14 mayo, 2010

El teatro romano de Cartagena y su museo

cabecera

Historia de un descubrimiento. Historia de un proyecto.

Doña Elena Ruiz Valderas

Directora del Museo

img_01_grandeEl 6 de febrero de 1990 marca un hito en la historia de la investigación arqueológica del proceso de romanización sobre el sureste peninsular, cuando son identificadas las estructuras halladas en un solar del casco antiguo de Cartagena como parte de un teatro romano. La rápida adscripción de los restos por el arqueólogo y profesor de la Universidad de Murcia Sebastián Ramallo Asensio, y la propia gestión del arquitecto de la obra, Pedro San Martín Moro y las administraciones, motivaron el traslado de la construcción del Centro de Artesanía Regional, proyectado sobre el solar de la Casa Palacio de Condesa Peralta a un nuevo emplazamiento situado en el ensanche.

A partir de este momento se inicia un proceso de recuperación, que aunque con ritmo desigual y largos períodos de interrupción se activa en 1996 con la firma de un Convenio de Colaboración, entre la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el Ayuntamiento de Cartagena y la entidad financiera CajaMurcia.

El convenio tenía como objeto la recuperación integral del Teatro Romano y crear un Museo para albergar su colección. Desde ese preciso momento se ha trabajado de forma continuada tanto en los trabajos de campo como en inventario y catalogación, así como en el planeamiento general de las intervenciones.

Los trabajos de investigación en el teatro han permitido conocer y comprender la excepcional arquitectura, decoración y significado del monumento romano, su excavación también han proporcionado una información trascendental para reconstruir más de veinte siglos de la historia de la ciudad, ya que sus monumentales restos permanecieron ocultos durante siglos en parte debido a la densa superposición de estructuras y niveles de abandono. El propio edificio fue transformado en el siglo V en un complejo comercial, sobre el que se construyó posteriormente un barrio portuario de época bizantina, destruido hacia el 625 y recuperado de nuevo, como solar urbano desde época islámica hasta el siglo XX.

Los restos del teatro ocupan una extensión de 5000 m2, a los que hay que añadir otros 2000 m2 más que corresponden al pórtico ajardinado situado tras el escenario. En la trama urbana moderna toda esta superficie estaba ocupada por un humilde, aunque popular, barrio decimonónico que con el paso de los años se había convertido en una de las zonas más deprimidas y deterioradas del casco antiguo. La recuperación de los restos arqueológicos, en consecuencia, ha trascendido los límites del mero proyecto de investigación para convertirse en el motor de regeneración de un amplio sector de la ciudad.

img_02_grandeEl proyecto de recuperación del Teatro Romano de Cartagena necesitaba además la integración de sus restos en el tejido urbano así como su adecuada conservación y restauración. Siguiendo con estos objetivos se realizó el encargo del proyecto integral al arquitecto Rafael Moneo, con él se inicia, de forma conjunta con el equipo de arqueología y restauración, un proceso de estudio y discusión.

La marcha de estos trabajos se vio de nuevo impulsada con la creación en el año 2003 de la Fundación del Teatro Romano de Cartagena, creada en el marco del convenio de 1996, ostentando la presidencia del patronato el Presidente de la Comunidad de la Región de Murcia, la vicepresidencia primera la Alcaldesa de Cartagena y la vicepresidencia segunda el Presidente de Cajamurcia. Como entidad colaboradora interviene desde el año 2005 la empresa Saras Energía. Este modelo de gestión ha permitido ejecutar los distintos proyectos a buen ritmo y sin interrupciones.

Además la considerable riqueza de las piezas halladas durante las sucesivas campañas de excavación en el Teatro ha permitido crear dentro del proyecto integral un nuevo espacio museístico, el Museo del Teatro Romano, inaugurado el 11 de julio de 2008.

El museo no sólo sirve de adecuado marco expositivo, si no que conduce a los visitantes desde la Plaza del Ayuntamiento hasta el interior del monumento. Con la entrada situada frente al Palacio Consistorial, el museo se articula en dos edificios distintos unidos por un corredor expositivo subterráneo que da pie a incorporar el Palacio Pascual de Riquelme y un corredor arqueológico bajo la Iglesia de Santa María la Vieja, convirtiendo el Teatro en la última y más notable pieza del Museo.

