25 febrero, 2015

Hallan lugares de culto con tallas de penes y vulvas de hace 8000 años

israel

Un grupo de arqueólogos ha localizado hasta un centenar de «lugares de culto» de unos 8.000 años de antigüedad en los montes Eilat, una cadena montañosa situada en el sur de Israel, en la parte meridional del árido desierto de Negev, tal y como informó «Blasting news». Todavía no está muy claro qué tipo de ritos se llevaron a cabo en esos lugares, pero es posible que haya cierta relación entre la sequedad del terreno y la fecundidad de la tierra.

Los arqueólogos han hallado restos óseos de animales y se plantea la hipótesis de posibles sacrificios rituales, según comenta José Antonio Cabezas en el citado medio. Lo curioso del descubrimiento es que han aparecido multitud de piedras talladas con formas que recuerdan a penes en estado de erección y a vulvas. El abanico de posibilidades se abre ya que, según los especialistas, se pueden tratar de símbolos de la fertilidad.

Dichas vulvas están representadas toscamente en bloques de piedra amorfos, en los que se ha practicado una apertura con la forma del órgano genital femenino. Los penes, por su parte, están esculpidos en piedras alargadas en las que se puede apreciar todas las partes del aparato reproductor masculino. Los restos pétreos pueden tener hasta 46 centímetros de altura. Asimismo se ha encontrado enterrada una de las tallas dentro de una zona circular, como si se tratase de un acto simbólico relacionado con la muerte, si bien no se sabe mucho más de su significado.

Muchas de las esculturas pétreas que se han hallado aún permanecen de pie. Tal es el caso de las tres con forma de vulva. En este caso, algunas pueden llegar hasta los 80 centímetros de longitud. Estos lugares de culto, en los que aparecen tallas de órganos sexuales humanos, tienen una larga tradición en la historia. El falo, según estudios etnográficos, siempre se ha adorado como presencia todopoderosa de una divinidad y como signo del mágico poder de la fecundidad ya que, de hecho, es el símbolo de la misma en las antiguas sociedades agraria sobre todo. En muchas ocasiones se usa como amuleto o como trofeo mágico. Esta tradición se ha mantenido hasta la Antigüedad, en la que se muestran en los cultos fálicos ofrecidos a dioses como Dionisio, Deméter u Osiris.

El culto a los órganos reproductores femeninos pudo derivar en la adoración de las diosas madres, como Deméter, Isis, Cibeles o Ma, que aparecen siempre relacionadas con los actos cultuales de la fecundidad. El culto a lo femenino, como en este caso, tiene una profunda raigambre en los antiguos pueblos del Próximo Oriente que, con el tiempo, influyeron en las creencias grecorromanas y germánicas.

Por ABC.es