26 julio, 2010

Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia

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GIOVANNAEste verano, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta en sus salas de exposiciones temporales Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia, un recorrido por el arte florentino del Quattrocento que tiene como punto de partida uno de los iconos de su colección permanente: el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni pintado por Domenico Ghirlandaio entre 1489 y 1490. En torno a esta obra maestra indiscutible del arte florentino, la muestra reunirá un selecto conjunto de 60 obras, tanto pinturas como esculturas, dibujos, manuscritos iluminados, medallas y objetos diversos, para ilustrar tres ámbitos fundamentales del arte y la cultura en la Florencia de finales del siglo XV: el género del retrato femenino, el tema del amor y el matrimonio, y la iconografía religiosa.

La historia que se esconde tras la imagen de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni representada por el maestro italiano resulta tan cautivadora como la propia obra de arte. Es el único retrato femenino del siglo XV que ha llegado hasta nuestros días del que se conoce su ubicación original. Además, en el cuadro se representan algunos detalles, como las joyas o el libro de horas, que hacen referencia a momentos cruciales de la vida de la joven dama, entre ellos la historia de su boda.

Más de 500 años después de su realización, la tabla nos sirve ahora para abrir una ventana a la civilización florentina del primer Renacimiento; un viaje en el tiempo para conocer con más detalle cómo era la vida en la floreciente Florencia del siglo XV, cómo eran las relaciones sociales y comerciales, las creencias religiosas, la vida doméstica,… Una Florencia en la que una joven Giovanna, nacida en una de las familias más importantes de la ciudad, contrae matrimonio con Lorenzo, otro jovencísimo noble de la localidad, de la familia Tornabuoni y emparentado con los Médici; cómo su vida se vio prematuramente rota tras la muerte de Giovanna, embarazada de su segundo hijo, y cómo el apenado y joven viudo encarga a uno de los grandes maestros del momento y amigo de su familia, Domenico Ghirlandaio, un retrato que le permita recordar y honrar para siempre la memoria de su esposa, y que reflejara no sólo su belleza exterior sino también la interior: “ARS VTINAM MORES / ANIMVMQVE EFFINGERE / POSSES PVLCHRIOR IN TER / RIS NVLLA TABELLA FORET”; “¡Ojalá pudiera el arte reproducir el carácter y el espíritu! En toda la tierra se encontraría un cuadro más hermoso”.

FRANCO_BORGONON_BROCHEAsí reza el “cartellino” que Ghirlandaio pintó en el propio retrato, una variación del final de un epigrama del poeta Marcial. No es posible saber con certeza si la dedicatoria fue escrita por Lorenzo Tornabuoni, por el que fue su maestro, el erudito Angelo Poliziano, o por el propio artista; lo que sí está claro es que el texto posee un doble significado: en primer lugar, alude a las virtudes que poseyó Giovanna durante su vida, que apenas pueden plasmarse en imágenes y, en segundo lugar, ensalza el arte de la pintura, algo así como “mirad de lo que es capaz la pintura”. Tampoco cabe duda de que el encargo de los Tornabuoni, a quien le unía un vínculo muy especial, llevó a Ghirlandaio a sacar lo mejor de sí mismo. Gracias al magnífico estado de conservación de la tabla, su contemplación nos permite apreciar el gran esmero con el que fue realizada: el rostro, las manos, la ropa y los objetos que rodean a Giovanna están realizados con enorme belleza y delicadeza. El cuadro pasaría a ocupar un lugar de honor en uno de los aposentos más importantes de Lorenzo Tornabuoni en el Palazzo de la familia, uno de los más suntuosos de Florencia junto al de los Médicis. Concretamente, la tabla estaba colocada en un ancho marco dorado en la “chamera del palco d’oro”, decorada con techo y otros objetos dorados también y próxima a la “chamera di Lorenzo, bella”, la habitación privada del joven.

