25 febrero, 2013

El ‘picasso’ no era nuestro

El cuadro representa la inocencia y la melancolía de la infancia. El niño (aseguran que es niño) acaricia una paloma. El padre de Picasso cuidaba de un palomar y, por lo tanto, una lectura del lienzo vincula la imagen a la infancia del artista. Pero como acostumbra a ocurrir con Picasso, esa es únicamente una interpretación, otra podría ser el retrato de una niña que rescata una paloma callejera, mucho antes que la ave se convirtiera en símbolo de la paz. El artista tenía 19 años de edad cuando pintó el lienzo en 1901, abandonaba el estilo impresionista para adentrarse en el periodo azul de trazos de pincel formando sombras en tonos claros azulones, grisáceos y, en este caso, verdosos. El cromatismo vivo de la pelota en ‘Niño con paloma’ contrasta con el prototipo de obras del periodo azul.

Es un cuadro de transición que muchos británicos, y no británicos, pensaban que pertenecía al Estado porque está en Inglaterra desde 1924 y lleva colgado en la National Gallery desde 1974. Es una pintura tan conocida que se ha incorporado al conjunto icónico del museo. Actualmente se exhibe en The Courtauld Gallery de Londres como parte de la muestra ‘Becoming Picasso: Paris 1901’, del 14 de febrero al 26 de mayo. Esta será, seguramente, la última salida que hace de la National Gallery porque el cuadro pertenecía a la familia aristócrata Aberconway, del norte de Gales, que lo ha vendido por 60 millones de euros a un comprador que, según ‘The Art Newspaper’, quizá sea la familia real de Catar.

Los amantes del arte de Gran Bretaña han puesto el grito al cielo porque el cuadro saldrá, seguramente, del país tras la exposición. El Gobierno ha paralizado la licencia de exportación para dar la oportunidad a compradores británicos a igualar la cifra pagada por los extranjeros. Las instituciones artísticas esperan que se produzca un milagro porque han agotado todos sus recursos económicos en los últimos años con la adquisición de dos ‘tizianos’ pertenecientes al duque de Sutherland, un ‘poussin’ para el museo Fitzwilliam de Cambridge y otras obras. “‘Niño con paloma’ es una pintura muy querida que lleva mucho tiempo entre nosotros, es importante para el patrimonio nacional”, dice Aidan Weston-Lewis, del Comité de Exportación de Arte. Desde la red de museos Tate, del Courtauld Institute o desde la misma National Gallery han mostrado también su pesar de que el niño y la paloma echen a volar hacia tierras lejanas.

La venta del lienzo, que fue heredado por lady Aberconway en 1947 a la muerte de su amigo el mecenas Samuel Courtauld, es un ejemplo del sigilo de las ventas privadas. A principios del 2012 empezaron los rumores de una posible venta; en marzo, la casa de subastas Christie’s declaró que “había sido invitada a gestionar una venta privada”, en otras palabras, a encontrar un comprador para la obra, tasada en 50 millones de libras (60 millones de euros). En agosto se hizo pública la solicitud de la licencia de exportación del cuadro; había sido vendido. En junio próximo termina el periodo de retención y, de momento, no se ha reunido ni una libra para su adquisición. El 26 de mayo se cierra la exposición en la que se presenta la obra que, probablemente, levantará el vuelo.

Por Conxa Rodríguez de El Mundo