22 agosto, 2013

El sentido del vacío, Museo de Montserrat

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Título: El sentido del vacío
Lugar: La Sala Daura del Museo de Monserrat.
Fecha: Hasta el 20 de octubre del 2013
Artista: Joan Furriols

La exposición El sentido del vacío, que define “una obra tan delicada y discreta como potente y turbadora” del artista Joan Furriols, nos invita a la meditación en el Museo de Montserrat a través de la fragilidad y la intimidad de la iconografía de este artista.

La exposición, que lleva por título El sentido del vacío, recoge 70 obras de Joan Furriols (Vic, 1937), una figura singular en el contexto del arte contemporáneo catalán. Su propia intimidad que acompañan una iconografía personal, a menudo trágica, a veces irónica, nos invita hacer un paréntesis de meditación, afirma el comisario de la muestra, Àlex Mitrani. El P. Josep de C. Laplana, director del Museo de Montserrat, apunta que, a pesar de la edad, Joan Furriols “sorprende por la modernidad; en sus manos, las cosas más humildes y hogareñas se transforman en auténticas obras de arte”.

Furriols parte siempre de una reducción deliberada de sus medios materiales, que esconde una elaboración muy trabajada, refinada y sutil, atenta al detalle y cromáticamente exquisita. El rigor, la exigencia y la contención acontecen un método y una ética. Como a la búsqueda de la dimensión interior, en sus piezas los agujeros, las distancias y los vacios dialogan con los recipientes, con la densidad del negro y de la materia. Joan Furriols supera la división convencional entre pintura y escultura. Sus obras bidimensionales evocan, paradojamente, gracias al límite, la amplitud y el infinito. Sus naturalezas muertas no responden a ninguna categoría tradicional. Reposan en su base como una maqueta sobre una mesa. Cabe mirarlas como un paisaje o como un conjunto de fragmentos arqueológicos. Hay juegos de contrastes de escalera que a veces son monumentales y sutiles y, otras veces, cómicos. El estatismo de los objetos abstractos contrasta con elementos figurativos, animales o medios de transporte que evocan el movimiento. Recuerdan también las naturalezas muertas de Zurbarán, realistas y silenciosas, estáticas y vibrantes. El espacio y el orden son fundamentales para Furriols, el lugar donde se manifiesta su reflexión sobre la vida y la finitud, la belleza y el tiempo.

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El arte de Joan Furriols

Joan Furriols se adentró en la vanguardia con gran precocidad, y en tiempos difíciles. Muy joven, en la mitad de los años cincuenta, fue uno de los pioneros de la abstracción informalista. Su obra, hasta ahora casi secreta, está marcada por el rigor, la exigencia y la contención. El espacio y el orden son fundamentales para Furriols, el lugar donde se manifiesta su reflexión sobre la vida y la finitud, la belleza y el tiempo. Entró en contacto con figuras como Tàpies y artistas de valía y empujón como Tharrats y Vilacasas, o con Joan Brossa, con quien mantuvo una amistad fecunda. Pronto las circunstancias le obligaron a retirarse a un segundo plano. Alimentado por la soledad y la reflexión, en lugar de apagarse resurgió de nuevo al cabo de unos años con una obra diferente y personal, interesado primeramente por la geometría y después por el objeto, con un mismo fundamento esencial: la reflexión sobre el espacio.

El trabajo de Joan Furriols se podría ligar a diferentes ramas de la especulación plástica de genealogía abstracta, particularmente a la geométrica y la espacialista, con derivaciones que pueden conectar con algunos aspectos del minimalismo, en sus vertientes más simbólicas. En los años cincuenta, en Cataluña la abstracción geométrica era una opción más que minoritaria. De hecho, el único artista que la practicó con continuidad fue Enric Planasdurà, quien, después del informalismo, quedó en el aislamiento más absoluto. La influencia del suizo Max Bill, apreciado aquí en el contexto del surgimiento de l’op art, es algo que queda muy lejano a Furriols. Su obra es, más por espíritu que por necesidad, que también, pequeña, frágil y íntima. Se sitúa fuera del asistematismo y la objetualidad industrializada de los minimalistas americanos, aunque por la exploración sistemática del lenguaje plástico con recursos diáfanos podría enlazar por momentos con Robert Ryman. En todo caso, podría ofrecer algún parentesco, a casa nuestra, con las pequeñas esculturas, medio objetuales medio formalistas, de Jordi Pablo o con el esencialismo poético de Antoni Llena.

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La posición de Joan Furriols es,`pues, singular. Ha estado difícil y solitaria, pero premiada con la coherencia. Furriols propone una meditación sobre la vida, el ser y el tiempo heideggerianos, a partir de la definición del espacio. Las dimensiones existenciales y filosóficas de su trabajo pasan del lenguaje de la abstracción de postguerra a una formulación más personal que no descarta el símbolo, el movimiento o el elemento figurativo. Su obra ha atravesado, así, los escollos de la contingencia vital, siempre sostenida por la necesidad de preguntar sobre el mundo y sobre el lenguaje por decirlo. Y lo ha echo de una manera tan individual, tan simple, que sin ser categórica se convierte en universal y puede ser, afortunadamente, compartida.

La exposición El sentido del vacío, que se encuentra en la Sala Daura del Museo de Montserrat, está estructurada en cuatro ámbitos:

La búsqueda como método
El ensayo y la investigación son una constante metodológica de Furriols. Su escultura es concebida de manera singular: hay que verla desde arriba, como si estuviera arreglada sobre una mesa o como si fuera un paisaje. La disposición de las piezas que componen cada obra es meditada y meticulosa, casi ritual.

El inicio de una inquietud
Implicado con la renovación artística, Furriols fue uno de los fundadores de la revista Inquietud, el año1955, que desde Vic afanaba por difundir y consolidar el arte contemporáneo. Experimenta con una abstracción que ya hace divisar el interés por superar el plano pictórico y evocar dimensiones misteriosas.

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Pensar con el espacio
A partir de finales de los años setenta, Furriols madura en su lenguaje personal, en el cual el problema del espacio es fundamental. Con sus maderas perforadas y atravesadas por incisiones traza el espiral evocando la idea de un movimiento continuo. Furriols llega a la esencia del género de la naturaleza muerta, donde el orden de las cosas adquiere un valor metafísico.

Meditando la transcendencia
A medida que madura, las preocupaciones transcendentes de claros ecos religiosos acontecen cada vez más explícitas en la obra de Furriols. Solemne, el negro denso acontece materializado en la oscuridad, como un negativo del espacio o de la materia. Aparecen también formas en cruz, los claveteados y sus cicatrices. La pobreza deliberada de esta obra pone en evidencia la cultura de la vanidad y del exceso.

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INFORMACIÓN PARA EL VISITANTE

Dirección 08199 Abadía de Montserrat

Horario Abierto todos los días del año
De lunes a viernes de 10h a 17:30 h
Fines de semana de invierno, de 10h a 17:45 h; verano, de 10h a 18:45 h

Precios Adulto: 7 €
Estudiantes, jubilados y grupos (mínimo 20 personas): 6 €
Niños (de 8 a 16 años): 4 €

Información Teléfono: 938 777 745
Correo: museu@larsa-montserrat.com

Servicio didáctico Teléfono: 938 777 727
Correo: visitescomentades@larsa-montserrat.com

Para más información: http://www.montserratvisita.com/