5 julio, 2010

Gran Óvalo o Pintura

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Laura Pais Belín

Localización: Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Autor: Antoni Tápies.
Cronología: 1955
Técnica: Mixta sobre lienzo.

img_Tapies_Gran_OvaloAl finalizar la segunda Guerra Mundial y en un contexto de recuperación de la guerra surgen las llamadas segundas vanguardias. Era la época del desarrollo del capitalismo y la sociedad de consumo. Un momento en el que el coleccionismo se desmanda, y el arte se convierte en un claro objeto de especulación.
Al mismo tiempo que en Europa la pintura abstracta se denominaba Informalista, en EEUU se desarrollaba el Expresionismo Abstracto. Y España debido a los altibajos de su historia vivía un estancamiento artístico, habría que esperar a la década de los cincuenta para que se produjese la auténtica renovación del arte español. Que producirá una ruptura en lo plástico y un intento de difusión del nuevo arte fuera de nuestras fronteras.

Para comprender el mundo artístico que se desarrolla en este periodo hay que entender su contexto. Se trata de una época de crisis, en la que se produce un profundo cambio en la concepción del mundo. Un mundo incomprensible para el artista que intenta encontrar en su interior las respuestas a las múltiples cuestiones que le angustian. La inquietud y el temor, afloran en la pintura de esta etapa, en la que la materia informe se adueña de la superficie de los lienzos, y destaca la importancia dada a los procedimientos técnicos y los materiales. Una experimentación constante en la que el proceso creativo se basa en la dialéctica de la construcción y destrucción.

Este es el panorama artístico en el que Antoni Tápies comenzará a desarrollar su carrera, llegándose a convertir en uno de los grandes exponentes del arte internacional.
Pintor, escultor y teórico del arte, es uno de los artistas más destacados del siglo XX, convirtiéndose en la década de los años cincuenta en una de las principales figuras del Informalismo, cuya influencia será decisiva en el arte contemporáneo.

De formación autodidacta, ha configurado su propio estilo, a partir de la combinación perfecta de tradición e innovación dentro de un estilo abstracto lleno de simbolismo, en el que la materia se convierte en la protagonista de toda su creatividad. Siendo un referente decisivo a la hora de hablar del arte español en la segunda mitad del siglo.
El soporte material se muestra como el elemento referencial de su obra, ya que el tratamiento de la materia en Tápies siempre va mas allá, porque será base y punto de partida para mostrar un análisis de la propia condición humana.

En lo que se refiere al transcurso de su carrera en sus inicios tendrá una etapa de clara influencia del surrealismo de Miró, la ciencia moderna y el psicoanálisis. Formará en compañía de artistas e intelectuales el grupo Dau al Set que buscaba con su creación una ruptura en el mundo artístico español de la época.

Pero realmente la clave del desarrollo posterior de la obra del artista catalán la encontramos a principios de la década de los años 50. Momento en el que se concede una beca para ir a estudiar a Paris, será en este momento cuando encuentre su estilo definitivo. En Francia entra en contacto con la pintura abstracta, que allí se encontraba en pleno auge, se separó por completo del grupo Dau al Set y no sólo eso sino que despojo de forma clara cualquier intención figurativa o narrativa en su obra.

De forma individual creará todo su vocabulario artístico, eligiendo la línea Informalista Abstracta, un estilo rotundo en el que la materia se impone como valor ante la forma.

Claro ejemplo de esta época es la obra “Gran óvalo o pintura” creado en el año 1955 Es una de sus piezas características dentro del informalismo matérico. Normalmente Tàpies en estas obras utiliza técnicas en las que mezclan los pigmentos tradicionales del arte con materiales como arena, pigmentos, con predominio del collage, y una textura cercana al bajorrelieve.

Define su técnica como “mixta”, pinta sobre tela, como podemos apreciar en la obra, en formatos medios, en posición horizontal, disponiendo una capa homogénea de pintura monocromática, sobre la que aplica la ”mixtura”, mezcla de polvo de mármol triturado, aglutinante, pigmento y óleo, aplicado con espátula o con sus propias manos.[] Cuando está casi seco hace un grattage, creando una estructura de relieve, con zonas rasgadas, perforadas, que contrastan con las densidades matéricas de otras zonas del cuadro.

Y es por último cuando añade signos como en este caso ese gran óvalo. Crea todo un muestrario de signos e imágenes que pertenecen a su universo simbólico e interior. Entre ellos aparecen figuras geométricas, más o menos difuminadas o distorsionadas, como el óvalo, el círculo, el cuadrado o signos como la cruz. Estos elementos tienen para el artista una significación alegórica relativa su mundo interior, evocando temas tan trascendentales como la vida y la muerte, la soledad, la incomunicación o la sexualidad.

Su gama cromática ha oscilado entre el monocromatismo y colorido neutro con predominio de grises, negros, blancos y ocres En este caso es el ocre o quizás el marrón el que se convierte en el protagonista del lienzo. Siendo el rasgo distintivo de su obra la austeridad cromática.

Para entender  porque Tápies eligió la tendencia Informalista matérica como medio de expresión utilizaremos un apunte muy significativo escrito por el artista en 1977 : “Vi que la finalidad del cuadro no era representar cosas, no tenía que describir cosas, como la pintura académica, la impresionista e incluso, en parte, la cubista, sino que debía ser una cosa, un objeto cargado de energía mental que el artista le incorpora, una especie de carga eléctrica que desencadena determinadas emociones” .

Tàpies defiende la descomposición, como pérdida de la idea de la eternidad del arte, le gusta que sus obras reflejen la sensación del paso del tiempo. A ello contribuyen también sus propias huellas en la obra, sus signos que para él son un reflejo de la naturaleza. Porque para el artista esas huellas le darán un sentido poético a su obra, consiguiendo con ellas humanizar la propia materia.