27 octubre, 2014

El Reina Sofía prepara sucursal

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El museo Reina Sofía ha iniciado los trámites para abrir una sede en Santander. Servirá para albergar el Archivo Lafuente, una valiosa colección reunida por el industrial José María Lafuente (Lugo, 1957), formada por unos 120.000 documentos y 3.000 obras y especializada en historia del arte del siglo XX en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. El principio de acuerdo será tratado hoy en una reunión del patronato del museo y ha contado con el impulso de José María Lassalle (Santander, 1966), secretario de Estado de Cultura.

El formato elegido es el de una cesión por 10 años, con opción de compra tras ese periodo por una cantidad que quedará fijada desde un principio y correrá a cargo del ministerio de Cultura. Salvando las distancias, se trata de una operación parecida a la de la adquisición de la colección Thyssen. La sede será el edificio del Banco de España en la capital cántabra, propiedad del Gobierno regional, que se encargará de costear las obras de acondicionamiento. El Archivo colaborará con el Reina Sofía en la dirección técnica y de contenidos para garantizar su preservación, difusión e investigación. El resto de los detalles —el precio final, la composición laboral, el nombre exacto del centro o la fecha de apertura— están pendientes aún de negociación.

Será la primera vez en la historia del Reina Sofía que la institución (inaugurada en 1986 como centro de arte y convertida en museo nacional en 1988, dos años antes de su apertura como tal) salga del edificio Sabatini (y la ampliación de Nouvel) de modo permanente. El pacto acarrea la condición de que la colección no abandone la ciudad desde la que se ha ido construyendo tras su nacimiento en 2002.

El Archivo Lafuente compila libros de artista, revistas, grabados, manifiestos, tarjetas postales o fotografías desde las primeras vanguardias. Entre los puntos fuertes de la colección están los fondos relativos a futurismo, constructivismo, surrealismo dadaísmo o los que dan cuenta del nacimiento del arte conceptual y de movimientos tan proclives a la documentación como el land art. Aunque tal vez la mayor singularidad del conjunto resida en su parte iberoamericana.

Tres ejemplos de su riqueza coinciden estos días en Santander en las exposiciones La idea de arte (en el Museo de Arte Moderno), Sol Lewitt: Libros (en la Universidad de Cantabria) y ¿Qué es un libro de artista? (en el Palacete del Embarcadero). Además, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid se inauguró la semana pasada una cuarta cita, esta vez en torno a la escritura experimental en España entre 1963 y 1983, con obras de José Luis Castillejo, Esther Ferrer o Isidoro Valcárcel Medina.

Instituciones como la Fundación Juan March o el propio Reina han contado con fondos de Lafuente en varias muestras. Esa reciente difusión del archivo —hasta hace poco, un completo desconocido— ha multiplicado las peticiones de investigadores de todo el mundo para consultar sus tesoros; demandas que no siempre ha sido posible atender. Con este nuevo acuerdo, la cosa cambiará, dado que el espacio funcionará como centro documental. Además, el museo nacional podrá disponer de piezas determinadas para completar proyectos expositivos en la casa madre y se harán exposiciones temporales con los fondos en Santander.

El preacuerdo con el coleccionista será sometido hoy al patronato

Fuentes del museo indican que lo atesorado por Lafuente “coincide totalmente con los intereses del centro desde que lo dirige Manuel Borja-Villel. Se trata de una colección en manos privadas, pero que ha sido reunida con afán de servicio público”. En los últimos años, instituciones como el MoMA, el Pompidou o la Tate han dedicado importantes recursos a adquirir y custodiar documentos que contienen la memoria de las prácticas artísticas del último siglo. Este depósito con opción a compra vendría a llenar esa laguna en el Reina. Además, ampliará la oferta cultural de Santander, enriquecida por el proyecto del nuevo Centro Botín, cuya apertura está prevista para 2015 en un lugar cercano a la futura sede del Archivo Lafuente.

Por Iker Seisdedos en El País.