EL RECORRIDO MUSEÍSTICO

img_03_grandeLa situación del teatro de Carthago Nova en uno de los cerros más elevados de la ciudad y junto al puerto produciría una primera impresión de magnificencia a todos los que llegaban a la ciudad por mar en la Antigüedad, dada además la enorme superficie edificada sobre un punto culminante de la topografía urbana. De alguna manera el proyecto ha querido devolver esa imagen a la ciudad del siglo XXI, al imbricar en su recorrido el desarrollo histórico y urbanístico de uno de los sectores más emblemáticos de Cartagena.

Por una parte, con la recuperación del antiguo caserón de la familia Pascual de Riquelme como espacio museístico, la Plaza del Ayuntamiento ha visto potenciada la función representativa que ya disfrutaba desde hace siglos gracias a la presencia del antiguo Concejo, y en especial desde 1907 con la construcción del magnífico Palacio Consistorial. Al mismo tiempo su proximidad a la zona portuaria dio e este sector urbano a lo largo de la historia un carácter cosmopolita con un trasiego constante de viajeros y mercancías de procedencias y culturas muy diversas. En la actualidad, con la restauración del Palacio Consistorial y la construcción del Museo, la plaza se ha convertido en el principal lugar de recepción de viajeros y visitantes que vienen a disfrutar de la excelencia de un proyecto cultural, devolviéndole ese ambiente cosmopolita del que disfrutó en distintos periodos de su historia.

Corredor de la Historia

img_04_grandeEn el recorrido museístico se ha puesto gran interés en dar a conocer este proceso histórico, pues tras pasar las puertas del Museo, el visitante se encontrará con el Corredor de la Historia. En él se explica la evolución urbana del solar del teatro desde el siglo XXI al siglo I a.C., ilustrada tanto con una selección de objetos arqueológicos recuperados en la excavación como con documentación gráfica y audiovisual.

La singular superposición de la llamada Catedral Antigua (Santa María la Vieja) sobre la cavea del teatro es el resultado final de una compleja sucesión de barrios y estructuras que han convertido esta zona de la ciudad en un auténtico libro de historia narrado a partir de sus testimonios materiales y de objetos de la vida cotidiana. La pervivencia de un abigarrado barrio de viviendas del siglo XVIII, el llamado Barrio de Pescadores, renovado a finales del siglo XIX, había enmascarado las trazas del viejo teatro, sus construcciones se superponían al llamado Arrabal Viejo, citado en los documentos del siglo XVII. Las excavaciones arqueológicas han permitido conocer parte de los restos del caserío de este arrabal, que se extendía por toda la vertiente anteriormente ocupada por la cavea del teatro, así como los restos de habitaciones bajomedievales de la Villa. La ciudad medieval con su muralla englobaba el Castillo y la Iglesia, y parte de su caserío se asentaba sobre la vieja madina islámica, citada en las fuentes literarias como Qartayanna al-Halfa.

La exposición de platos, jarras, ollas, cazuelas y diversos objetos de uso cotidiano recuperados en sucesivas campañas de excavación permiten percibir el murmullo de la vida de los habitantes de un barrio que a lo largo de su historia siempre fue área urbana, con sus momentos de florecimiento y decadencia. Quizás una de sus etapas más interesantes desde el punto de vista científico lo constituye el barrio portuario de época bizantina. Este barrio, con sus viviendas y almacenes, se distribuía de forma aterrazada por encima del graderío y de la escena adaptando sus estructuras a la topografía natural del terreno. En el interior de sus habitaciones se localizaron los ajuares domésticos que quedaron sellados con la destrucción de Cartago Spartaria por los visigodos. Sin embargo, la actividad portuaria tiene un mayor reflejo en una de las fases más singulares documentadas sobre las estructuras del teatro romano de Cartagena, la transformación del viejo edificio en un complejo comercial en el siglo V d.C., que reutilizó en su construcción gran parte de los elementos arquitectónicos de la fachada escénica.

