28 julio, 2014

El valor de la vida humana, “una reflexión urgente sobre la seguridad integral”

El pasado 8 de marzo desapareció el vuelo de la aeronave MH370 que cubría la ruta de Kuala Lumpur a Pekín, con 239 pasajeros a bordo. El viaje hubiera durado seis horas, pero el avión dejó de dar señales de su trayectoria apenas 40 minutos después de despegar

Las labores de búsqueda continuaron hasta finales de mayo, sin obtener resultado alguno.

Las autoridades definieron la zona de búsqueda en el sector meridional del Índico, a unos 2500 kilómetros al suroeste de Perth. Días después se trasladó el rastreo hacia el norte, a 1800 kilómetros al suroeste de esa ciudad. Al mes siguiente fue cuando se creyó que se oían señales acústicas de las cajas negras y la búsqueda se desplazó aún más al norte, donde los expertos estimaban que el avión agotó el combustible y en el que los satélites detectaron por última vez sus señales.

andres-jesus

Nos quedamos con muchas preguntas, muchas incógnitas, muchas reflexiones del vuelo MH370 de Malaysia Airlines.

Nos quedamos con mucho sufrimiento.

Nos quedamos…

Meses después, el día 17 de julio llegó la información de un avión de Malaysia Airline Boeing 777 había sido abatido por un misil en la ciudad de Snezhnoye, en Donetskque, (Ucrania), zona bajo el control de los separatistas prorusos. Se perdió el contacto con el vuelo MH17 a las 14.15 horas, a 30 kilómetros del punto de control de Tamak (Ucrania) a sólo 50 kms de la frontera. En el vuelo viajaban 298 personas.

Esta última semana hemos sido testigos de dos nuevas tragedias aéreas. El miércoles 23 de julio, el vuelo GE 222 de TransAsia Airways se estrelló cerca del aeropuerto de Makung, en la isla de Panghu, dejando 48 muertos y 10 heridos graves. El jueves 24 de julio, a un día del primer aniversario del trágico accidente ferroviario de 2013 en Santiago de Compostela, tuvimos otro impacto. El vuelo AH5017 de la empresa española Swiftair -operado por la compañía Air Algerie-, se estrellaba con 116 personas a bordo sin dejar rastro mientras cubría la ruta entre Burkina Faso y Argel (Argelia).

¿Hay diversas maneras de matar?

¿La negligencia, o las malas prácticas profesionales en aras de la optimización desaforada de recursos, pueden ser algunas de ellas?

Matar es más fácil de lo que se pueda pensar. La historia de la humanidad, desde el mítico Caín, es también la historia de la violencia. Tenemos datos históricos de centenares de guerras. No hay año que no estalle una. En este momento, me pregunto:

¿Cuántas guerras hay declaradas y cuántos conflictos bélicos?

Invocamos la paz y continuamos desarrollando ingenios bélicos cada vez más sofisticados. Hablamos de inteligencia en la seguridad, de contramedidas de seguridad, de estrategias, tácticas, ciberseguridad: en los apartados de ciberterrorismo, ciberdelincuencia, ciberespionaje, de la seguridad nacional, de la seguridad en las infraestructuras críticas, etc.

En muchos países es una herida abierta permanente: palestinos e israelíes, norte y sur, católico y protestantes, musulmanes e infieles, hutus y tutsis, etc. Así como esa violencia silenciosa, pero igual de letal que generan los sistemas opulentos contra seres humanos pobres a quienes consideran meros recursos.

• ¿Hasta cuándo la generación de conflictos bélicos?
• ¿Qué se puede hacer al respecto?
• ¿De qué, de quiénes, de dónde se nutre la perversión inaceptable que los ocasionas?
• ¿Qué no estamos haciendo bien?
• ¿Por qué ha de ser respetada la vida humana?
• ¿Qué deberes tenemos como sociedad?
• ¿Qué tipo de “negocio” mueve la dicotomía paz-conflicto?
• ¿Qué es necesario hacer para evitar las guerras?
• ¿Por qué el odio se expande con tanta virulencia?
• ¿Qué se requiere para alcanzar una “cultura de la paz” que arraigue en los diferentes modelos sociales?

Creo que para dilucidar este escenario complejo, la confianza es un factor clave.