El retrato femenino
El Retrato de Giovanna Tornabuoni es, sin duda, uno de los mejores ejemplos que se conservan de retrato femenino, género que tuvo un importante auge en la Florencia de finales del siglo XV. La exposición reúne un significativo conjunto de obras que muestran algunos retratos de mujeres que vivieron en la Italia del Renacimiento, muchas de ellas de identidad desconocida y que fueron pintadas por artistas como Pollaiuolo, Botticelli, Verrocchio y, sobre todo, por Ghirlandaio y su taller. El modelo de retrato de perfil que vemos en la obra del Museo Thyssen se repite en Retrato de una mujer de perfil (c.1475) de Piero del Pollaiuolo, procedente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, o en el Perfil de una mujer de Sandro Botticelli, cedido por la Galleria Palatina (Palazzo Pitti) de Florencia. Sin embargo, no es el único modelo de retrato que triunfa entre la alta sociedad del momento, también lo hará el de medio perfil, como el que muestra Retrato de una mujer (c.1485) de Ghirlandaio y taller,  conservado en el Lindenau Museum de Altenburg.

PIEDRO_PERUGINOSon pocos los retratos atribuidos con certeza a Ghirlandaio, muchos de los que conocemos se consideran obras de su taller o de alguno de sus ayudantes. Algunas de estas tablas podrán verse en la exposición y serán objeto de un estudio detallado. En este sentido, es fundamental conocer cómo funcionaba el taller de Domenico Ghirlandaio, convertido pronto en el pintor de la burguesía florentina, y cómo era en la práctica el trabajo con sus colaboradores, entre ellos, su hermano David, Sebastiano Mainardi, Francesco Granacci e, incluso, el joven Miguel Ángel. En la década de los ochenta, Ghirlandaio se dedicaba principalmente a pintar frescos en capillas de iglesias, por lo que parece que no disponía de un taller como tal, puesto que trabajaba básicamente in situ. Sólo en 1490 es posible localizar el taller de los hermanos Ghirlandaio, ubicado en un local junto al Palazzo Tornabuoni. Existen una gran cantidad de retratos innovadores en cuanto a composición y estilo surgidos de su taller: innovaciones en cuanto a la relación entre figura y fondo, en la presencia de influencias de los pintores flamencos o en la manera en que se implica al espectador en la representación; todos ellos brotaron sin duda de la mente del maestro, cuya principal labor sería la concepción de la obra, mientras que la ejecución corría, a menudo, a cargo de sus ayudantes.

Unos esponsales nobles
Ningún enlace matrimonial florentino de finales del siglo XV está mejor documentado que el de Giovanna degli Albizzi y Lorenzo Tornabuoni. Su boda fue tan esplendorosa que todavía se escribía sobre ella un siglo más tarde, y son muchas las obras de arte importantes directamente relacionadas con esta ceremonia, como los frescos encargados a Botticelli con motivo del enlace para la casa de campo de la familia. Sin duda, las adquisiciones artísticas más valiosas fueron las que se hicieron para decorar y amueblar la estancia de Lorenzo, centro simbólico de su nuevo hogar. Todavía se conservan los cuadros para la “chamera di Lorenzo, bella” del palacio Tornabuoni, la mayoría de ellos en un excepcional estado de conservación. Cuatro de estas obras se reúnen ahora por primera vez desde hace 500 años en esta exposición, incluido el magnífico tondo de la Adoración de los Reyes, una obra maestra de Ghirlandaio y préstamo excepcional de la Gallería degli Uffizi de Florencia. Será sin duda una ocasión única de contemplarlas juntas, y reunidas también con otros cuadros y objetos diversos que ilustran el contexto del enlace. Una fascinante sucesión de imágenes de temática diversa, no religiosa, que proyectan los valores culturales descritos en el poema nupcial que el humanista Naldo Naldi escribió con ocasión de la boda. Los textos y las obras de arte relacionados con este enlace permiten además conocer la cultura de la élite florentina y los criterios imperantes sobre temas como el amor, la belleza o la fidelidad. Permiten asimismo mostrar un amplio panorama de las tradiciones y de los valores e ideales sociales, o el gusto por el ornato y el sentido de refinamiento de la alta sociedad florentina del siglo XV.

