10 julio, 2015

El Prado comparte ya con el público la colección de Plácido Arango

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Solo una semana después de que se hiciera pública la donación de Plácido Arango de 25 obras de su valiosa colección de arte antiguo, el Museo del Prado ha querido compartir con sus visitantes una selección de nueve pinturas y estampas que desde hoy y hasta el 4 de octubre se podrán ver integradas en la propia colección del museo. Son cinco telas firmadas por Pedro de Campaña (dos pinturas), Luis Tristán, Francisco de Zurbarán, Herrera el Mozo y cuatro estampas de la Los toros de Burdeos, la última serie realizada por Francisco de Goya.

Miguel Falomir, director adjunto del museo, recordó que se trata de una donación cuyo usufructo disfrutará en vida Arango, pero que podrá ser vista por los visitantes en exposiciones temporales. Recordó que el expresidente del Patronato no es partidario de que se muestren juntas en una sala, sino mezcladas con la colección. Así se ha querido hacer en esta primera presentación pública en la que han participado los conservadores del museo. El propio Gabriele Finaldi, que a mediados de agosto tomará posesión como director de la National Gallery, se ha querido sumar a la presentación del legado, glosando San Francisco en Oración, en la sala 10A, una de las tres obras de Zurbarán incluidas en el regalo de Plácido Arango y con las que el Prado pasa a tener la mayor y mejor representación que existe del maestro del Siglo de Oro Español.

Falomir ha sido el encargado de descifrar la importancia de las dos obras de Pedro de Campaña, un artista inédito en el Museo. Compartiendo las dos caras de un mismo panel en la sala dedicada a pintura española del Renacimiento, cuelgan Camino del Calvario y Descendimiento. El director adjunto explicó que estos dos cuadros muestran los temas más representativos de este artista nacido en Flandes como Pieter van Kempeneer, residente durante bastante tiempo en Italia y radicado en Sevilla hasta el final de sus días. Las dos piezas están documentadas y, como el resto de la colección, en perfecto estado de conservación.

De Francisco Herrera el Mozo (1627- 1685) se ha ocupado Javier Portús, responsable de Pintura Española (hasta 1700). El óleo, El sueño de San José (hacia 1662) se exhibe en un espacio ocupado por la escuela sevillana y, en especial por Murillo, artista que sería difícil entender sin el barroco dulce de Herrera. “Es el introductor del pleno barroco en España”, explicó Portus. “Con él, las formas se disuelven bajo el color y la luz,mostrando a la vez un dominio brillante del dibujo y de la composición”.

Arango no es partidario de que se muestren juntas en una sala, sino mezcladas con la colección

Cerca se encuentra otra de las obras elegidas, Calvario (hacia 1613) de Luis Tristán (1585/90-1624), donde se encuentran la obras maestras de El Greco. Leticia Ruiz, Jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento del Museo, explicó que Tristán es el único discípulo constatado de El Greco. Es un Cristo crucificado rodeado por la Virgen y San Juan que representa a la perfección su vinculación estética con El Greco, por sus modelos y colorido y también con Caravaggio, por su tenebrismo.

Las cuatro estampas de La serie Los toros de Burdeos de Goya han sido instaladas junto a las Pinturas Negras. José Manuel Matilla, Jefe de Conservación de Dibujos y Estampas asegura que esta exposición puede tratarse de una oportunidad única de contemplarlas, por motivos de conservación; un doble aliciente ya que, como cuenta el experto, se trata de la última serie realizada por el artista, ya con 80 años. En un texto escrito por él en aquellos años, incluido en la exposición, Goya se queja de que ya no ve ni oye. “Me falta de todo, pero me sobra voluntad”, escribe.

Las estampas dan su personal versión del público que asiste a los toros. La mayor parte de los personajes que contemplan y aplauden la muerte, son patizambos y seres espantosos atentos a la sangre que se va a derramar en la plaza.

Por Ángeles García en El País.