Al final del corredor y mediante una recreación virtual el visitante llega a entender cómo esta sucesión de barrios a lo largo de la historia borraron cualquier referencia del teatro romano antes de su excavación.

Sala 1.- La arquitectura del Teatro

El corredor desemboca directamente en una gran sala de siete metros de altura, que sirve de extraordinario marco para la exposición de los elementos que configuran la arquitectura monumental del teatro de Cartagena.

img_05_grandeHacia el cambio de Era, la arquitectura del teatro romano aparece ya plenamente configurada en todos sus elementos, y en este contexto, el teatro romano de Carthago Nova, inaugurado en torno al año 5 a.C., se convierte en una pieza esencial en el proyecto de renovación urbana desarrollado en época augustea, alzándose como emblema del proceso de monumentalización experimentado por la colonia, a imagen y semejanza de los grandes complejos edilicios de Roma. Fue construido en el interior de la ciudad, utilizando para ello un extenso solar localizado en la vertiente noroccidental del Cerro de la Concepción, la más elevada de las cinco colinas existentes en el interior del área urbana

A través de la maqueta de la restitución del edificio a escala 1:75 se trasladan al visitante las características de su arquitectura. Su ubicación en la ladera del cerro facilitó la construcción del graderío, de manera que la parte central e inferior de la cavea estaba excavada en la propia roca base del monte, mientras los flancos laterales se apoyaban en galerías abovedadas. La cavea con un aforo de 7.000 espectadores, tiene diámetro máximo de 87 m., se articula longitudinalmente en tres sectores o maeniana, divididos a su vez transversalmente por cinco escaleras radiales en la ima y nueve en media y summa cavea.

Frente al graderío se levantaba la scaenae frons, que se puede restituir con una planta articulada de tres exedras de tendencia curvilínea, y un alzado de casi 16 m. de altura con dos pisos de columnas. En la parte posterior del teatro se desarrolla la porticus post scaenam, ubicada a una cota inferior del cuerpo escénico, que se configura a través de dos sectores claramente diferenciados, una cripta adosada al paramento de cimentación de la escena, sobre la que se alzaba una galería porticada, coronada por capiteles corintios en arenisca local de gran tamaño, y un pórtico de doble galería que rodeaba un amplio espacio ajardinado por los tres lados restantes.

En el interior del museo, la altura de la sala ha permitido recrear el primer orden de la fachada escénica con los elementos originales. Los capiteles corintios labrados en mármol de Carrara presentan una doble corona de hojas de acanto, entre las hojas de la segunda corona brotan los caulículos curvados de los que nacen a su vez hélices y volutas. Estos capiteles reproducen los modelos desarrollados en la arquitectura oficial de la Urbs, en los años que preceden al cambio de Era. Las basas están realizadas en el mismo material que los capiteles siendo de tipo compuesto o doble ático y las columnas están labradas en un travertino de color rosado, cuyas canteras de origen han sido localizadas en el área del Cerro de la Almagra (Mula), a unos setenta kilómetros de Cartagena.

Junto a los elementos pétreos de la fachada escénica, realizados por artesanos de primer nivel, se exponen sobre peanas los capiteles de la porticus post scaenam en este caso labrados en arenisca local. El capitel de grandes dimensiones que coronaba la galería porticada de la fachada posterior de la escena está inspirado tanto en sus proporciones como en los detalles estilísticos en los capiteles de mármol del primer piso de la fachada escénica. Los otros dos corresponden a las galerías del pórtico, la interior sustentada con basas áticas sobre plinto y capiteles corintios y la columnata exterior coronada con capiteles jónicos, ambos realizados en piedra local estucada y pintada.

La arquitectura del teatro y la calidad de sus materiales lo convierten en un magnífico exponente de la edilicia pública y monumental de época de Augusto, cuya imagen ataviada con toga y cabeza velada preside la sala como benefactor de la ciudad. Esta es la única pieza que no procede del teatro, ya que fue hallada en el año 2002 en el interior de un edificio interpretado como la curia ordinis.