Busquemos confianza entre todos y para todos.

Desarrollemos la confianza para que las diferencias no sean causa de conflicto, sino de superación de límites.

Deberíamos trabajar la confianza necesaria para derrotar al rival que busca únicamente su exclusivo beneficio. Nos une la Confianza en bien de lo humano. Me refiero en el segmento de la familiaridad en los tratos. Cuando alguien confía en el otro, sabe que puede poner su destino en sus manos. La confianza, por lo tanto, enriquece las relaciones humanas.

Como contrapartida debemos, como individuos que integran colectivos, controlar los impulsos generadores de violencia, que sólo provocan beneficios a quienes hacen del terror y el caos su monopolio.
Busquemos confiabilidad. Este término es usado generalmente para expresar cierto grado de seguridad de que un dispositivo o sistema opera exitosamente en un ambiente específico durante un cierto periodo. La concepción cuantitativa de la confiabilidad tuvo sus orígenes en la tecnología militar y espacial. Sin embargo, el incremento en la complejidad de los sistemas, la competitividad en el mercado, y la creciente competencia por presupuestos y recursos, han originado la expansión de la disciplina a muchas otras áreas. Cuando la confiabilidad se define cuantitativamente puede ser especificada, analizada, y se convierte en un parámetro del diseño de un sistema que compite contra otros parámetros tales como costo y funcionamiento.

seguridad-aerea

Me pregunto:

• ¿Cómo se genera la buena confianza en uno mismo?
• ¿Qué ocurre cuando la autoconfianza es consecuencia del temor o del egoísmo?
• ¿Somos demasiados agresivos?
• ¿Somos demasiados pasivos en el terreno de la consciencia?
• ¿Cuáles serán los sistemas a desarrollar para alcanzar el equilibrio?
• ¿Qué calendario tendremos como sociedad antes de llegar a un camino sin salida?

La idea del Patrimonio estaba ligada a la herencia. A la propiedad de un individuo. El origen y evolución del término patrimonio nos lo define de manera magistral, del latín patri (padre) y monium (recibido), que significa (lo recibido por línea paterna).

Para los familiares de los pasajeros de los aviones siniestrados, qué mejor patrimonio que la vida de sus seres queridos.

Procopio de Cesarea escribió alrededor del 540 DC:
“Pero mientras esas cosas sucedían como lo he explicado, Teodato fue denunciado frente a Amalasunta por numerosos Tuscanos, quienes afirmaron que él había hecho violencia a todos los habitantes de esa región, habiéndose sin causa apropiado de sus estados, tomando no sólo los privados pero especialmente los que pertenecía a la familia real, lo que los romanos están acostumbrados a llamar “patrimonio”.

Llegados a este punto, no puedo más que formular varias reflexiones:

• Cada persona en el mundo tiene su “patrimonio”.
• Ese “patrimonio” puede ser individual, comunitario, social, etc…
• El patrimonio vital es el fruto de la personalidad, las vivencias y las percepciones de cada ser humano.
• Los pasajeros de los aviones siniestrados tenían un patrimonio vital único que se ha perdido irremediablemente.
• Su patrimonio era su potencialidad para seguir construyendo su vida y la de su red familiar y social.

¿Quién asumirá la herencia de la muerte de todos ellos?

¿Quién se hará cargo de la infelicidad de sus familiares?

¿Quién recogerá el goteo constante de lágrimas?

¿Quiénes y cómo saldarán la deuda impagable al provocar tanto daño?

La vida nos enseña que en cada momento hay que buscar la Felicidad. Hay crearla y disfrutarla como si cada día fuese el último día.

A partir de las observaciones mencionadas, es prioritario e imprescindible que hagamos una reflexión personal y profesional sobre estas tragedias, para buscar el hilo conductor que nos haga alcanzar una cultura de paz.
¿Nos ponemos a ello los profesionales de la seguridad?

confianza.
(De confiar).

1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.
2. f. Seguridad que alguien tiene en sí mismo.
3. f. Presunción y vana opinión de sí mismo.
4. f. Ánimo, aliento, vigor para obrar.
5. f. familiaridad (‖ en el trato).
6. f. Familiaridad o libertad excesiva. U. m. en pl.
7. f. desus. Pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio.