16 mayo, 2011

El Prado descubre al joven Ribera

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Museo del Prado

Img_01El Museo del  Prado presenta hasta el próximo 31 de julio “El joven Ribera”, una muestra que reúne por primera vez las principales obras del pintor español correspondientes a su estancia en Roma y los años siguientes a su establecimiento en Nápoles, en 1616, con el propósito de dar a conocer la actividad del joven artista. Se trata de una etapa de su producción apenas conocida hasta época reciente y que está dando lugar a un interesantísimo debate entre los historiadores. La exposición, que se abrió al público el 5 de abril, está compuesta por treinta y dos obras que permiten comparar los cuadros más importantes que se relacionan actualmente con este periodo y profundizar en el conocimiento de su sucesión cronológica y en la importancia que tuvieron para el desarrollo del caravaggismo romano de la segunda y tercera década del siglo XVII.

Uno de los episodios de mayor importancia, relacionado con la historiografía de la pintura española de los últimos anos, esta siendo la reconstrucción de la actividad pictórica que llevo a cabo José de Ribera durante su estancia en Roma y los primeros anos de su vida napolitana (1610-1622). Una de las obras claves en esta reconstrucción es “La resurrección de Lázaro”, adquirida por el Prado en 2001 y que se ha convertido en uno de los principales puntos de referencia en torno a los que se ha articulado el debate sobre la actividad temprana del pintor.

Durante los últimos diez años se han realizado avances muy significativos en el conocimiento e interpretación de esta etapa de Ribera; nuevos estudios han añadido datos inéditos sobre los lugares donde residió, su circulo de clientes y su situación financiera, pero lo mas relevante es que el análisis estilístico y los aportes documentales han permitido identificarlo con el hasta entonces anónimo “Maestro del Juicio de Salomón”, lo que ha supuesto la incorporación de varias decenas de obras a su catalogo.

Al celebrarse en el Museo del Prado, al interés que ofrece la muestra de profundizar en el conocimiento de Ribera, uno de los artistas españoles mejor representados en sus colecciones, se suma el que permite crear un contexto muy preciso para el estudio y la valoración de La resurrección de Lázaro, cuadro cuya atribución fue muy discutida en el momento de su adquisición, siendo hoy generalmente aceptada. La mayor parte de las obras de Ribera que custodia la institución son muy posteriores, por lo que esta muestra constituirá la ocasión mas propicia para entender plenamente este gran cuadro y valorar su extraordinaria significación en el contexto de la carrera temprana de su autor.

Las treinta y dos obras que conforman la exposición proceden de museos y colecciones de España, Italia, Francia, Gran Bretaña, México, Suiza, Hungría y Estados Unidos, e incluyen una representación de las dos principales series que hizo Ribera en esos años (el “Apostolado” y “Los cinco sentidos”), así como las composiciones más complejas que realizó en Roma y Nápoles. Todo ello permitirá al visitante conocer los principales intereses temáticos del joven pintor y apreciar la manera en que se fue formando y evolucionando su estilo hasta convertirse en uno de los pintores naturalistas más originales y poderosos posteriores a Caravaggio. El montaje de la muestra permite establecer relaciones y comparaciones entre los cuadros que ponen en evidencia las direcciones hacia las que se fue moviendo el arte de Ribera, lo que sirve también para advertir su extraordinaria capacidad de cambio desde los inicios de su producción, aspecto que explica que muchas de sus obras tempranas se hayan atribuido al anónimo “Maestro del Juicio de Salomon” durante anos.

Img_02Catálogo
El catalogo de la exposición, publicado con el patrocinio del Centro de Estudios Europa Hispánica (CEEH), consta de cuatro ensayos firmados por especialistas en Ribera -Gianni Papi, Nicola Spinosa, Gabriele Finaldi y Javier Portus – y las fichas técnicas de cada obra redactadas por los autores de los ensayos a los que se unen otros especialistas como Jose Milicua y Antonio Vannugli. Incluye también la genealogía de las familias Ribera y Azzolino, redactada por Gabriele Finaldi, un índice onomástico y una relación de bibliografía especializada.

La exposición en la web del Museo
Con el fin de facilitar una mejor comprensión de los contenidos de esta muestra, así como una aproximación al publico interesado que no pueda desplazarse al Museo para visitarla, la web institucional -www.museodelprado.es –  presenta desde hoy un video con comentarios de Javier Portús sobre la evolución del artista, analizada a través de la comparación entre sus obras tempranas, presentadas en la muestra, y las obras mas tardías que conserva el Museo. Además, los usuarios de la web podrán seguir el recorrido completo de la exposición a través de una presentación multimedia, en la que se han incluido las imágenes de todas las obras reunidas para la ocasión, con sus correspondientes textos explicativos y audioguias. Estos contenidos, a los que se suman los habituales textos de información detallada sobre la exposición y el programa de actividades complementario (en el que se incluye la realización de un curso monográfico), se enriquecerán la próxima semana con un nuevo video con comentarios de José Milicua, co comisario de la exposición.

El joven Ribera
José de Ribera nacio en Jativa (Valencia) en 1591, pero desarrollo su carrera en Parma, Roma y Nápoles, donde cultivo un estilo derivado del que había difundido Caravaggio.

La etapa en la que estudio y reelaboro el lenguaje naturalista abarca sus estancias en Parma, Roma y los primeros anos de su residencia en Nápoles. Este periodo, en el que se advierten diferentes fases desde el punto de vista de la escritura pictórica y de los intereses temáticos evidenciando como estilo e iconografía interactúan profundamente, es el objeto de esta muestra.

