10 junio, 2015

“En todas las exposiciones del Thyssen intentaremos que haya obra a la venta”

zurbaran

El Museo Thyssen de Madrid inaugura hoy la exposición Zurbarán: una nueva mirada, una retrospectiva del pintor extremeño que se puede ver hasta el próximo 13 de septiembre y que reúne 63 obras, de las que varias proceden de galerías de arte privadas y están a la venta. Una de ellas es La Virgen niña dormida (1655), que se vende por 2,5 millones de euros, según aseguró la galería parisina Canesso a este periódico. Guillermo Solana, director artístico del museo, respondió ayer que el hecho de que una obra esté a la venta “es una cuestión que no nos concierne”. “Ahórrense las investigaciones, en todas las exposiciones del Thyssen intentaremos que haya obra de galerías de arte aunque esté a la venta”, zanjó.

Solana, quien aseguró que en los estatutos del museo se prohíbe expresamente que la colección se preste a galerías pero no al revés, añadió que “así lo hacen todos los museos más prestigiosos del mundo”, porque de otro modo “sería imposible hacer una exposición”. Además, insistió en que “no existe ninguna norma deontológica que lo prohíba”, citando el Código de Buenas Prácticas, que avala el Ministerio de Cultura y en cuya redacción participó. “No sólo no existe un artículo en el código que prohíba que una obra de una galería o que esté a la venta pueda exponerse sino que en ninguna sesión nadie propuso una prohibición así” .

Sin embargo, este código o el realizado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) se detalla que la función principal de un museo “no es legitimar obras o artistas” sino “coleccionar y conservar el patrimonio”. Y grandes museos como la Tate de Londres recoge en su código (artículo 3) que la exhibición de una pintura puede revalorizarla y por eso no se pueden aceptar préstamos de obras a la venta.

Zurbarán, más allá del tenebrismo

Hablar de Francisco de Zurbarán es hablar de sombras. En primer lugar, de la de Velázquez, su amigo pero también quien le eclipsó hasta que los románticos franceses empezaron a reivindicarle como la figura central de la pintura española. Y de sombras evocadas por trazos oscuros y luces tenues. Conocemos a Zurbarán como el pintor de la penitencia, de los monjes y los santos -o como le llamo Guinard el “pintor de la vida monástica”-, del misticismo y del tenebrismo, Es su marca característica, pero esta exposición quiere ahondar en el Zurbarán más desconocido que va evolucionando hasta ser un “colorista excepcional”, como destacó ayer Odile Delenda, la mayor experta en Zurbarán y comisaria de la muestra además de autora del catálogo razonado del pintor.

“Fue un maestro del color”, reiteró Mar Borobia, jefa del área de Pintura Antigua del museo y también comisaria de la exposición. Destacó su evolución de un estilo más líneal, escultórico y volumétrico hacia el juego con tonos más claros y paisajes, de su etapa madrileña, o con pinceladas más suaves y fondos más transparentes de su última etapa.

Para “quitar la imagen del pintor oscuro”, justificaron ayer Solana y Borobia, el montaje de la exposición rehúye de las tonalidades oscuras y sombrías y apuesta por un tono albero en sus paredes. “Desde el primer momento insistimos en ese Zurbarán de color y luz que, además, queda reflejado en las restauraciones”, aseguró la comisaria. “Este ocre le da aún más luminosidad al pintor. No queríamos usar grises u oscuros, que es como habitualmente se ha presentado a la pintura española”, prosiguió, porque, además de homenajear su etapa sevillana, ofrece “una respuesta soberbia que envuelve a la pintura y la resalta y hace protagonista de la exposición”.

Borobia y Delenda destacaron el uso del color en Zurbarán (blancos, rosas o verdes) “en gamas muy elegantes que combina a la perfección de una forma muy valiente y moderna” así como su gusto y meticulosidad por el detalle, ampliamente representado con minuciosidad en los ropajes y sus texturas en obras como San Ambrosio o San Blas. “Fue un pintor de lo cotidiano, sacralizaba lo cotidiano”, resaltó Delenda junto a gran su imaginación.

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