14 julio, 2011

España y el Mediterráneo: Políticia africana y mediterránea de los Reyes Católicos

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Rafael Vidal
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Como primer hecho importante, cabe reseñar que tras la toma de Málaga por don Fernando y doña Isabel, su puerto se convirtió en el idóneo para servir de base de partida para todas las operaciones que pensaban iniciar en el mar Mediterráneo. No nos han llegado las razones de esta decisión, pero nos imaginamos que era el puerto más importante del reino de Granada, bien protegido el fondeadero desde tierra, gracias a la inmensa mole de Gibralfaro, situado en medio del mar de Alborán, a medio camino entre el estrecho de Gibraltar y el acceso abierto hacia el Mediterráneo y además relativamente cerca de la orilla sur, para que en menos de dos jornadas de navegación, se pudiera abarcar un amplio espacio terrestre del continente africano.

Figura_1_ConferenciaProbablemente, si la política africana de los RRCC se hubiera mantenido y llevado a la práctica en todas sus consecuencias, Málaga sería la ciudad más populosa e importante del Mediterráneo, teniendo en cuenta que hasta la apertura del canal de Suez, este mar era interior, teniendo necesariamente si se quería salir, pasar delante de la capital malacitana. Bien es verdad que el Mediterráneo tenía y tiene vida propia, sin que se tenga necesidad de navegar hacia el Atlántico.

Ese pensamiento de hacer de Málaga la referencia obligada para su política exterior y sus expediciones y conquistas en el área, es el que ha llevado a un grupo de entidades malagueñas a constituir el Foro para la paz en el Mediterráneo, no con las pretensiones de nuestros reyes, sino de irradiar mensajes de paz, concordia y comprensión, entre todas las formas de vida que confluyen en este mar, que por antonomasia todos los pueblos ribereños declaramos “nuestro”.

Existe un escrito del rey Fernando, dirigido a todos los que pudieran tener referencia con su contenido, exhortándoles que es voluntad real a que se construyan cañones en Málaga, debiéndoseles proporcionar todas las materias primas para ello:

“… Salud e gracia sepades que Juan Rejon Capitan de mi Artilleria y Juan de Soria Secretario del Príncipe mi Hijo que Santa Gloria aya, lugar teniente de Contador de mi Artilleria por los mis Contadores Mayores, tienen a cargo hacer cierta Artilleria por mi mandato en esa dicha ciubda …
… dada en la Villa de madrid a diez y siete dias de Mayo des nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil e cuatrocientos e noventa e nueve años” (ARANTEGUI Y SANZ, José. Apuntes sobre la Artillería Española en los siglos XIV y XV. Madrid: Imprenta del Cuerpo de Artillería, 1887. Págs. 341 y 342).

La fabricación se inicia entre los años 1497 y 1498, es decir de forma coetánea a la conquista de Melilla, que no fue una obra, directamente, de los reyes sino del duque de Medina Sidonia.

Figura_2_RRCC_orantesPero ¿dónde se encontraba o se ubicó la fabrica de artillería? Evidentemente, dado el poco tiempo transcurrido entre la conquista de Málaga y la implantación de la fábrica, no había capacidad de construir una de nueva planta, por lo que había de apoyarse en alguna instalación similar, existente desde el tiempo de los musulmanes, siendo éste el caso del edificio de las Atarazanas, del cual dice el viajero Francis Carter:

“El edificio de las Atarazanas –al darzana en árabe, o casa de la victoria- era grande y espaciosa, en el que los moros no solamente fabricaban sus armas y pertrechos militares, sino que en él también hacían pan y almacenaban provisiones de todo tipo para sus barcos; en la actualidad sirve de cuartel para un regimiento de soldados”. (CARTER, Francis. Viaje de Gibraltar a Málaga. Editorial Arguval. Málaga, 1985. Pág. 292)

Este edificio, cercano al mar, no en balde se encontraba al pie de la “Puerta del Mar”, era espacioso, se fabricaban armas y se cocía pan, es decir disponía de hornos, imprescindibles para una fundición. Por ello lo más normal es que la fundición debió de instalarse en las Atarazanas, teniendo en cuenta que durante la conquista se fabricaron cañones en Baza, para a continuación desmantelar dicha fábrica y trasladarla a Málaga.

Además en las inmediaciones también se encontraban la Casa de “Bastimentos y Munición”, en donde se proporcionaban todos los abastecimientos que necesitaban los barcos, desde la comida hasta pólvora y municiones, así como los molinos de pólvora que, con el transcurso de los años tuvieron que trasladarse, debido a las explosiones que se produjeron en 1597 y 1618 que ocasionaron más de doscientos muertos cada una.

En los primeros años de funcionamiento de la fábrica de pólvoras y la fundición de cañones, los reyes mantienen una atención permanente sobre la marcha de los trabajos, al considerarlo pieza clave para sus designios en África.

