques en el fondo de las pinturas que el artista separa en su mundo visual a través de una cerca o tras el muro de una fortificación, como en el caso de la pintura Casa en las afueras de París (Maison de la banlieue de Paris, ca. 1905; Carnegie Museum of Art). Gradualmente se alejó de esa civilización, organizada de manera racional, para aproximarse a una representación salvaje y desorganizada de la naturaleza. Esa travesía de lo perfectamente ordenado y familiar a lo desconocido y ajeno definiría su obra posterior, como puede apreciarse en la obra Paisaje (Paysage, 1905–10, Philadelphia Museum of Art).

04_guggenheimEn sus célebres ”pinturas de selva” el artista logró por fin dejar atrás la esfera de lo familiar y entrar en el imaginario mundo de lo salvaje. Utilizando ahora formatos mayores, Rousseau logró conferir a esos bosques imaginados, que nunca llegó a visitar, una realidad visual convincente. La exposición en Bilbao acoge un conjunto significativo de sus más conocidas “pinturas de selva”. De especial mención es la monumental El león hambriento se abalanza sobre el antílope (Le lion, ayant faim, se jette sur l’antilope, 1895/1905, Fondation Beyeler), la primera obra que expuso Rousseau en el Salon d’Automne de París en 1905. En marzo de 1906, el marchante de arte y coleccionista Ambroise Vollard, adquirió esta sensacional pintura que exhibe el talento de Rousseau para crear un nuevo mundo imaginario compuesto por diferentes figuras situadas en una especie de escenario a modo de decorado, siendo así la primera obra del artista en entrar a formar parte del mercado del arte.

Así mismo, la exposición ilustra el bien documentado interés de Rousseau por la fotografía como fuente para la realización de sus obras. Está demostrado que algunas de sus composiciones, como El carro del tío Junier (La carriole du père Junier, 1908; Musée national de l’Orangerie), están basadas directamente en este medio. En el proceso de transferir lo fotografiado al lienzo creó un mundo completamente nuevo, ya que ordenó los elementos por capas intentando copiar lo que le mostraba su cámara imaginaria.

02_guggenheimA pesar de depender completamente del realismo fotográfico, tenía siempre como objetivo guardar una distancia entre lo representado y el mundo real, que se percibe especialmente en La boda (La noce, 1904–05, Musée national de l’Orangerie), una pintura de gran formato donde la  distorsión de la escala y las proporciones respecto al original son inmediatamente evidentes. De hecho, la simultaneidad en sus cuadros de los protagonistas y sus sueños, su planicidad y ausencia de perspectiva, y su particular manera de iluminar el plano pictórico con soles brillantes y figuras que no generan sombra, confieren a sus imágenes una cualidad surrealista.
Después de que los impresionistas y sus herederos crearan una nueva manera de mirar el mundo visible, Rousseau introdujo en sus pinturas un nuevo enfoque de la visión imaginativa. Su percepción de la realidad se basaba principalmente en la observación, imitación y transformación de lo visible. De esa manera enseñó a los artistas modernos cómo se puede construir lo desconocido mediante retazos de lo conocido. Rousseau estableció una lógica o unos mecanismos de composición nuevos que influyeron profundamente en posteriores generaciones de artistas, más notablemente en los surrealistas Max Ernst y René Magritte.

Reconocidos museos y colecciones de Europa y Estados Unidos han contribuido a hacer posible esta exposición con sus generosos préstamos. Las obras provienen de instituciones como el Musée nacional de l’Orangerie, el Musée d’Orsay y el Musée national d’Art moderne Centre Georges Pompidou de París; The Mayor Gallery de Londres; la Fondation Beyeler de Riehen/Basilea; la Colección Nahmad de Suiza; el Solomon R. Guggenheim Museum y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York; el
Smith College Museum of Art, de Northampton en Massachusetts; la National Gallery of Art y la Phillips Collection de Washington, D. C.; el Philadelphia Museum of Art; el Carnegie Museum of Art de Pittsburgh; la Kunsthaus Zürich; y de varios coleccionistas particulares.

La exposición, comisariada por Philippe Büttner, Conservador de la Fondation Beyeler y por Susan Davidson, Conservadora Senior de Colecciones y Exposiciones del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, se acompaña por un catálogo ilustrado que contiene ensayos de Philippe Büttner, Christopher Green —que ha colaborado en el desarrollo del concepto de la exposición—, Franz Hohler  y Daniel Kramer, así como obras comentadas por Philippe Büttner, Nancy Ireson, Daniel Kramer y Simone Küng. Rousseau, el Aduanero, llena así el verano del Guggenheim bilbaíno, en una muestra que será, más que la Exposición del Mes, una de las exposiciones del año en España.

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