14 mayo, 2013

Escaladei vuelve a conducir al cielo tras su rehabilitación

Santa María de Escaladei

A los pies de un frondoso valle protegido por la sierra del Montsant (Tarragona) se fundó en el siglo XIII Santa Maria de Escaladei, primera cartuja de la península Ibérica. La leyenda cuenta que el recinto se construyó donde un pastor soñó con una escalera que, apoyada en un árbol, conducía hasta el cielo. Una madrugada de 1835 los monjes lo abandonaron huyendo de la desamortización de Mendizábal. El conjunto acabó por ser el blanco de la ira de los lugareños, hartos de diezmos y supremacía monacal. La cartuja fue incendiada y presa de pillajes que la convirtieron en un montón de despojos. Ayer, por fin, el esplendor retornó a la cartuja, ya que el Departamento de Cultura de la Generalitat, tras una ardua y meticulosa labor, inauguró la reconstrucción del claustro menor, una de las partes más importantes del recinto, que desde ahora, además, podrá ser visitada.

El milagro que ha permitido que esa zona totalmente devastada sea hoy visitable es la inversión de 1,6 millones de euros que ha realizado la Generalitat, que en 1989 se adueñó de las tierras y empezó a recuperar el vestigio. Esa labor permite hoy volver, exactamente, donde el pastor tuvo la revelación. Allí se instalaron una docena de monjes llegados de la Provenza, que acabarían dominando la zona e introduciendo, entre otras cosas, el cultivo de la viña. La influencia del monasterio fue tal que la comarca acabó llamándose Priorat, por el prior que la dirigía.

Tras seis siglos de dominio absoluto, en 1835 los monjes cartujos abandonaron el monumento huyendo de las leyes de desamortización. Dejaron atrás el silencio de las celdas, la iglesia, los claustros… El conjunto acabó por ser el blanco de la ira de los lugareños. Así, la cartuja fue incendiada, presa de pillajes, saqueos y destrozos que la convirtieron en un montón de despojos, según narra la alcaldesa de La Morera de Montsant (Priorat), Núria Crivillé. La decadencia imperó en el lugar hasta 1989, cuando la Generalitat se adueñó de las tierras y empezó a recuperar el vestigio.

La zona recuperada y presentada ayer fue el corazón del ala cenobial, donde los monjes llevaban a cabo las pocas actividades en común permitidas. Además, el claustro ha sido restaurado con bastantes piezas originales. “Es el resultado de un trabajo intenso; quien recuerda como era este enclave hace 30 años debe de estar hoy muy satisfecho”, afirmó ayer el consejero de Cultura, Ferran Mascarell.

La operación arrancó en 2010, momento en el que arquitectos y arqueólogos iniciaron unas excavaciones. Muy pronto descubrieron cómo empezaban a aparecer de entre un manto de vegetación y ruinas muchas piezas pertenecientes a las arcadas: columnas circulares, bases y capiteles de estilo clásico, dovelas, salmeres, además del 70% de los pavimentos de las galerías y gran cantidad de baldosas decoradas, recordaron ayer técnicos del Departamento de Cultura y del Museo de Historia de Cataluña.

Este descubrimiento posibilitó la reconstrucción del claustro, que responde de manera exacta a la renacentista estructura original, datada del siglo XVI, cuando desaparecieron los claustros medievales y se construyó la cartuja tal y como se conoce en la actualidad. También ha florecido la imponente fuente del patio central, obra del escultor del XVII Salvador Illa, de la que vuelve a brotar agua después de una reintengración y restauración minuciosas. La pieza evoca el esplendor de unos cartujos que representaron un foco de cultura y arte, llegando a crear la escuela de pintura religiosa Escaladei.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, que ofició la inauguración, explicó que la crisis obliga al Gobierno catalán a priorizar los recursos en 11 monumentos, pero anunció que una de estas actuaciones será la continuación de la restauración de la cartuja. Mas ayer también se reunió con el Colectivo Priorat, que impulsa ante la Unesco una candidatura para reconocer el paisaje de la zona dentro del listado de Patrimonio Mundial. “Espero que lo consigamos, queremos situar Cataluña como un país reconocido alrededor del mundo”, concluyó Mas.

Mercè Pérez Pons en El País.