En la sala además de contemplar los elementos arquitectónicos originales tanto de la fachada escénica cómo del pórtico, el visitante puede seguir profundizando en otros aspectos del teatro a través de otros recursos expositivos como los interactivos dinámicos, donde se han volcado otros contenidos de interés tales como el significado de la construcción del edificio en cuanto a planificación, oficios que participaron, acopio de materiales de las principales canteras de mármol del Mediterráneo, la elección de materiales constructivos de las canteras locales, técnicas constructivas empleadas, así como la función de cada parte del teatro, a través de la recreación virtual. También se puede visualizar un pequeño audiovisual instalado junto a la maqueta con la aplicación del modelo vitruviano a las proporciones del teatro romano de Cartagena.

Sala 2.- Teatro y Sociedad

A través de una escalera mecánica se llega a la segunda sala, la de mayores dimensiones del museo, iluminada por la combinación de lucernarios y vanos en la fachada, que favorecen la exhibición de las piezas que configuran el programa epigráfico y ornamental del teatro. La solemnidad de este espacio se matiza por la presencia de dos tramos de escalera mecánica, que siguen conduciendo al visitante hacia el Teatro y que permite una doble manera de contemplación de las piezas expuestas: una más estática, desde la sala, y otra más dinámica, desde las escaleras mecánicas, con lo que se introduce un nuevo concepto de uso en el espacio museístico.

img_06_grandeEsta sala permite al visitante adentrase en el conocimiento de las funciones del Teatro en la Antigüedad, pues además de su función lúdica el edifico teatral constituyó el marco arquitectónico perfecto para la propaganda política y religiosa de la domus augusta . En el edificio, el mensaje inscrito en piedra, y el monumento se funden para cumplir esta misión, como ejemplifican los dinteles conmemorativos que coronaban las puertas de ingreso, expuestos ahora en esta gran sala Por ello sabemos que el teatro fue dedicado a los dos jóvenes príncipes, Cayo y Lucio César, nietos de Augusto y sus virtuales herederos, quienes además debieron participar en la financiación del edificio y probablemente en la elección de su programa ornamental.

Un programa decorativo cargado de mensajes ideológicos entre los que destaca la introducción de los cultos a las divinidades tradicionales del Estado Romano a través de tres altares donde se representan los símbolos de la Triada capitolina, piezas labradas en mármol de Luni de gran excelencia que presiden la parte central de la sala. Por la calidad de sus relieves se considera que son obra de alguno de los talleres neoáticos instalados en Roma a finales del siglo I a.C. Los emblemas de Júpiter, Juno y Minerva, un águila con las alas desplegadas, un pavo real de perfil y una lechuza, adquieren un especial protagonismo por su tamaño y cuidada ejecución. Completa la composición en cada altar un cortejo de tres jóvenes muchachas en actitud de marcha o danza. La colocación original de estas aras delante de la frons pulpiti sacralizaría el espacio de la orchestra.

Otros mensajes podremos percibir en la sala con la contemplación de la escultura del Apolo citaredo, dios protector de las artes escénicas, pero también venerado por Augusto, convertido en su dios protector tras la victoria de Accio en el 31 a.C., o con el relieve de una figura femenina recostada que hemos interpretado como Rea Silvia, cuya iconografía fue ampliamente promovida por el emperador en su arquitectura monumental.

La capacidad del teatro para congregar a más de 7.000 espectadores también fue aprovechada por las clases dirigentes que veían en su contribución un excelente vehículo de propaganda política, de manera que miembros de las familias más notables de la urbe se implican en la ornamentación del teatro, entre los que cabe destacar L. Iunius Paetus, que dedicó un altar en honor de Cayo César y otro a la Fortuna del emperador, y los Postumii, que dedicaron un pedestal a Lucio César. La contemplación de estas piezas permite al visitante comprender las claves del mecenazgo y la promoción política en la Antigüedad, cuyos contenidos se amplían en el interactivo, donde se resaltan las funciones políticas, religiosas y lúdicas del teatro cartagenero.

