9 noviembre, 2015

Hallan indicios de una estancia oculta en la tumba de Tutankamon

TUTANKAMON

Si los cálculos del arqueólogo británico Nicholas Reeves no fallan, el hallazgo de la tumba de Nefertiti podría estar más cerca que nunca. Los primeros exámenes a los que ha sido sometida la angosta sepultura de Tutankamon han revelado indicios de una cámara oculta en su pared norte, tal y como sospechaba el experto que se ha propuesto desvelar el enigma que rodea el descanso de la reina cuyo busto fijó nuestro canon de belleza faraónica.

“Los primeros análisis indican la presencia de un área que tiene una temperatura diferente a otras zonas del muro norte”, ha declarado el ministro de Antigüedades egipcio Mamduh el Damati. “Para certificar los resultados -ha agregado- se llevarán a cabo una serie de experimentos que podrán aportar información más certera del área en la que se produce el cambio de temperatura. El estudio de los resultados obtenidos también será analizado”.

El equipo de Reeves inició el pasado jueves el escaneado de las paredes norte y oeste, donde el arqueólogo intuye que podría hallarse la tumba de Nefertiti. El examen se prolongó hasta ayer sábado, tal y como explicó El Damati a los medios de comunicación presentes el jueves en el Valle de los Reyes, entre ellos, EL MUNDO. Concretamente, el lugar de reposo del faraón niño ha sido objeto de la termografía por infarrojos, usada para detectar la pérdida de energía en los hogares mal aislados.

A través de esta técnica se ha medido la radiación de energía que emite la tumba. Las imágenes capturadas por los sensores de la cámara han desvelado que existen puntos fríos y corrientes de aire desconocidas hasta ahora que podrían guiar el descubrimiento de nuevas cámaras. El examen cuenta con la luz verde del comité que preserva los monumentos y está realizado por la facultad de Ingeniería de la Universidad de El Cairo y el Instituto para la Preservación e Innovación en Patrimonio -con sede en París-, las dos instituciones que presentaron a finales de octubre un ambicioso proyecto para escanear en los próximos meses cuatro pirámides de las necrópolis de Giza y Dashur en busca de nueva información sobre su construcción y respuestas a sus enigmas sin resolver.

Funcionarios del ministerio de Antigüedades egipcio detallaron a este diario que dos expertos, uno egipcio y otro japonés, han participado en el proceso. El Damati ha aclarado, no obstante, que la termografía por infrarrojos “necesita más tiempo, una semana o más, con el fin de confirmar los resultados”. “La posibilidad de usar otros métodos está siendo estudiada con el objetivo de ayudar a identificar la zona con diferente temperatura”, ha apostillado. Está previsto además que a finales de este mes la tumba sea auscultada con la ayuda de un radar.

El titular de Antigüedad insistió el jueves en las reservas que le suscita la hipótesis de Reeves. “Él dice que hallaremos la cámara funeraria de Nefertiti. Yo estoy seguro al 60% de que encontraremos algo pero no estoy de acuerdo con que sea precisamente a Nefertiti”. El Damati propone, en cambio, otras candidatas: Kiya, la segunda esposa de Ajenatón y madre de Tutankamon; y Meritatón, primogénita de Ajenatón y Nefertiti que se convertiría después en esposa del monarca que protagonizó la primera y fugaz aventura monoteísta de la Historia.

A pesar de las cautelas de los funcionarios egipcios, Reeves insiste en que su teoría transita la senda correcta. “Habría una cámara lateral debajo de la decorada pared oeste de la cámara funeraria y una prolongación de la tumba más allá del muro norte”, detalló Reeves en una extensa entrevista concedida a este diario en agosto. En el primer caso -camuflado bajo el mural de los doce monos, símbolo de las doce horas nocturnas que debía transitar el monarca antes de renacer-, la puerta conduciría a un almacén contemporáneo al resto de lo ya hollado. En el segundo, el pasaje llevaría hasta una cámara funeraria. “Mi hipótesis es que nos encontramos ante una tumba dentro de una tumba. El enterramiento de Tutankamon se habría realizado en la parte exterior de una sepultura que ya existía y que se habría adaptado para tal fin”.

Según sus cálculos, la mujer que comparte vida de ultratumba con el faraón niño sería Nefertiti, consorte, corregente y probable sucesor de Ajenatón. Las elucubraciones de Reeves disponen de más pruebas de las que pudieran parecer. Su teoría responde a los interrogantes que desde el hallazgo de la KV62 han enunciado los eruditos a propósito de las pequeñas dimensiones -inusuales para un monarca de la dinastía XVIII- y el anómalo esqueleto del enterramiento. “Su plano, con el giro a la derecha incluido, es claramente el de la tumba de una reina con evidentes pretensiones regias a juzgar por el ensanchamiento del segundo pasillo”.

Por Francisco Carrión en El Mundo.