Tanto las plazas fuertes como los barcos necesitaban miles de cañones. Tal vez parezca exagerado hablar de miles, pero si tenemos en cuenta que cada galera podía tener entre cinco y seis cañones a proa, más dos pares a babor y estribor, hacían un total de diez por embarcación, el tener más de cien galeras, que las había, solamente en aquel mar, salen mil cañones (THOMPSON, I. A. A. Las galeras en la política militar española en el Mediterráneo durante el siglo XVI. Keele University. School of History. Keele. Staffordshire ST5 5BG. England (UK). Traducción de Montserrat Jiménez Sureda. Las galeras fueron el instrumento marítimo más efectivo en la lucha naval en el Mediterráneo durante el siglo XVI. Aunque la monarquía hispánica trató de competir en este campo con el imperio turco, finalmente, se tuvo que contentar con desarrollar una estrategia defensiva). A estos hay que sumar los de las plazas fuertes, cada una con varios centenares, dándonos con ello cuenta de la importancia que para los reyes tenía el disponer de unas fábricas tan necesarias para no sólo para la defensa del reino, sino también para sus objetivos estratégicos.

Fue tanta la importancia de Málaga, que ella residía uno de los tenientes del capitán general de artillería. A lo largo de los años se creó una escuela de artillería, que junto con otras siete u ocho de todo el imperio, era las generadoras del saber científico de la época. A finales del siglo XVII la importancia militar de la plaza decayó, no contándose como principal en la primera mitad del siglo siguiente.

Figura_3_Puerto_de_MalagaEl año de 1492 marca un hito en la historia de España, produciéndose la conquista de Granada en enero de ese año y el descubrimiento de América el 12 de octubre. ¿Puede considerarse ese año y esos dos momentos históricos la culminación del reinado de Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón?, desde luego que no, porque el primer acontecimiento era una necesidad de las coronas conjuntas, debido a que hacía menos de cuarenta años, los turcos habían ocupado Constantinopla y derribado el imperio romano de Oriente, lo que hacía presagiar años muy duros para la cristiandad, amenazada por estos nuevos bárbaros surgido de Asia central. El reino moro de Granada suponía una cabeza de puente para el presumible avance turco por el norte de África, representando una vulnerabilidad que era indispensable atajar.

Por otra parte el descubrimiento de América se produce casi como un hecho casual, aunque de este  tipo de acontecimientos están llenas las historia de las naciones. Portugal se había adelantado a Castilla en las exploraciones marítimas, acrecentando su riqueza, sus posesiones y su comercio, siendo indispensable para los reyes Católicos abrir una nueva ruta que no fuera una confrontación directa con sus primos portugueses. La aventura hacia el oeste era una ruta llena de incertidumbres y casi nadie pensaba que pudiera tener éxito. Lo que fue un hecho casual se convirtió en el descubrimiento de un nuevo continente y base del imperio español durante centurias, aunque en aquellos últimos años del siglo XV y principios del XVI se pensara que tenía un efecto secundario en la política exterior de Castilla y Aragón.

Termina la guerra de Granada y los dos estados se encuentran en disposición de afrontar los nuevos retos, todos ellos dirigidos hacia el Mediterráneo, eje marítimo internacional de la Corona de Aragón.

En 1504 fallece Isabel I, el mejor político que ha tenido España, la cual indica en su testamento la necesidad de conquistar África, luchando y convirtiendo a los infieles (SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis. Análisis del Testamento de Isabel la Católica. Cuadernos de Historia Moderna, nº 13. Editorial Complutense. Madrid, 1992. Pág. 87):

Figura_4_Cardenal_CisnerosE RUEGO e mando a la dicha prinçesa, mi hija, e al dicho prínçipe, su marido, que como católicos prínçipes tengan mucho cuidado de las cosas de la honrra de Dios e de su sancta fe, selando(sic) e procurando la guarda e defensión e enxalçamiento della, pues por ella somos obligados a poner las personas e vidas e lo que touiéremos, cada que fuere menester, e que sean muy obedientes a los mandamientos de la santa madre iglesia e protectores e defensores della, como son obligados, e que no çesen de la conquista de África e de pugnar por la fe contra los ynfieles, e que sienpre fauorezcan mucho las cosas de la Sancta Ynquisición contra la herética prauidad, e que guarden e manden e fagan guardar a las iglesias e monasterios e prelados e maestres e Órdenes e hidalgos, e a todas las çibdades e villas e lugares de los dichos mis reynos, todos sus preuillegios e franquezas e merçedes e libertades e fueros e buenos vsos e buenas costunbres que tienen de los reyes passados e de nos, segund que mejor e más cumplidamente les fueron guardados en los tienpos pasados fasta aquí 1.

Independientemente de la religiosidad de la reina, muy propia, por otra parte de la época, la conquista de África, más que una guerra contra los infieles, lo que está visualizando y por eso, encarece a sus sucesores, era que el norte de África, debía estar unido a la península Ibérica, porque el estrecho de Gibraltar, nunca a lo largo de la historia, había sido separador de civilizaciones, sino puente y enlace entre el sur y norte y viceversa.

De hecho, el cardenal Cisneros, confesor y conocedor profundo de la política de Isabel, establece la “frontera” de avance en Trípoli, dejando el desierto Libia como frontera con el imperio otomano.

