5 enero, 2011

España: los museos alquilan sus espacios… pero sin obras de arte (ABC)

Estas actividades suponen una importante fuentede ingresos extra.

Museo del Prado
museos_espanaOfrece a empresas e instituciones poder celebrar sus eventos corporativos en el museo, con visitas privadas a sus colecciones, un cóctel… También cede espacios como el auditorio para conferencias, conciertos, reuniones…, así como el Hall de Jerónimos, la Sala de las Musas y la Galería Jónica. Las tarifas las establece el propio museo. Por este concepto el Prado ingresa entre 500.000 y 600.000 euros anuales. No se celebran actos privados en las salas de exposiciones. Imposible, pues, repetir el reportaje de sillas que le costó la dirección a Calvo Serraller.

Museo Reina Sofía
También alquila sus espacios (auditorios, salas de protocolo, vestíbulo, terrazas, claustro, jardín…) para múltiples actos y eventos culturales, que pueden completarse con visitas guiadas exclusivas. Las tarifas oscilan entre los 1.778 y los 20.262 euros. No se promocionan tabaco, alcohol… Nunca, comercialmente, los espacios expositivos, que sí pueden cederse gratis para temas de interés cultural (véase Morente ante el «Guernica» para un documental). Han llegado a pedir para bodas el Palacio de Cristal del Retiro. Lógicamente, se denegó.

Museo Thyssen
Con el alquiler de sus espacios se ayuda a la financiación del museo. Hay reuniones en el salón de actos y en la sala de prensa, recepciones en el Mirador, cócteles en el jardín, cenas de gala en el hall central… También visitas privadas. Aclaran desde el Thyssen que jamás entran en conflicto con el funcionamiento del museo. Puede haber actividades en las salas de exposiciones temporales de la planta -1, siempre que no haya obras expuestas en ese momento.

Guggenheim de Bilbao
Ofrece al centenar de empresas que participan en el Programa de Miembros Corporativos y a instituciones sin ánimo de lucro la posibilidad de celebrar diversos actos en sus espacios. En su primera década de vida, ha cobijado más de 1.300 actos empresariales, entre convenciones, reuniones de directivos, desfiles de moda, entregas de premios o conciertos. El alquiler de sus espacios es a partir de 2.120 euros. La exhibición de obras no cabe en el marco de estas actividades, aunque se permite disfrutar de las obras expuestas en las galerías durante la celebración del acto. 1

MACBA, MNAC…
En Barcelona, el alquiler de espacios para cuadrar números y sanear balances no es nada nuevo. Sobre todo para aquellos museos que, como el MACBA, el MNAC, el Picasso o la Fundación Miró, disponen de edificios lo suficientemente singulares como para atraer a empresas de todo tipo. En 2007, una entidad bancaria contrató a los Rolling Stones para que ofrecieran un concierto privado en la sala Oval del MNAC, mientras que espacios como el MACBA generan un 2% de su ingresos alquilando espacios por unos precios que van de los 4.200 a los 420 euros. Eso sí: el alquiler a particulares queda completamente descartado, igual que mezclar eventos con exposiciones. «Jamás una copa de cava al lado de una obra de arte», señalan desde el MACBA.

IVAM
El museo valenciano aprovecha el alquiler de sus salas como vía de ingresos alternativa. Tanto el salón de actos, como los halls de la primera y la segunda planta y la explanada exterior del edificio se ponen a disposición de empresas e instituciones para celebrar todo tipo de actividades: desde premios hasta la presentación de un coche o el lanzamiento de una marca de telefonía móvil. Se han llegado a celebrar cenas, aunque nunca en espacios con obras artísticas expuestas. Las tarifas de alquileres oscilan desde los 1.000 hasta los 5.000 euros. Todas estas actividades se desarrollan fuera del horario de apertura del museo o los lunes, día que permanece cerrado.

Francia prefiere exportar sus fondos
JUAN PEDRO QUIÑONEROPARÍS
Los grandes museos franceses, comenzando por el Louvre y el Pompidou, son muy rentables.

Sus entradas y «productos derivados» son una saneada fuente de ingresos, a todas luces insuficientes para realizar restauraciones de grandes obras maestras o para realizar compras con las que continuar enriqueciendo las colecciones nacionales.

Para financiar sus reformas, expansión y política de adquisiciones recurren masivamente, sin embargo, a mecenas, inversores o interlocutores privados, con el fin de financiar operaciones económicamente costosas, así como la «exportación» de sus fondos, muy rentable económicamente. Hace apenas tres años, el gobierno francés negoció con el Emirato de Abu Dhabi un sustancioso acuerdo museístico-financiero, que culminará con la inauguración del Louvre de Abu Dhabi. Francia pone sus fondos y su saber hacer. El Emirato pone sobre la mesa sumas importantes de dinero. El Pompidou, por su parte, ha abierto «sucursales» en provincias, como el Centro Pompidou de Metz, que le permiten «reciclar» sus fondos propios consiguiendo nuevos y sustanciales ingresos económicos.

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