9 marzo, 2013

Españoles y portugueses influenciaron la ciencia del siglo XVII


Las aportaciones científicas de españoles y portugueses en los siglos XV y XVI, durante el periodo de las grandes navegaciones oceánicas, tuvieron un impacto esencial en la ciencia moderna. Este es el principio del que parte la exposición «360º Ciencia Descubierta» recién inaugurada en la Fundación Gulbenkian de Lisboa, con la que se invita a los visitantes a realizar una nueva lectura sobre la historia.

«Se revelan aspectos desconocidos de nuestro pasado científico y se lanza luz sobre una serie de fenómenos notables asociados a los viajes emprendidos por los pueblos ibéricos y que estuvieron en la base de la modernidad científica», explica a ABC Henrique Leitáo, curador de la exposición. En ella se documenta el encuentro de portugueses y españoles con un mundo «que supieron incorporarlo al suyo, se enfrentaron con la novedad y la interiorizaron».

La narrativa histórica devuelve así a los pueblos ibéricos el protagonismo olvidado. La historia de la ciencia se ha centrado siempre en los grandes nombres como Copérnico, Galileo, Kepler o Newtonpero que las contribuciones ibéricas fueron esenciales para que dichos científicos triunfaran. «Esa parte de la historia no está contada», afirma Henrique Leitão, «no se tiene en cuenta lo que hicieron antes españoles y portugueses».

Varias instituciones españolas han aportado objetos a esta exposición en la que podemos ver una pintura en óleo del Prado, instrumentos y dos mapas del Museo Naval de Madrid y otro mapa de Lumenartis. Historiadores españoles como Juan Pimentel o José Pardo Tomás también han colaborado con este proyecto que incluye diferentes conferencias. «Estamos negociando llevar la exposición a Madrid a finales de este año o en el 2014», confirma a ABC su curador. «Tiene igualmente mucho interés para España», añade.

Nuevo mundo

Henrique Leitão llama la atención al hecho de que «muchas cosas fueron observadas por personas sencillas y se asumieron como verdad». Recuerda además que por entonces se formaron a muchas personas con un conjunto mínimo de competencias técnicas y científicas porque no existían suficientes astrónomos o matemáticos competentes. Igualmente llamativo le resulta la «necesidad de organización de todas los nuevos conocimientos». La Casa de la Contratación en España y los Almacenes de la India en Portugal fueron instituciones en las que además de ser responsables de la logística administrativa y militar de los viajes marítimos acogieron y organizaron las nuevas informaciones que iban llegando.

Los mapas son otros de los protagonistas de esta exposición, entre ellas la primera carta náutica portuguesa. «Se incorporaron medidas como latitud y longitud», subraya el curador. Los pilotos viajaban con un mapa padrón en el que iban anotando todo lo que iban observando y encontrando en su navegación. A su vuelta entregaban esa información «y se iba mejorando el mapa».

La exposición presenta una versión animada de la transformación del mundo «a través de un mapa que va lentamente cambiando de forma, adquiriendo los contornos testimoniados por los viajantes ibéricos hasta alcanzar la forma que hoy conocemos», aclara Henrique Leitão. Y en este contexto destaca también el cosmógrafo, «una figura intermedia entre el universitario y el artesano». Con la observación de las plantas del Nuevo Mundo aparece «una literatura botánica» y se pueden observar muchos de esos libros que aparecieron para dar a conocer las nuevas plantas encontradas.

La historia de la Ciencia recupera con esta exposición a los héroes anónimos. Pilotos, cosmógrafos, matemáticos, naturalistas y muchos otros que tanto se esforzaron.

Por Belén Rodrígo de ABC.