26 febrero, 2013

El primer Picasso regresa a Málaga

El primer Picasso ha regresado a Málaga. Aquel niño prodigio llamado Pablo y su ámbito familiar están omnipresentes en la exposición que inaugura este lunes el Museo Picasso de su ciudad natal. En ella se plantea un recorrido por las obras con las que empezó a curtirse como pintor. De hecho, las piezas que elaboró en edad infantil o juvenil acaparan buena parte de esta muestra temporal, que en su propio título tiene una indiscutible declaración de intenciones. ‘Picasso de Málaga. Obra de la primera época’ es el reflejo en unas cuantas palabras del incipiente universo que el creador empezó a construir como un artesano precoz desde su infancia malagueña.

Así, en la pinacoteca podrán admirarse 53 obras de Pablo Picasso, 35 de otros autores que le influyeron y 104 documentos que datan de la Málaga de finales del XIX en la que nació.

Entre las obras que nos remiten a la adolescencia del genio hay piezas emblemáticas como ‘Viejo pescador’. De esta pintura se dice que fue realizada en Málaga en el verano de 1895, cuando su autor aún no contaba con 14 años y tomó como modelo a un pescador apellidado Salmerón.

Este viaje al punto de partida del creador nos puede llevar a los meses anteriores a su marcha de Málaga, pues a los 9 o 10 años ya llamaba la atención lo que hacía, aunque durante sus inicios no dejó de ver la pintura como un juego. De ahí que recortase papeles con una tijera y luego se los regalase a sus primas y otros familiares menores. También hacía, en la frontera de su adolescencia, tablillas que evocaban los paisajes de sus vacaciones en los Montes de Málaga, y era capaz de tener destellos impropios de su edad como aquella frase de ‘No pinto como un niño, pinto como Rafael’.

Por aquel entonces, el mecenas que le daba dinero para que siguiera pintando era su tío Salvador, el famoso médico malagueño que asistió mientras se fumaba un puro al parto en el que nació.

Al mismo tiempo, pueden admirarse piezas realizadas con mayor edad, cuando Picasso ya es un inquieto veinteañero. Sus obras de entonces aluden a las bailaoras de folclore y las corridas de toros a las que le llevaba su padre en la plaza de La Malagueta, pues datan de finales del XIX y principios del XX.

Un ejemplo de ellas es ‘Bailarina’, realizada en 1901, y que ilustra igualmente el paso desde una pintura más decimonónica influenciada por su padre a otras creaciones más modernas, como ésta, sobre las que planea la repercusión en su paleta de los encuentros con otros artistas en Els Quatre Gats barcelonés.

Con obras como éstas, que fueron gestadas en la infancia y la juventud del artista, conviven en la exposición otras realizadas en su etapa de madurez, en la recta final de su existencia, para dejar claro la imborrable huella que dejó en su memoria la gente de la ciudad en la que transcurrió su niñez y atisbó los primeros reflejos del mundo.

Además, al recorrido se abraza a un itinerario por aquella Málaga de finales del XIX en la que vivió, a través de fotografías, mapas cartográficos, diversos objetos y material documental de la época.

Aquella era una geografía que transitaba de un siglo a otro, era una urbe habitada por buenos pintores, como aquellos que formaban parte de la pandilla alegre y bohemia de su padre, el artista y profesor de dibujo José Ruiz Blasco (Málaga, 1838– Barcelona, 1913).

No en vano, Picasso creció al lado de importantes creadores del XIX como José Denis Belgrano y Antonio Muñoz Degrain, y esta certeza cobra forma con la exposición en esta muestra de piezas de ambos, y de otras pinturas del propio padre del precursor del cubismo.

Aunque su obra no alcanzó tanta importancia como la de sus compañeros de generación, la de Ruiz Blasco puede considerarse una influencia indispensable para entender la eclosión de su hijo. Puede que nunca llegara a imaginárselo, pero aquel señor con barbas puede ser considerado como el artífice de la famosa paloma picassiana que sigue dando la vuelta al mundo, pues su hijo Pablo le ayudaba en sus bodegones a completar las patas de las aves, con detalles a los que él no llegaba por sus problemas de visión.

La exposición ‘Picasso de Málaga’ está comisariada por el experto en su infancia Rafael Inglada, y es la primera de las tres muestras sobre los orígenes del genio que han sido enmarcadas este año en la celebración del décimo aniversario del Museo Picasso Málaga.

La muestra estará abierta en la pinacoteca hasta el 9 de junio, está realizada en colaboración con el Museo Picasso de Barcelona, y en ella también hay fondos procedentes del Museo del Prado, la Biblioteca Nacional de España o la Fundación Picasso Casa Natal, entre otras instituciones.

Por Cristóbal G. Montilla en El Mundo.