24 febrero, 2014

El tapiz de oro de Enrique VIII se quedará en España

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-La pieza se identificó al investigarla cuando el dueño recibió una oferta de compra y solicitó un permiso de exportación para su venta

No abundan las buenas noticias para el patrimonio, y esta seguramente va a ser una felicísima noticia. El tapiz que perteneció al rey Enrique VIII de Inglaterra, bordado con hilo de oro a finales de la década de 1530, el mismo que fue recientemente identificado, se va a quedar en España por su importancia para el patrimonio nacional. Así se lo confirmó ayer a ABC el coleccionista madrileño que lo posee y que había solicitado un permiso de exportación para la pieza tras recibir una oferta de compra.

Según confesaba anoche, el coleccionista, que ha solicitado que protejamos su anonimato, ha sido «el primer sorprendido, porque yo no sabía de la importancia real de este tapiz». Como se recordará, el pasado 20 de enero ABC publicaba la historia de esta pieza única, cuya identidad fue revelada al investigarla para sopesar si se concedía o no el permiso solicitado por el dueño.

«No tiene vuelta de hoja»

Pero después de que ABC publicara la historia maravillosa de este tapiz, el coleccionista ya intuía que iba a ser muy difícil lograr el permiso. La confirmación la ha tenido estos días: «Sí, ya me han dicho algunos miembros de la Junta [de Calificación, Valoración y Exportación de bienes del Patrimonio Histórico Español] que va a ser muy difícil porque es una pieza en extremo importante, vamos, que no hay vuelta de hoja».

Sin embargo, el dueño de la tela no esta en absoluto decepcionado. Bromea: «Hombre, aunque quería venderla ha sido solo un disgusto solo a medias, porque también ahora resulta que tengo una pieza mucho más importante de lo que imaginaba».

Preguntado por cómo se siente mirando un tapiz con tanta historia detrás y que fue hecho ex profeso para decorar los palacios de Enrique VIII, nos declara: «He sido siempre un coleccionista de pintura, sobre todo de la escuela española, y no sé mucho de tapices. Realmente me enteré por la prensa de que mi pieza era tan sumamente importante. Me sorprendió mucho», remacha.

Y confirma que antes quería venderlo, pero ahora no: «Yo tenía una oferta de un anticuario de París e hice lo que hay que hacer, pedí permiso de exportación -nos relataba anoche-. Pero cuando ABC publicó las conclusiones ya me di cuenta de que iba a cambiar la cosa».

Como un coleccionista que lleva más de cincuenta años interesado en el arte, nos relata: «Uno compra siempre por intuición las piezas, porque son bonitas, interesantes y originales. Luego a veces resulta que te has equivocado y la pieza no es tan valiosa como tu gusto te hacía predecir. Pero en ocasiones, como ha pasado esta vez, la importancia de lo que has adquirido es mucho mayor de lo que creías».

Exposición en el Met

No le ha dado tiempo a sentirse contrariado: «Aunque no voy a tener el permiso de exportación para venderlo, nada más conocerse la historia verdadera de la pieza he recibido una oferta para exponerlo en el Metropolitan de Nueva York», nos revela. El Metropolitan siempre ha estado interesado en ampliar sus colecciones de tapices y en concreto hace diez años, en 2004, el mismo museo trató de comprar a otro coleccionista español otra pieza de Van Aelst. Entonces también se publicó el verdadero valor del tapiz áureo y la Junta de Valoración impidió que se cerrase la operación.

Lo más urgente ahora, según asevera, será limpiar este tapiz de lana, seda, oro y plata, para poder tenerlo en el mejor de los estados posibles. «El Metropolitan ya me ha dicho que ellos podrían ocuparse, pero la verdad no me acabo de fiar. No por nada, pero yo prefiero hacer la limpieza en España, y estar al tanto de cómo va todo. El hilo de oro debe ser tratado con sumo cuidado y no se debe limpiar demasiado porque si no brilla tanto que solo se ve el oro», afirma.

Una historia increíble

Como ya publicamos el pasado 20 de enero, en el estudio que siguió a la petición de permiso para exportarlo se llegó a la conclusión de que esta pieza es uno de los nueve tapices de la serie sobre la vida de San Pablo que Enrique VIII compró y que figura en un inventario de Hampton Court de 1547. Lo singular de esta pieza, titulada «Quema de libros de los gentiles en Éfeso», de unos 3,5 por 2,5 metros, además del hilo metálico de oro, es que fue diseñado por el gran pintor y grabador flamenco Pieter Coecke van Aelst especialmente para el rey.

Van Aelst diseñó una primera serie sobre San Pablo de siete tapices para Francisco I de Francia, que se disgregaron con la Revolución Francesa. Y luego se confeccionó la serie ampliada con otras dos escenas -una de ellas la que figura en este tapiz- para Enrique VIII, que acabaría vendida en la llamada almoneda del siglo, tras la muerte por decapitación del rey Carlos I de Inglaterra, en 1649.

El resto de series, como la que llegó a la colección de Felipe II en la herencia de su tía María de Hungría, estaban realizadas solo con seda y lana. Además, entre los tapices de las Colecciones Reales españolas no figura la escena de este tapiz que, seguramente, se quedará en España. La decisión la tomará la Junta de Valoración en las próximas horas. Pero los argumentos en contra pesan ya demasiado para dejarlo salir.

por JESÚS GARCÍA CALERO, ABC