28 febrero, 2012

El último viaje del tesoro del Nuestra Señora de las Mercedes

El tesoro de la fragata de la Real Armada Nuestra Señora de las Mercedes está ya en España. Concretamente, en la sede de la Secretaría de Estado de Cultura, en la céntrica plaza del Rey de Madrid, a donde fue transportado desde la base aérea de Torrejón de Ardoz tras su repatriación desde Estados Unidos el pasado 25 de febrero.

tesoro1Dos aviones Hércules C-130 del Ejército del Aire español fueron los encargados de hacer llegar a España el tesoro que nunca arribara a puerto en su expedición original, allá por 1804. El mayor tesoro jamás rescatado de las profundidades del mar, compuesto por 594.000 monedas de plata y oro, con algo más de 23 toneladas de peso, llegaba a su destino original tras 208 años, no pocas cuitas, una decisión judicial y el arduo trabajo de inventariado realizado por un comité de expertos españoles desplazado a Florida para hacerse cargo de esas labores.

Las monedas serán ahora estudiadas por especialistas, que también decidirán sobre su proceso de limpieza y conservación ya que o todas tienen el mismo grado de deterioro. Una vez finalizada esta fase, El Ministerio de Cultura elaborará un plan museográfico para decidir su destino. Si la fragata que lo traía a España fue blanco codiciado por muchos hasta su hundimiento, el tesoro sigue siendo objeto de vivo deseo por Museos, instituciones, Ayuntamientos, Comunidades autónomas y privados con pretendidos derechos de todo pelo. Pero esa es otra historia.

El hundimiento del “Nuestra Señora de las Mercedes”

La historia del tesoro comienza hace 208 años, cuando el 9 de agosto de 1804 es embarcado, conteniendo oro, plata, telas de vicuña, quina y canela, en Montevideo y parte hacia España a bordo del navío “Nuestra Señtesoro2ora de las Mercedes”, una fragata perteneciente a la Armada española, que había sido botada en La Habana en 1786 y cubría la ruta comercial entre las colonias de América y España, amenazada frecuentemente por navíos del Reino Unido de la Gran Bretaña.

La fragata, capitaneada por el comandante José Manuel de Goicoa y Labart, se acercaba a España en un convoy al mando del brigadier y político español José de tesoro3Bustamante y Guerra (1759-1825), acompañada por los navíos Medea, Fama y Santa Clara.

El 5 de octubre de 1804, y pese a que eran ya tiempos de paz entre las dos naciones, se produce la Batalla del Cabo de Santa María con el enfrentamiento a los navíos de la Armada británica mandados por el comodoro y Vicealmirante de la Marina Británica, Graham Moore (Glasgow,1764-1843), a bordo del HMS Infatigable. Son cuatro las fragatas inglesas que atacan el convoy español frente a las costas del Algarve portugués. Y es el HMS Amphion, con 250 tripulantes a bordo y al mando de Samuel Sutton, el que provoca el hundimiento de la fragata española.

En el naufragio de la fragata fallecen 249 marineros; los 51 supervivientes son hechos prisioneros y trasladados al Reino Unido, entre ellos el teniente de navío Pedro Afán de Rivera. Este hecho tuvo como consecuencia el final del acuerdo de paz de Inglaterra y España, y fue el preludio de la Batalla de Trafalgar.

El expolio del tesoro

tesoro6Pero no sólo el siglo XIX y precedentes tuvieron su cuota de piratas, corsarios, cazatesoros y expoliadores de los bienes ajenos. Bajo la única bandera que une siempre a los de tal ralea, que no es otra que la del desmedido apetito de riquezas, la empresa norteamericana Odissey, bajo la apariencia del interés por la arqueología submarina, llegaba a las costas españolas en 2001 con inconfesables pero indiscutibles motivos.

