30 abril, 2015

Entrevista a José Luis Franco, Coordinador de Seguridad del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)

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El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, conocido como el CCCB, es un consorcio público creado por la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona en 1994, asentado en lo que fue la Casa de la Caridad a lo largo del siglo XIX, en el céntrico barrio del Raval en Barcelona.

El CCCB organiza exposiciones, debates, festivales, conciertos, ciclos de cine, cursos, conferencias, exporta sus producciones a otros centros culturales, museos y entidades de ámbito nacional e internacional.

Motor del CCCB

La seguridad y protección del CCCB es una pieza importante para su funcionamiento. La Dirección del centro –de la cual dependo– es consciente de ello, cumpliendo al más estricto nivel la responsabilidad ante las administraciones, los trabajadores, los cedentes de obra de arte y nuestros visitantes. Como director de Seguridad, participo en la planificación de las actividades, colaborando con todos los departamentos a nivel consultivo y asesorando en cada actividad o exposición temporal en el campo de mi responsabilidad. También tengo como cometido implantar las políticas de seguridad y protección del centro, realizando el seguimiento posterior de su cumplimiento.

La labor pedagógica de explicar lo que hacemos y por qué lo hacemos, para conseguir que las 90 personas que integramos este motor cultural adquiramos la conciencia de seguridad necesaria es fundamental, ya que todos debemos implicarnos en la protección del CCCB. La corresponsabilidad de la seguridad de los bienes se reparte entre todos, atenuando el peso de la carga de seguridad y protección en el servicio que lidero, y colaborando estrechamente con éste.

Funcionamos en el centro con reuniones semanales, donde todos los implicados ponemos sobre la mesa qué vamos hacer y cómo lo pretendemos hacer.

La mentalidad de proteger, junto con la idea de innovar y la inteligencia aplicada a la seguridad, permite crear planes de actuación a corto y medio plazo, análisis de riesgos reales para detectarlos y minimizarlos en cada actividad.

He de conseguir plasmar esa mentalidad en procedimientos dinámicos y de evolución constante, adaptados a la actividad que se realiza en cada momento, donde cada miembro del servicio sabe qué hacer y cómo.

Objetivo prioritario

Un binomio de trabajo que adquiere especial relevancia en una entidad que expone obras de arte a la ciudadanía es conservación y seguridad. Unión de éxito para la protección de las obras de arte: conservadores y personal de seguridad, fusionados como protectores en una misión conjunta, aunando conocimientos y medios para ese fin. El CCCB no dispone de obras propias, por lo que ha de solicitar su cesión a otros museos con el fin de crear una exposición temporal sobre un tema determinado.

Trabajamos para conseguir adecuarnos a las peticiones que nos realizan los cedentes de las obras en cuanto a seguridad y conservación de éstas. Al llegar la expedición con la obra, hemos de estar en condiciones de garantizar su seguridad, habiendo diseñado un plan específico para cada pieza y para cada exposición. No hay dos iguales, lo que nos obliga a innovar y adaptarnos exposición a exposición.

Como receptores de arte, debemos entender qué obra vendrá, cuál es su importancia y valor, para poder darle la mejor protección. Todo empieza en el transporte desde el museo de origen, hasta la llegada a nuestro centro y posterior devolución unos meses más tarde, en el mismo estado que se nos dejó. Durante este tiempo, asumimos una responsabilidad elevada y debemos estar a la altura.

Las condiciones ambientales, de iluminación, manipulación y seguridad durante su proceso de exposición estarán permanentemente monitorizadas por el binomio de protectores (conservación y seguridad).

Previamente, nos dirigimos al departamento de Producción para buscar soluciones consensuadas, pero efectivas, para adecuar la sala donde se expondrá, buscando el equilibrio expositivo entre la seguridad y el arte, adecuando los cableados de los sistemas y elementos de protección de los que dispondrá dicha obra. Detectores sísmicos, de movimiento, barreras infrarrojas, así como la visión constante a través del circuito cerrado de televisión dotarán de una protección debida a las obras de arte que exponemos, supervisada siempre por el factor humano.

Hay que estar al día en cuanto a sistemas de seguridad para dotar a la sala de exposiciones con los sistemas adecuados a cada obra de arte, sin dañar la imagen visual de la obra y de la sala, buscando la máxima eficacia de los medios usados y que el visitante no los perciba.

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No podemos pedir una obra a un museo sacándola de un entorno protegido y exponerla aquí sin más. Para ello debemos cumplir requisitos de seguridad más allá de la normativa vigente, ya que las repercusiones para la entidad y para su nombre serían catastróficas en caso de daño o robo.

Adaptarse al medio

Cumplir con la legislación vigente en un movimiento diario tan multidisciplinar, en un mismo recinto, requiere poner sobre la mesa medios humanos y sistemas de seguridad debidamente conjuntados, con procedimientos claros y concisos, para cumplir el objetivo marcado.

Cabe la posibilidad de celebrar en el mismo día un congreso internacional y un festival de música, todo junto a una exposición temporal que alberga obras de arte. 14.000 metros cuadrados de cultura viva tienen la culpa. Recogiendo una frase del mundo animal: “adaptarse al medio para sobrevivir”.

Por ello debemos ser dinámicos, formarnos allá donde nos veamos débiles, innovar y dinamizar nuestro departamento. De lo contrario será monótono, obsoleto y no ajustado a la realidad de los riesgos cambiantes; no será resolutivo para el mando en la toma de decisiones.

Riesgos y amenazas

Múltiples riesgos amenazan al CCCB día a día, por ello la labor de análisis e investigación del director de Seguridad debe ser constante. El mundo cambia, lo que hoy no lo contemplábamos como riesgo alto o probable, ahora sí lo es.

El principal riesgo con el que convivimos es el fuego, por su capacidad de daño a las personas, bienes y a la imagen del centro. Por ello trabajamos la prevención con una buena política de gestión de las instalaciones eléctricas, fijas y temporales, así como el control de trabajos de riesgo, junto con el departamento de mantenimiento. Sistemas de detección ópticos, barreras de humo allá donde la altura haría ineficaz un detector óptico, equipos de extinción portátiles y fijos, nos ayudan a tener una capacidad de reacción eficaz para la contención y eliminación de un posible conato. Todo ello con la adecuada formación en su uso y gestión del personal de seguridad.

POR SEGURITECNIA.