Fernando II de Aragón y V de Castilla, asumió el planteamiento de su esposa con respecto a la guerra contra los infieles y el peligro que se avecinaba por el norte de África, de tal modo que intentó conciliar las políticas, un poco divergentes, de los dos estados patrimoniales, manteniendo abiertos los dos ejes de operaciones: el de Italia y Grecia y África.

Las divergencias políticas con los reyes de Francia le obligaron, a partir de 1511, a abandonar de forma momentánea la atención al flanco sur, desechado de forma definitiva en los reinados de los distintos “austrias”, a causa de las guerras en los Países Bajos y Alemania.

Dos períodos se abren entre principios del siglo XVI hasta el fallecimiento de Fernando, el primero que dura casi hasta el año citado anteriormente, se basa en el mantenimiento de la amistad francesa y el segundo, hasta 1516, con su ruptura, enfrentamiento que perdurará con su nieto Carlos y que culminará en la batalla de Pavía en 1525.

Hasta 1511 esta alianza o al menos no injerencia, servirá a Fernando para sus planes en la lucha contra los infieles, ocupando decididamente las plazas del norte de África y avanzando por el sur de Italia, Sicilia y alcanzar Cefalonia. La segunda etapa, a causa de la ruptura con Francia, no se llegará a materializar, consistiendo en el ataque a Grecia y Anatolia por el norte y Egipto por el sur para confluir ambos esfuerzos en la conquista de Jerusalén. Para estas empresas, el Rey Católico buscó aliados, entre ellos el papa Julio II, el emperador Maximiliano y Venecia, no obteniendo la respuesta adecuada para dar cima a las mismas.

Figura_5_panuelo_sedaDos años duró el “imperio” norteafricano español, desde 1509, en el que se inician las conquistas hacía el este y juran vasallaje los reinos moros del territorio, hasta el desastre de los Gelves en 1511, coincidiendo este percance militar con lo expuesto sobre la enemistad con Francia. Los gobernantes del norte de África, se desligan de los compromisos de fidelidad con don Fernando y se echan en las manos del sultán de Constantinopla. Casi trescientos años iba a durar las consecuencias de esta decisión del rey Católico de trasladar el esfuerzo principal a Italia.

Existe una cierta tendencia y más en los últimos tiempos, a estudiar acontecimientos históricos concretos, al margen de cualquier otro hecho que acaece en el mundo, cuando muchos de ellos están tan interrelacionados que resulta imposible no hacer mención al conjunto. Por ejemplo a finales del siglo XI tenía lugar en la confrontación religiosa cristiano-musulmana dos hecho que tenían muchas concomitancias, nos referimos a la conquista de Valencia por el Cid Campeador y la de Jerusalén por Godofredo de Buillón. Por ello no debemos perder de vista las concomitancias entre el Gran Capitán y sus campañas de Italia, con Pedro Navarro y otros capitanes españoles conquistando plazas y tierras y haciendo feudatarios a reinos del norte de África.

La conquista de los reinos musulmanes del norte de África, no eran anacronismos, ni acciones fuera de lugar, al revés entraban dentro de la lógica histórica, dado que el estrecho de Gibraltar no era foso de separación, sino puente de unión, y de hecho durante siglos el mismo poder había sido ejercido simultáneamente en las dos orillas.

Portugal al culminar el territorio que le correspondía en la península ibérica, mira hacia el mar y hacía África, y pone sus ojos en Ceuta, que conquista en 1415 y el reino de Fez, solicitando y obteniendo el apoyo de Castilla para su conquista.

Figura_6_Pedro_Navarro_Gran_CapitanEl Tratado de Alcaçovas en 1479 reconoce la posesión de las islas Canarias y la factoría de “Mar pequeña” en territorio continental para Castilla y el resto del África atlántica, incluido el reino de Fez, con costas en el Mediterráneo, para Portugal.

Por el Tratado de Tordesillas en 1494, tras la conquista de Granada y el descubrimiento de América, se vuelva a repartir el mundo “desconocido” entre Castilla y Portugal, manteniéndose el reino de Fez como “propiedad” de Portugal.

En 1497 se produce la ocupación de Melilla y Cazaza, lo que presenta un escollo para las relaciones castellano-portuguesa, salvado con la Capitulación de Cintra, por la cual se asigna el área mediterránea, excepto Ceuta, a Castilla, quedando el resto para Portugal.

La política exterior del rey Fernando se podría resumir en la expresión medieval de Pax inter christianos, bellum contra paganos, siendo esa la razón de su llamada “política matrimonial”, emparentando a su numerosa prole con las distintas dinastías europeas y estableciendo puentes y lazos fuertes con Francia, aunque en este caso la amistad siempre fue efímera.

No fueron afortunados los Reyes Católicos, dado que la pretensión de culminar la unidad ibérica con Portugal y haciendo de este núcleo el más fuerte de todo el orbe, fracasó en buena medida, desviándose todo el esfuerzo realizado hacia el norte, hacía el Imperio, siendo la opción menos deseada y de hecho quisieron mantener y educar a su segundo nieto “Austria”, Fernando, como español, sucediendo a su hermano Carlos como emperador de occidente.

Rafael Vidal
Málaga, 1 de junio de 2011

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