14 julio, 2011

‘Erik el Belga’: “Yo diría que hay un compinche dentro en el robo del Códice Calixtino” (20 minutos)

Erik el Belga es el alias de René van den Berghe. Nos atiende en Málaga, donde reside.

A sus 71 años, es ahora un marchante respetable de “obras románicas y góticas”, un buen restaurador y pintor en sus ratos libres. Pero hace décadas su nombre era temido. Considerado uno de los ladrones de arte más importante de todos los tiempos, seis países llegaron a pedir su extradición. Él siempre ha asegurado que no robaba, que solo recogía obras que la Iglesia no sabía apreciar y tenía abandonadas y las llevaba a coleccionistas que sí las valoraban y las mantendrían impecables.

En España robó manuscritos del siglo VIII de la catedral de El Burgo de Osma (Soria) y toda la colección del Museo Catedralicio de Roda de Isábena (Huesca). Ahora, retirado ya hace muchos años, con la voz cansada nos cuenta enigmático algunas claves que pueden ayudar a entender el robo que se produjo el martes en la catedral de Santiago, el Códice Calixtino del siglo XII, de valor incalculable.

¿Qué hace ahora?

Estos días expongo en un restaurante de unos amigos (El Costillódromo, en Málaga) una veintena de obras, todas abstractas. Los únicos cuadros que he pintado en mi vida. Todos están ya vendidos. Y eso que la diabetes casi me dejó ciego, pero me operé y ahora veo al 80%. Puedo pintar. No sé hacer otra cosa.

El robo del Códice Calixtino hace rememorar sus años en el ‘negocio’ del arte.

Lo único que puedo decir es que yo no he sido, lo siento (se ríe). Tengo coartada. Estaba en mi casa pintando.

Pero su fama es legendaria. Se ha llegado a publicar que ha robado más de 6.000 obras.

No es verdad. Nadie sabe la verdad y poca gente dice la verdad. Como mucho habrán sido 600, y que yo recuerde en unos ocho países.

Pero está claro que el robo del Códice es especial.

Sí, es un caso especial. No es un libro bonito, lo importante es el contenido.

¿Quién ha podido ser?

Puede ser un robo por encargo o un simple robo para luego pedir un rescate.

¿Un rescate?, ¿es normal?

Es posible que en este caso no. Es una obra que no tiene poder de contemplación, lo que importa es su contenido. Quien ha encargado el robo es alguien que sabe leer el Códice, que le gusta leerlo, hay que buscar a quién le pueda interesar su contenido.

Lo que parece claro es que es un robo por encargo.

Por supuesto. Si no tienes un comprador que quiera una obra así para qué la vas a robar. ¿A quién se la vendes si no tienes ya comprador?

¿Ladrones extranjeros?

No tengo ni idea. Lo que está claro es que la valoración de una obra robada es lo que se llegue a pagar por ella. Robar obras de arte es la profesión más antigua del mundo. Ahora mueve un billón de euros al año y solo se recupera el 5% de lo sustraído.

Pero sabían lo que hacían.

No sé muchos detalles del robo. Yo diría que hay un compinche desde dentro. Estaba todo preparado.

¿Hubiera aconsejado cómo robarlo si se lo hubieran pedido?

Nunca hubiera dado ese consejo. Antes yo solo hacía las cosas por mí mismo, no por encargo.

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