12 febrero, 2014

Goteras por las continuas lluvias afectan a la capilla del Santo Cristo

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El precario estado del tejado de la Catedral provocó que el agua llegase a varias zonas, entre ellas, la nave central de la seo

Se podría decir que el punto más valiosos de la capital que en mayor medida está sufriendo las consecuencias de la sucesión de temporales de lluvia es la Catedral de San Martiño. La seo ourensana, en la que recientemente se han iniciado los trabajos de rehabilitación de las capillas de San Juan y Las Nieves, sufre graves filtraciones de agua que se cuela por el tejado, debido a la preocupante situación de permeabilización en la que está desde hace años.

Lo había advertido una semana atrás el delegado de Patrimonio de la Catedral, Miguel Ángel González, cuando comentó que la Consellería de Cultura, encargada de financiar las obras, todavía no contemplaba la solución de los urgentes problemas de goteras y humedades procedentes de la techumbre del templo, priorizando la restauración de un espacio como la Capilla de San Juan, ‘no abierta al culto’.

El complicado panorama meteorológico en el que se encuentra sumida Galicia en los últimos días ha hecho que los peores presagios se cumplan: las goteras han invadido la nave central, a escasos 30 metros del Altar Mayor, así como la sacristía y una de las capillas que se encuentran en el deambulatorio.

Pero uno de los puntos más preocupantes es la antesala de la Capilla del Santo Cristo, donde el agua ya ha dañado algunos de los retablos de las proximidades de la famosa imagen del Crucificado. Durante estos días, la situación de este recinto ya había sembrado la preocupación de las autoridades eclesiásticas del templo, que habían hecho habilitar el pasado fin de semana 13 o 14 cubos para recoger el agua caída desde el techo.

El delegado diocesano de Patrimonio, que alertó de la situación días pasados, declinó ayer hacer comentarios acerca de la situación en la que se encuentra la Catedral a raíz de las lluvias caídas en las últimas horas, apelando a sugerencias de la Consellería de Cultura, reticente a informar sobre las deficiencias del templo ourensano mientras no se toman medidas para ponerle fin.

Mientras, los pronósticos meteorológicos hablan de una sucesión de borrascas como las que estamos viviendo estos días, y que podrían causar daños graves a algunas piezas del templo, además de una pésima imagen para uno de los emblemas de la ciudad.

Por Juan Llano para La Región