18 febrero, 2014

El Museo Thyssen reivindica a Regoyos, el gran impresionista español

regoyos5--644x462

-Una retrospectiva reúne, hasta el 1 de junio, un centenar de obras del pintor asturiano, de quien el año pasado se conmemoró el centenario de su muerte

En 2013 se conmemoró el centenario de la muerte de Darío de Regoyos (Ribadesella, 1857-Barcelona, 1913) con una amplia retrospectiva de su obra que pudo verse en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Ahora aterriza, algo más menguada, en el Museo Thyssen (desde hoy hasta el 1 de junio) y concluirá su itinerancia este verano en un tercer museo español: el Carmen Thyssen Málaga, con lo que recorrerá España de norte a sur. Conocido por el público español (ha habido numerosas exposiciones, la última en la Fundación Mapfre en 2003), no ha sido, en cambio, un pintor valorado en su justa medida, como subraya Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen.

De ahí que esta muestra, que Solana califica como «una fiesta para los ojos», sea tanto un homenaje como una reivindicación del principal pintor impresionista en España: Sorolla coqueteó con el impresionismo, pero no formó parte del grupo. Regoyos sí. Fue «el» impresionista español. Se codeó con los grandes maestros del grupo (Renoir, Touluse-Lautrec o Cézanne, con quien comparte museo) y fue amigo de uno de ellos: Pissarro. Pintaron juntos en Bretaña en 1895 y Pissarro le presentó al gran galerista Durand-Ruel.

Recorrido biográfico y geográfico

La exposición, que reúne un centenar de obras, supone un recorrido biográfico y geográfico por la vida y la obra de Darío de Regoyos. Gran viajero -recorrió España, Bélgica, Holanda, Francia e Italia-, la muestra arranca con sus primeros años en Bruselas, sus vistas de Haarlem… Regoyos mantuvo conexiones personales y estéticas con las vanguardias belgas y francesas del momento. Expuso en el Salón de los XX con figuras como Van Gogh, Whistler, Sargent, Monet, Manet…

regoyos7--146x220La muestra arranca con cinco retratos del artista (dos son autorretratos; en los otros tres siempre le pintan tocando la guitarra). En esta primera sección cuelgan algunos de sus cuadros más interesantes: «Paisaje nocturno nevado (Haarlem)», «Alrededores de Bruselas», «Efectos de luz. Estación del norte, Bruselas», «La playa de Almería»… Ya en estas obras el pintor se muestra interesado por algunos aspectos que caracterizan toda su producción: el tratamiento del color y los efectos de la luz. Experimentó con los cambios lumínicos en amaneceres y atardeceres, en días despejados y con nubes, con viento o con nieve, con luz natural y artificial…

Los estigmas de Regoyos

El comisario, Juan San Nicolás -uno de los grandes especialistas en la pintura de Regoyos y coleccionista de su obra-, cree que esta exposición constituye un hito. En su opinión, la singularidad de este artista radica en «sus relaciones internacionales, su participación en los círculos artísticos de vanguardia belgas y franceses y su relación con la música y la literatura». Isaac Albéniz y Enrique Fernández Arbós tutelaron a Regoyos. También enumera el comisario los estigmas que siempre han acompañado a este artista, «proscrito en Madrid y rebelde, quería ser paisajista, impresionista y puntillista». La crítica de la época le vapuleó. Lamenta el comisario «el trato ignorante y atrabiliario que hubo de sufrir en España la pintura del artista». Así, el crítico Santiago Puig no tuvo la menor compasión: «A Darío de Regoyos se le han subido las asendereadas nieblas del norte a la cabeza… Por suerte, las obras del señor Regoyos no causan impresión alguna».

Tampoco fue santo de la devoción de Juan Ramón Jiménez, quien le acusaba de ser vulgar y no tener genio. En cambio, Regoyos contó con la simpatía de los grandes nombres del 98, como Azorín, Valle-Inclán, Pío Baroja… Ramiro de Maeztu fue el más entusiasta: «Imposible superarle en sensibilidad colorista. Sus cuadros nos enseñan a mirar el paisaje». Apenas hay figuras individuales en sus cuadros, sí en grandes grupos que pueblan sus escenas populares: mercados, ferias, procesiones…

La España negra

Paradójicamente, el pintor del color y la luz publicó con el escritor belga Émile Verhaeren el libro «España negra» (1899), fruto de un viaje por nuestro país que hicieron juntos. La paleta de Regoyos se oscurece en lienzos como «La fe te salve» o «Por los muertos». Pinta mujeres de mantilla, procesiones… El recorrido de la muestra continúa con los trabajos de Regoyos en los que se unió a los divisionistas: un grupúsculo postimpresionista que apostó por el puntillismo: Seurat, Signac… Pero el núcleo de la exposición es su obra puramente impresionista. Sin embargo, hay altibajos en la producción de esta etapa.

La baronesa Thyssen, que ha cedido cuatro obras para la muestra, no quiso faltar ayer a la presentación de la muestra: «He creído siempre en nuestros grandes pintores españoles y sigo luchando por ellos. Regoyos es uno de mis favoritos». Pese a pertenecer a una familia acomodada, Darío de Regoyos se arruinó al final de su vida. De su última etapa en Barcelona hay algunos ejemplos al final de la exposciión. Murió a los 55 años víctima de un cáncer.

 

por NATIVIDAD PULIDO, ABC