El Corredor Arqueológico

img_07_grandeUna vez recorridos los dos últimos tramos de las escaleras mecánicas, se alcanza el segundo corredor, que a modo de cripta discurre bajo la iglesia de Santa María la Vieja, con un trazado quebrado para adaptarse a las cimentaciones de la propia iglesia y a los diversos y múltiples hallazgos arqueológicos. Este corredor tiene además una misión fundamental para el arquitecto, la de preparar al visitante para la contemplación que tendrá al final de su recorrido: una visión completa del Teatro, tan magnífica como inesperada.

En su recorrido se han integrado los restos arqueológicos de las distintas fases históricas constatadas en el espacio que actualmente ocupa el templo. La integración de ambos edificios- teatro e iglesia- acentúa el valor monumental de todo el complejo, realzado a su vez por la privilegiada situación topográfica.

El Teatro Romano

La salida del corredor desemboca en una pasarela que enlaza directamente con el pasillo de circulación que separa la ima y media cavea. Desde este punto se tiene una visión completa del Teatro, cuya geometría se ve remarcada por la restitución del muro de cierre, que a su vez individualiza el recinto arqueológico de los espacios públicos y del Parque de la Cornisa. A partir de aquí se inicia el recorrido dentro del edificio por los pasillos de la cavea, y por las escaleras radiales que permiten subir hasta las gradas de la summa cavea.

Los trabajos arqueológicos efectuados desde 1990 hasta la actualidad han permitido conocer y comprender la excepcional arquitectura y significado de este edificio de espectáculos construido a finales del siglo I a. C. Su situación en uno de los cerros más elevados de la ciudad y junto al puerto produciría una primera imagen de magnificencia a todos los que llegaban a la ciudad por mar.

Su ubicación en la ladera de este cerro facilitó además la construcción de la cavea, que en su parte central aparece excavada en la propia roca del monte, mientras que los flancos laterales se apoyarían en galerías abovedadas. La cavea con una capacidad para 7.000 espectadores, se articula en tres sectores horizontales (maeniana), divididos a su vez por cinco escaleras radiales en la ima y nueve en la media y summa.

Frente al graderío se levanta la scaena frons, la solución constructiva de este cuerpo escénico se basa en un potente aterrazamiento para salvar el desnivel de la roca base a través de un potente paramento de opus caementicium .Se puede restituir con una planta articulada de tres exedras de tendencia curvilínea, y un alzado de casi 16 m. de altura con dos pisos de columnas, en los que la combinación de los tonos rojizos de las columnas, blancos de los capiteles corintios y grises del podium y entablamento, provocaría un sugerente juego cromático.

img_08_grandeSi bien el proyecto arqueológico y científico ha permitido conocer y sacar a la luz el monumento, su recuperación ha sido objeto de un intenso proceso de debate interno encaminado a definir su función y uso del edificio, decisión que iba a condicionar las propuestas de restauración. Para ello se han tenido en cuenta los antecedentes más recientes en cuanto a la intervención en espacios teatrales de la Antigüedad y el reto que suponía su restauración a inicios del siglo XXI. Ha primado, tras este proceso de estudio y reflexión, la recuperación del teatro como un monumento visitable que retorna a la sociedad para su contemplación y disfrute en sí mismo, y como transmisor de las señas de identidad de la Cartagena romana.
De manera que partiendo de esta premisa, los trabajos de restauración se han orientado a facilitar la percepción, visita y lectura del edificio, y sobre todo a frenar la rápida erosión y deterioro del monumento, por lo que ha sido necesario reponer los tramos de gradas desaparecidas por recortes en la roca, pozos o aljibes modernos mediante mampostería de cal, marcando con claridad, las partes nuevas, evitando enmascarar cualquier resto original de la cavea.
La intervención en el graderío se ha ultimado con la recolocación de los peldaños de las escaleras radiales, completando los que faltaban con otras piezas nuevas labradas en una caliza marmórea de coloración similar, la “piedra del Cabezo Gordo”. Paralelamente, la recuperación de los pasillos anulares facilita el recorrido de los visitantes en el interior del monumento, evitando discurrir libremente por las zonas consolidadas.
En cuanto a la fachada escénica, tras un proceso de estudio e inventario de todos los elementos arquitectónicos, se ha restituido, sólo en parte, con fábrica de ladrillo interior y revoco de mortero exterior insertando los elementos originales, alcanzando su cota más alta en el extremo oriental. A partir de este punto la fachada se degrada progresivamente en altura hasta desaparecer en la mitad occidental, donde se conservan visibles y restauradas las tabernae del complejo comercial superpuesto en la segunda mitad del siglo V a los restos del teatro. En los muros de cimentación de este complejo comercial se aprecian la reutilización de algunos de los elementos arquitectónicos originales de la fachada escénica. La mitad oriental del edificio tardorromano se conserva oculta bajo el entarimado de madera, que, además de evocar el escenario original, facilita la circulación y contemplación de los restos.