No sólo conocemos los detalles de su enlace matrimonial, toda la corta pero intensa vida de Giovanna está perfectamente documentada a través de diferentes fuentes, entre ellas, los Ricordi de Maso di Luca, el padre de la novia; una especie de diario descubierto recientemente e incluido en la exposición, que nos da idea de cómo era la vida cotidiana de la familia. También sus libros de caja, con anotaciones de los movimientos de dinero y bienes, por ejemplo con motivo de los esponsales, ofrecen detallada información de su día a día.

ROSSELLINO_VIRGEN_CON_EL_NINOPara una joven aristócrata, Lorenzo Tornabuoni, noble, culto y elegante, hijo único de Giovanni di Francesco Tornabuoni y Francesca di Luca Pitti, era el mejor partido posible. El padre, que había acumulado grandes riquezas como responsable del banco Médicis en Roma, fue también un importante mecenas; fue él quien encargó a Domenico Ghirlandaio la decoración de la Capella Maggiore de Santa Maria Novella. Su hermana Lucrezia había contraído matrimonio con Piero di Cosimo de Médicis, estrechando de este modo los lazos con la familia más influyente de la ciudad. Los festejos con motivo de la boda se prolongaron durante tres días, del 3 al 5 de septiembre de 1486. Conocemos todos los detalles de las celebraciones, desde cómo iba vestida la novia o la dote que aportó Giovanna al matrimonio -entre ellos un libro de horas iluminado similar al representado en su retrato-, prendas de vestir, joyas, artículos de tocador…, hasta los distintos festejos, banquetes, bailes y torneos que tuvieron lugar durante esos días.

El 11 de octubre del año siguiente nacería su primer hijo, Giovannino, nombre escogido en honor al padre de Lorenzo, quien haría adaptar inmediatamente el programa iconográfico de la Capilla Mayor de Santa María Novella para incluir la escena del Bautismo de san Juan, otorgando así una dimensión religiosa a los sentimientos de alegría y agradecimiento por el nacimiento de su nieto. Cuando se encontraban esperando su segundo hijo tuvo lugar el repentino fallecimiento de Giovanna; no se conoce la fecha exacta, pero sí la de su entierro en Santa María Novella, el 7 de octubre de 1488. La efigie de Giovanna, de tamaño algo mayor del natural, incluida por Ghirlandaio en la escena de la Visitación de sus famosos frescos, alude a la idea de esperanza de vida eterna pues, según el dogma cristiano, el encuentro entre la Virgen María y santa Isabel encierra la promesa de la futura redención.

GIOVANNI_DEL FORA_COMBATE_ENTRE_AMOR_Y_CASTIDADDevoción privada e iconografía sacra
El pequeño libro de horas representado en la parte derecha del retrato de Giovanna es el tipo de libro que le regalaría su padre cuando dejó el hogar para ir a vivir al de la familia de su marido. Era un devocionario que se leía cada día en las horas que se consagraban a la oración y a la meditación. En Florencia, la mayoría de los libros destinados a los laicos, como es el caso, estaban lujosamente ilustrados para poner de manifiesto la religiosidad de sus dueños. La iconografía religiosa desempeñó un papel primordial en la vida de los comerciantes florentinos. En las “cámaras” de casi todas las mansiones, tanto en los palacios urbanos como en sus casas de campo, había imágenes religiosas que señalaban y expresaban la religiosidad de la familia, al tiempo que invocaban la protección para sus miembros. El arte religioso, tanto en las iglesias como en el ámbito privado, potenciaba la vida espiritual, representando de forma visual los momentos cruciales de la historia del cristianismo.

