2 enero, 2014

“Es muy español no querer nuestro patrimonio”

manuel-ravina

El Archivo de Indias de Sevilla contiene historia y es historia. Una de las columnas que flanquean la entrada al edificio tiene incrustado el caparazón de un erizo de mar fosilizado de la era terciaria, el edificio es además Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1987 y en sus fondos se custodian con perfecta temperatura y humedad los documentos producidos por la Administración española para el gobierno y gestión de los territorios ultramarinos españoles desde el siglo XVI hasta 1898. Son más de 80 millones de páginas que atestiguan la historia de América, Asia y Europa, entre ellas, el Tratado de Tordesillas. El Archivo de Indias es una institución que sin promocionarse recibe al año más de 200.000 visitas y las que le quedan por recibir. Manuel Ravina (Cádiz, 1949) dirige desde febrero esta histórica sede del americanismo, y antes de llegar a Sevilla estuvo al frente del Archivo Histórico Provincial de Cádiz durante 31 años, una experiencia que recuerda con satisfacción. Hasta el 9 de febrero se puede visitar la exposición del descubrimiento del Pacífico.

Pregunta. ¿Qué significa el Archivo de Indias?

Respuesta. Es fundamental que la gente sea consciente de la importancia de este archivo, que se describe en una palabra: único. Aunque esté situado en Sevilla, es el archivo para la historia de todo el mundo, especialmente América. Y España no se puede despegar de la historia de América.

P. Uno de los objetivos del archivo es difundir sus fondos.

R. Sí, y en ello trabajamos. Todos los ciudadanos deben poder disfrutar de lo que hay aquí. Queremos que con todas las visitas el archivo sea un patrimonio conocido, valorado y querido, que la gente lo quiera. Es muy español no querer nuestro patrimonio, y lo que tenemos es un auténtico tesoro que pertenece a todo el mundo.

P. ¿Qué otras actividades hay previstas para el 2014?

R. No debo adelantar mucho, pero en 2014 se celebran aniversarios de la creación del Virreinato de Nueva España, la conquista de la Florida y la vuelta al mundo de Magallanes.

P. ¿Qué otros objetivos debe cumplir la institución?

R. Fundamentalmente dos más: hay que conseguir mejorar la descripción del archivo. Contamos con 80 millones de documentos y todos deben tener sus fichas renovadas y completadas. Y por otro lado hay que conseguir que todos los documentos tengan imágenes adjuntas para su consulta. Ahora solo están digitalizadas el 14% de ellas y el objetivo es llegar al 100%.

P. ¿Sus consultas son públicas y gratuitas?

R. Sí, por supuesto. Y los cambios tecnológicos han sido fundamentales. En 2012, se realizaron 47.000 consultas en el edificio y 1,2 millones por Internet desde todo el mundo. Eso es espectacular. Antes se sabía qué persona investigaba cada tema, ahora eso es imposible, pero su difusión es mayor.

P. ¿Es posible que aparezca algún documento nuevo?

R. El archivo está muy conocido, se conocen muy bien los fondos. No va a aparecer ningún autógrafo de color, ya se lleva investigando años. Pero siempre pongo de ejemplo las cartas de Colón, lleva investigándose mucho tiempo y siempre hay gente que sigue estudiándolas, sigue siendo importante.

P. Colón es un hito…

R. Colón es una de las figuras más estudiadas por la historia, se publican libros sobre él constantemente y, a pesar de ello, está rodeado de misterio. Él tenía su propio archivo particular que es extraordinario, con importantes documentos colombinos y cartas a sus hijos.

P. En sus cerca de 40 años de archivero, ¿qué documento le ha causado más emoción?

R. Yo empecé a trabajar y todavía vivía Franco… No sabría qué decir, los documentos tienen importancia en su conjunto, cualquier archivo tiene valor, por pequeño que sea, siempre está contando algo de la historia, un texto concreto es el gusto por las curiosidades. De todas formas, el mayor tesoro es el Tratado de Tordesillas, me quedé obnubilado al verlo. Es el registro de la memoria de la humanidad, es un documento que refleja cómo se pusieron de acuerdo para repartirse el mundo con una línea recta. En el siglo XVI los dos únicos países importantes del mundo eran España y Portugal.

P. La historia ha cambiado…

R. Grecia era la cuna de la civilización cuando Londres no era más que una aldea. La historia es imprevisible. ¿Quién nos dice lo que puede pasar en 100 años? En el siglo XVI no existía Francia, ni Alemania, ni Italia…

P. ¿Se puede aprender de los documentos históricos?

R. Se puede aprender, lo que no se puede es prever el futuro. Lo que está claro es que no se puede interpretar el presente sin comprender la historia.

P. Antes mencionaba Manila. ¿Españoles y filipinos deberían sentirse más cercanos?

R. Parte de esa lejanía se debe a que Filipinas sufrió una invasión psicológica y física de Estados Unidos muy fuerte. Hubo una política importante para eliminar el castellano y, como no se hablaba de manera absoluta, se fue perdiendo. Aquí hay uno de los archivos más completos de documentos de Filipinas. La exposición del descubrimiento del Pacífico está siendo un éxito. Hay además una reproducción en Manila y está previsto que vaya también a Taiwan, Colombia y las Islas Marshall.

P. Con Latinoamérica sí hay vínculos fuertes y, con la crisis, los españoles vuelven allí.

R. Además, las relaciones culturales son cada vez más intensas. En el siglo XVI, toda América se suministraba de libros españoles y ahora allí hay un potencial enorme, aunque sigue habiendo una gran desigualdad.

P. ¿Hay crisis en el archivo?

R. Los recortes afectan, pero no ha habido despidos ni cambios de horarios. Ahora utilizamos la imaginación para que se noten lo menos posible. Desarrollamos la creatividad.

El presente se hace historia

A diferencia del Archivo de Indias de Sevilla, en el que el último documento entró en 1898, el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, dirigido por Manuel Ravina durante 31 años, recibe textos constantemente. “El de Cádiz es el doble que el de Indias y, además, es un archivo vivo, tiene 105.000 documentos y sigue creciendo”, declara Ravina. “Se van incorporando muchos registros, entre ellos, los expedientes de los inmigrantes que llegan en pateras y que son miles. Aunque ahora no se puedan consultar porque son confidenciales, ya tienen valor porque serán historia. Si dentro de unos años alguien quiere estudiar la inmigración en España, encontrará esos datos y hallará porcentajes de personas de Mali, de Senegal, de niños, de mujeres… Es muy interesante trabajar con documentos históricos que acaban de nacer”, considera.

Por Ángeles Lucas en El País.