2 agosto, 2013

Hacia una Cultura de Seguridad Nacional. Mis consideraciones sobre ella en Estrategia de Seguridad Nacional

“La cultura es un saber del que no tiene uno que acordarse, fluye espontáneamente”. Diógenes Laercio

Comienzo esta reflexión utilizando como título el literal del primer epígrafe de un artículo publicado en IUISI sobre la “Cultura de Seguridad Interior”1. En ese momento planteábamos un objetivo mucho mayor, la “Cultura de Seguridad Nacional”:

“Entendemos por tanto que el camino a emprender es hacia una Seguridad Nacional, asumiendo que el concepto de Seguridad engloba aspectos como la Defensa, las relaciones diplomáticas, la seguridad interior, la inteligencia, etc. Por tanto, en materia de desarrollo de una Cultura, podríamos hablar de una Cultura de Seguridad Nacional, orientada a defender la integridad de la nación y los derechos y libertades de sus ciudadanos, con independencia de que esa seguridad, en la mayoría de ocasiones, se esté jugando fuera de nuestras fronteras.

En este sentido, las llamadas “estrategias de seguridad nacional” cobran una especial importancia, al señalar las principales amenazas para la seguridad, definirlas, indicar los actores involucrados en el sistema de seguridad y las medidas y políticas a adoptar. Su papel como difusor de Cultura también es fundamental, al tratarse de un documento público que debería incorporarse al debate público”.

Recogíamos la opinión, de esa manera, de Félix Arteaga, en un documento que en esos momentos, e incluso a día de hoy, considerábamos de obligada lectura, publicado por el Real Instituto Elcano. 2

Destacaba de este documento, de manera especial, la generalización del término “Seguridad Nacional”. Y además iba un paso más allá, al sugerir la elaboración de una Ley Orgánica de Seguridad Nacional, además de otra serie de medidas3. El propio documento recoge múltiples aspectos relacionados con la cultura la seguridad, la información en seguridad y la participación de múltiples actores.

La reciente aprobación de la Estrategia de Seguridad Nacional hace preciso una actualización de contenidos y de materia. En ese momento no se disponía de ese concepto, puesto que la estrategia vigente se denominó Estrategia Española de Seguridad.

El cambio producido, al menos en la denominación, nos pone en línea, de una manera coherente, con las denominaciones utilizadas en las principales estrategias.

Igualmente parece acertado el cambio de subtítulo, pasando del antiguo “Una responsabilidad de todos” al nuevo “Un proyecto compartido”. La anterior estrategia delegaba indebidamente una responsabilidad que corresponde al Gobierno y a los poderes públicos. Así se señala claramente en la carta del Presidente del Gobierno con la que se inicia el documento. Una responsabilidad que no es ni divisible ni endosable, y menos a los ciudadanos. Como se suele decir en el ámbito de la gestión y el management “se pueden delegar competencias pero no responsabilidades”.

Esta denominación nos obliga, en primer lugar, a los propios actores del sistema de seguridad, a incorporar a nuestro acervo este nuevo concepto de seguridad.

Accede al documento completo: HACIA UNA CULTURA DE SEGURIDAD NACIONAL