Durante su estancia en Roma, la precisión descriptiva y el claroscuro fueron utilizados por Ribera para renovar la presentación de asuntos tradicionales como los Sentidos, los Apóstoles o los Filósofos mientras que en Nápoles, estos mismos instrumentos proporcionaran a su pintura devocional una inconfundible carga de intensidad, rigor y drama.

Ámbitos de la exposición
El recorrido de la exposición se ha organizado en torno a distintos ámbitos que agrupan conjuntos de obras relacionadas entre si o con periodos concretos de la estancia de Ribera en Roma y sus primeros anos en Nápoles.

Img_03La exposición se inicia con un ámbito denominado “José de Ribera versus Maestro del Juicio de Salomón”, en el que se enfrentan algunas de las pocas obras que han sido atribuidas históricamente a Ribera como correspondientes a esta primera etapa de su carrera con otras importantes pinturas consideradas anteriormente obra del llamado ‘Maestro del Juicio de Salomón’. En este ámbito se incluyen cuatro magníficos ejemplos del Apostolado Cosida procedentes de la Fundación Longhi. Frente a ellos, se exponen tres de los Sentidos, serie fundamental en el proceso de la reconstrucción de la actividad del joven Ribera y en cuya factura era ya patente la seguridad y afán de originalidad del artista.

La composición de los apóstoles es muy rigurosa y sus amplios fondos desempeñan un papel fundamental en la creación del climax dramático, mientras que en los Sentidos las figuras llenan el espacio pictórico y hay un tratamiento muy naturalista de sus acciones, aspectos que explican las razones por las que durante décadas ambas series se han atribuido a autores diferentes.

A continuación, se presenta otro conjunto de obras en torno a “Ribera en Roma: los cuadros de historia”. En Roma, Ribera se aproximo a la pintura de historia -composiciones complejas con varios personajes cuyos asuntos procedían de repertorios narrativos como la Biblia-, genero que provoco el debate entre los defensores y detractores del naturalismo, quienes sostenían que era un estilo inadecuado para representar composiciones en las que se usaba una amplia variedad de acciones y “afectos”.

Ribera, artista joven y deseoso de reconocimiento, respondió a este debate con obras de formato apaisado, protagonizadas por figuras de considerable tamaño, en las que el lenguaje naturalista constituyo un instrumento muy eficaz para dar credibilidad a las acciones, a los sentimientos y a la relación de los personajes entre si.

Además de nuevas hipótesis sobre la cronología de las obras, su sucesión, o la relación que existe entre ellas, los trabajos de preparación de la exposición han dado como resultado la identificación de un nuevo cuadro de Ribera, El martirio de San Lorenzo, incluido en este ámbito. La obra, procedente de la Basílica del Pilar de Zaragoza, se da a conocer por primera vez en la muestra con esta atribución -tras su restauración en los talleres del Museo- y figura en el catalogo de la misma, comentada por Antonio Vannugli, autor de la investigación que ha llevado a su identificación como obra de Ribera.

Img_04Tras los cuadros de historia, el visitante encontrara otro singular conjunto de obras correspondiente a “Entre Roma y Nápoles: medias figuras”. Durante su estancia en Roma y los primeros años de su época napolitana, Ribera también realizo numerosas figuras aisladas o en pareja -generalmente de medio cuerpo y con frecuencia ante una mesa- que en su mayoría eran santos del Nuevo Testamento. En estas representaciones conjugaba su escritura pictórica, precisa y eficaz, con tipologías humanas realistas y composiciones en las que el personaje se encuentra en primer termino y ocupa casi todo el campo pictórico dando lugar a imágenes llenas de fuerza y rigor, y que serán el punto de partida de soluciones posteriores, que convertirán a Ribera en uno de los artistas de su tiempo que supieron crear un vocabulario y un repertorio mas personales.

En esta etapa ya comienza a representar filósofos como en las obras Orígenes y Demócrito, para los que utiliza formulas similares a las de los santos, aunque todavía no se recrea en la asociación entre pobreza y filosofía que caracterizo sus representaciones posteriores.

La exposición concluye con las pinturas correspondientes a los primeros anos de “Ribera en Nápoles”. En 1616, el artista llego a Nápoles, ciudad en la que permanecería hasta su muerte en 1652. La transformación que su arte experimento allí esta relacionada con las diferentes expectativas que su nueva clientela desarrollo hacia la pintura, lo que se tradujo en un énfasis mayor en cuestiones devocional es. Mientras que las pinturas de composición que había hecho en Roma se caracterizaban por su formato apaisado, su elevado numero de personajes y su aspiración a convertirse en cuadros de historia, las que hizo durante su primera década en Nápoles fueron, en su mayoría, verticales, de naturaleza devocional y con un predominio de temas relacionados con la Pasión. En ellos se juega frecuentemente con el contraste entre el cuerpo desnudo y mártir y el afán o la mofa de quienes le rodean, siguiendo una formula de amplia tradición que ya había utilizado Caravaggio.

INFORMACIÓN GENERAL PARA LA VISITA

Horario:

De martes a domingo de 9:00 a 20:00 horas (ultimo pase de acceso a las 19:00h)

Acceso:
El acceso a esta exposición se realizara por la puerta de Jeronimos.
Sala C del edificio Jerónimos

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