Con esta propuesta de restitución de la escena se ha pretendido ilustrar la magnitud y monumentalidad de la fachada escénica pero sin restituir todo su volumen, enfatizando en todo momento la lectura arqueológica de los restos, y expresando de forma simbólica la propia historia del edificio, si en el extremo oriental se evoca la majestuosidad del edificio a través de los dos órdenes levantados, en el flanco opuesto, la cimentaciones de las tabernae, donde se reutilizan capiteles y columnas de esa misma fachada, expresa la definitiva desaparición del edificio de espectáculos y su sustitución por un complejo de marcada vocación comercial, reflejo de las profundas transformaciones socio-económicas de la propia ciudad a lo largo de los siglos.

img_09_grandeCompletada la visita al monumento la salida se realiza por el aditus occidental que conecta directamente con la Plaza de la Condesa Peralta, cuya urbanización ha sido remodelada dentro del proyecto integral, en el que también se han integrado las fachadas de interés histórico caso de las de Tragaluz y subida de la Condesa Peralta, recuperadas ahora como pasarelas de conexión entre el teatro y el pórtico, permitiendo un filtro armónico entre el monumento y la trama urbana dieciochesca. En este sentido si bien se ha ultimado la ejecución del proyecto arquitectónico, queda pendiente la intervención en el pórtico que se plantea dentro de una segunda fase de actuación.

Por consiguiente, la ejecución integral del proyecto en sus diferentes vertientes ha permitido recuperar para la ciudad moderna uno de sus barrios y uno de los monumentos más emblemáticos de su patrimonio arqueológico, pero además su museo reúne los principales equipamientos y avances tecnológicos de un museo del siglo XXI; salón de actos bien equipado, sala de Exposiciones Temporales, Cafetería, Aula Didáctica, Salas de Archivo y Documentación, Biblioteca, además de zonas administrativas del museo y del propio patronato, dotando a la ciudad de un gran equipamiento cultural, científico y turístico.

Cómo llegar

El ingreso al Museo y Teatro Romano de Cartagena se encuentra ubicado en pleno centro de la ciudad, en la Plaza del Ayuntamiento nº 9, está emplazado cerca del Puerto

MUSEO DEL TEATRO ROMANO
PLAZA DEL AYUNTAMIENTO Nº 9
30.201 CARTAGENA
TEL: 968 504802
FAX: 968 525161

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HORARIOS:
Invierno: Del 01 de octubre al 31 de abril (excepto Semana Santa)
De Martes a Sábado de10:00-18:00. Lunes cerrado
Verano: Del 01 de Mayo al 30 de Septiembre (y Semana Santa)
De Martes a Sábado de 10:00-20:00
Domingos de 10:00-14:00 . Lunes cerrado

 

PRECIOS DE ENTRADA
Museo y Teatro Romano
Individual: 5 €
Reducida: 4 €
Escolares: 2 €
Teatro Romano (sólo para grupos)
Grupos y escolares: 2 €

* Reducida: Carné joven, estudiantes, desempleados, jubilados, discapacitados, familias( dos ó más adultos con dos o más niños menores de 12 años), niños menores de 12 años y grupos de más de 20 pax.

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Visitas para grupos

Reserva de grupos:
968 525149
968 500093

www.teatroromanocartagena.org

Museo del Teatro Romano de Cartagena.
Gestión: Fundación Teatro Romano de Cartagena
Patronos:
Comunidad Autónoma de la Región de Murcia
Ayuntamiento de Cartagena
Fundación Cajamurcia
Colabora:
Saras Energía

 

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