Seis años pasaron con base en Gibraltar, operando por todo el Estrecho, desde el sur de las Baleares y el mar de Alborán, hasta las costas portuguesas, patrocinados por el Gobierno británico, que presionaba diplomáticamente para conseguir permisos. Aseguraban una y otra vez a las autoridades españolas que buscaban el buque inglés HMS Sussex, un navío de línea británico, que naufragó el 19 de febrero de 1694 cerca de la costa de Gibraltar, a causa de una fuerte tempestad. Guardaba en sus bodegas un importante tesoro: 10 toneladas de oro y 100 de plata en lingotes. Según algunas fuentes su valor actual estaría entre 388 millones de euros y 3.100 millones de euros.

tesoro7En mayo de 2007, los máximos responsables de Odissey notificaron el descubrimiento de un tesoro. Aparentemente, el de un barco británico llamado Cisne Negro (Black Swan), hundido frente a las costas del Algarve. Cuando Odyssey informó de su hallazgo, citó las valoraciones de un experto estadounidense para apuntar que podría tener un valor de mercado de unos 500 millones de dólares, aunque la empresa nunca ha desvelado sus propios cálculos, como tampoco lo ha hecho el Estado español.

Un Estado que, desde el primer momento, desconfió primero y acusó después a la empresa americana de piratería, por el expolio y destrucción de un pecio español, enfrascándose en una batalla legal que culminaba, cinco años después, con la sentencia del honorable juez federal Mark Pizzo, de Tampa (Florida), que decidió que el tesoro valorado en más de 395 millones de euros que la empresa “cazatesoros” Odyssey expolió del pecio de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes fuera devuelto a España

Lo que falta del tesoro y otros expolios

tesoro9Indudablemente, la operación ‘Cisne negro’ le ha costado muy caro a la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration. Las versiones de la empresa cazatesoros han ido cambiando en los cinco años que ha durado el litigio con el Estado español pero, final y paradójicamente, su defensa ha hecho aguas y naufragado.

El Comité Científico designado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para inventariar el cargamento del pecio devuelto por Odyssey cotejará sus resultados con el informe que la compañía entregó a Pizzo. Esto es, comprobará si Odyssey ha repuesto todo el material expoliado.

Para algunos, sin embargo, no hace falta el recuento. La compañía cofundada por Greg Stemm podría haber desviado a Gibraltar al menos unas sesenta piezas del pecio ‘La Mercedes’ en la época que los cazatesoros se sumergían en aguas del Estrecho. Entre ese material, se encontrarían monedas incrustadas en piedras, piezas de cerámica, metales de uso indeterminado, botellas de cristal y piezas de oro y plata. Otras fuentes afirman que también podrían haberse dejado en Gibraltar dieciséis cañones procedentes de la fragata española.

tesoro10No cabe duda, pues de que Odyssey realizó una serie de actividades sin ninguna autorización, y que tanto el pecio como su contenido gozan de inmunidad soberana frente a cualquier reclamación ante los tribunales americanos. Además, el Gobierno español siempre sostuvo que los restos pertenecen a un cementerio marino -en la explosión fallecieron 200 marinos y sus familiares- y se encuentran protegidos por la Ley de Inmunidad de Soberanía Extranjera, un principio jurídico absolutamente claro en EE.UU. y el resto del mundo.

Además, el Gobierno recordaba que en el momento de la batalla, las hostilidades entre Gran Bretaña y España habían sido suspendidas por el Tratado de Amiens de 1802. En respuesta a este ataque, España declaró la guerra a Gran Bretaña y entró nuevamente en las Guerras Napoleónicas que duraron otra década más. El hundimiento de la Mercedes marcó un momento clave en la historia de España y de Europa; por tanto, el pecio y su contenido forman parte del inalienable patrimonio histórico de nuestro país.

La decisión del juez Pizzo, que consolida el precedente establecido en el caso del Juno y la Galga, reconoce de una manera clara y contundente que el mutuo respeto entre las naciones requiere que el lugar donde se encuentra el pecio Nuestra Señora de las Mercedes, con todas las personas que perecieron en aquel día fatídico, permanezca inalterado. El Derecho internacional reconoce la solemnidad del lugar donde yacen y los intereses soberanos de España en preservarlo. La decisión también señala que los tribunales norteamericanos no tienen jurisdicción, es decir, no pueden entrar a juzgar las reclamaciones realizadas por la República de Perú y por los descendientes de sus tripulantes.

Argumentos

En su dictamen, el juez Pizzo se pronunció a favor de los argumentos defendidos por el Gobierno español y señaló que el tesoro debía ser devuelto a nuestro país porque el pecio corresponde efectivamente al de la mencionada fragata -algo que Odyssey consideraba sólo una hipótesis-, por lo que la carga y tesoro están sometidas a la inmunidad soberana.

tesoro5Odyssey llegó a proponer al Gobierno español llegar a un acuerdo sobre los derechos de propiedad del tesoro. Nuestro Gobierno siempre se opuso a ningún acuerdo con una empresa a la que calificó de “pirata”.