En este capítulo, la exposición reúne un conjunto de obras que ayudarán al visitante a conocer la relación entre los libros de oración iluminados y las pinturas, entre las tablas devocionales y los retablos de altar. El detallado inventario de bienes de la familia Tornabuoni realizado en 1497 ofrece una precisa aproximación al conjunto de piezas de arte religioso que decoraban las residencias de la élite florentina. Aunque no se puede identificar cada una de las obras -no se da, por ejemplo, el dato de su autor-, sí es posible recrear los tipos de objetos y los temas representados, y por lo tanto sus gustos y sus devociones particulares; así, en el caso de los Tornabuoni, parece que tenían predilección por los temas asociados a la Virgen. Conocemos, además, los motivos seleccionados para cada una de las habitaciones de las distintas residencias familiares: La Adoración de los Reyes para la camera de Lorenzo, La Anunciación para la habitación del pequeño Giovannino, un Descendimiento de la cruz en la capilla del Palacio, una Virgen de mármol policromado, un Redentor, una pintura de María Magdalena y una tabla de san Francisco en las habitaciones de Giovanni Tornabuoni, y así sucesivamente.

FLORENTINO_LORENZO_TORNABUONIDe entre las obras escogidas para ilustrar este recorrido por los motivos decorativos y las devociones particulares de una de las familias más ricas de la Florencia del siglo XV destacan algunas piezas, como la magnífica Virgen con el Niño de Ghirlandaio cedida por la National Gallery de Washington, La Anunciación de Filippino Lippi procedente del Museo del Ermitage de San Petersburgo, La Natividad con la Anunciación a los pastores del taller de Ghirlandaio del Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam, La Lamentación sobre Cristo muerto de Cosimo Rosselli prestado por el Philadelphia Museum of Art, el San Jerónimo penitente de Piero di Cosimo del Museo Horne de Florencia, un relieve en mármol de La Virgen con el Niño y dos ángeles de Antonio Rossellino del Kunsthistorisches Museum de Viena, otra tabla de La Virgen y el Niño de Filippo Lippi cedida por la Fondazione Magnani Rocca de Parma, o la María Magdalena Penitente adorando la Cruz en un paisaje rocoso de Filippino Lippi y procedente de una colección privada de Nueva York.

FICHA DE LA EXPOSICIÓN

Título: Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia
Fechas:  Del 23 de junio al 10 de octubre de 2010
Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza
Comisario: Gert Jan van der Sman, Professor at Universiteit Leiden Researcher / Head of the Library at Istituto Universitario Olandese di Storia dell’Arte, Florencia.
Dirección del proyecto: Mar Borobia, jefe del Área de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza
Comisaria técnica: Mª Eugenia Alonso, Área de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza
Número de obras: 60
Publicaciones: Catálogo con ensayos de Gert Jan van der Sman y de Victor M. Schmidt, fichas y reproducciones de todas las obras de la exposición. Editado en español con apéndice en inglés.
Página web: español e inglés. 

INFORMACIÓN PARA EL VISITANTE
Dirección: Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado 8, 28014 Madrid.
Lugar: Salas de exposiciones temporales (planta baja)
Horario: de martes a domingo de 10.00 a 19.00 horas. La taquilla cierra a las 18:30h. 
Horario de verano: los meses de julio y agosto las exposiciones temporales permanecen abiertas hasta las 11 de la noche de martes a sábado.
Tarifas:
Venta en taquilla:
– Exposición: 8 € (Reducida: 5 € para estudiantes, mayores de 65 años y familias numerosas, compuestas por al menos un adulto y tres descendientes, previa acreditación). 
– Exposición + Colección Permanente: 13 € (Reducida: 7,5 € para estudiantes mayores de 65 años y familias numerosas, compuestas por al menos un adulto y tres descendientes, previa acreditación).

Venta en internet:
– Exposición: 7 €. 
– Exposición + Colección Permanente: 12 €.

Audio-guía, disponible en varios idiomas

Venta anticipada de entradas e información en www.museothyssen.org y en el 902 760 511, también en los servicios de taquillas e información del Museo.

imágenes:
http://www.museothyssen.org/microsites/prensa/2010/Ghirlandaio/Inicio.htm

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