De hecho, las autoridades españolas consideran que Odissey puede haber cometido tres delitos: Falsificación documental, ya que la empresa no ha reflejado en los documentos entregados al juzgado estadounidense la totalidad del material que se encontraba en el interior del buque hundido; Expolio del patrimonio histórico nacional, ocultando objetos pertenecientes al patrimonio de los españoles; y Destrucción del pecio, ya que los arqueólogos del Gobierno español no pudieron inspeccionar el pecio porque el buque ha quedado destrozado tras los trabajos de los cazatesoros.

Todos quieren el tesoro

Por supuesto, la devolución a España del tesoro de Odyssey ha despertado un aluvión de peticiones de autonomías, municipios, museos e instituciones que se consideran con mejor derecho para alberguar las joyas del ‘Nuestra Señora de las Mercedes’.

tesoro4Casos como el Ayuntamiento de San Roque, que denuncia que la empresa depositó en Gibraltar unas 59 piezas que formaban parte del tesoro expoliado a la fragata y ha reclamado al Gobierno del Peñón su devolución.

Entre el material se encontrarían monedas incrustadas en piedras, piezas de cerámica, piedras, metales de uso indeterminado, botellas de cristal y piezas de oro y plata. Cuando la empresa Odyssey se llevó en 2007 el tesoro a Estados Unidos lo hizo a través de Gibraltar y ya entonces la Guardia Civil investigó sus sospechas de que la compañía estadounidense había dejado en un almacén de El Peñón diversas piezas arqueológicas.

O como el de José María Moncasi de Alvear, descendiente directo de uno de los comandantes de la fragata, que ha señalado que le gustaría que parte del tesoro recuperado por Odyssey pudiera exhibirse en Montilla (Córdoba), localidad natal de Diego de Alvear, junto al Museo Naval de Madrid y el Arqueológico de Cartagena.

tesoro11Una exhibición que también contribuiría al turismo y a que se conociese la historia alrededor de este personaje, que no sólo era marino, biólogo y matemático y hablaba ocho idiomas, sino segundo comisario de la Demarcación de límites entre España y Portugal, estuvo dieciocho años en la selva amazónica y escribió un tratado sobre sus descubrimientos en la misión.

Aunque a Moncasi de Alvear no le importaría también quedarse con algún recuerdo, ha afirmado que lo más importante para la familia es que la figura del general de la Armada Diego de Alvear sea reconocida y que ocupe su lugar en la historia.

El 4 de octubre de 1804, Diego de Alvear viajaba como segundo comandante en “La Medea”, capitana de la flota, desde donde contempló cómo la fragata “Nuestra Señora de las Mercedes”, con su mujer y siete de sus ocho hijos a bordo, explosionó y se hundió frente a las costas del Algarve (Portugal) tras recibir un cañonazo de un buque de guerra inglés.

Pero hay más peticiones. El PP de Segovia ha pedido que el Ayuntamiento de la ciudad solicite al Ministerio de Educación y Cultura una parte de las monedas recuperadas de la fragata, para que queden expuestas de forma permanente en el museo de la Casa de la Moneda.

Para el Grupo popular, Segovia es la cuna de la numismática en España y cuenta con un importante recurso patrimonial para solicitar parte de las monedas rescatadas del navío.

Posiblemente, habrá decisión salomónica y se tendrán en cuenta distintos factores –no todos estrictamente científicos, por cierto-. Si la mayor parte de los expertos señala como lugar natural para el tesoro el Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena ARQUA, es tal el volumen del mismo –hasta veintitrés toneladas llegaron en los Hércules de la Fuerza Aérea- que haya para contentar a más de uno de los solicitantes.

Cabe esperar que los estudios, la catalogación y las decisiones políticas se aceleran todo lo posible para poner el tesoro a disposición de sus legítimos dueños: los ciudadanos españoles.

Un informe exclusivo

Para saber más sobre la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, os ofrecemos un exclusivo informe realizado por los especialistas del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, con datos y revelaciones sobre el navío, la batalla del Cabo de Santa María, el naufragio y el cargamento que traía a España.

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