27 abril, 2013

El museo germano-ruso de Berlín abre de nuevo

El edificio berlinés en el que la Alemania nazi firmó su rendición tras la II Guerra Mundial volvió a abrir hoy sus puertas como museo del mayor conflicto de la historia desde las perspectivas alemana y soviética, tras un año de reformas.

La renovada exposición permanente, denominada “Alemania y la Unión Soviética en la II Guerra Mundial: 1941-1945”, está formada por 1.000 objetos repartidos en otros tantos metros cuadrados a través de los cuales se muestran las perspectivas alemana y soviética sobre el conflicto bélico.

La inauguración tuvo lugar en la Sala de las Capitulaciones del museo germano-ruso Karlshorst, el lugar donde Alemania firmó su rendición incondicional en 1945.

El titular alemán de cultura, Bernd Neumann, aseguró que “no hay mejor lugar que la sala de las Capitulaciones para documentar la guerra germano-soviética” y resaltó la importancia que tiene “mostrar a las nuevas generaciones dónde llevan el fanatismo y la intolerancia”.

“La exposición tenía que tener las dos perspectivas y el museo cuenta con diez salas, lo que nos permite ir cambiando de una a otra”, explicó el director del museo, Jörg Morré.

Según aseguraron desde el museo, se trata de una nueva versión de la muestra que acogía el centro desde 1995 y que, tras 17 años, debía adaptarse a las actuales investigaciones científicas.

La novedad reside en que, por primera vez, se aborda la guerra de exterminio alemana contra los soviéticos, que se saldó con un total de 27 millones de víctimas soviéticas -de los cuales 14 millones fueron civiles-.

“Mientras que la exposición muestra desde diferentes perspectivas tanto el rol de los alemanes como de los soviéticos en la guerra, se hace palpable también el gran sufrimiento de la población civil de ambos bandos”, explicó Neumann.

El objetivo de este nuevo enfoque es, según aclararon los organizadores, ayudar a los visitantes a comprender algunas de las reacciones del ejército ruso ante el comportamiento alemán en la guerra como, por ejemplo, el sitio de Leningrado o el movimiento partisano.

La perspectiva múltiple de la exposición se debe a la presencia de piezas cedidas por instituciones de Rusia, Bielorrusia y Ucrania que hasta ahora nunca se habían expuesto.

Además de las 560 fotografías, de las cuales dijo Morré sentirse “muy orgulloso”, la muestra cuenta con 15 cortos sobre personas cuyas vidas están relacionadas con los sucesos históricos explicados y con pequeñas biografías de políticos y militares.

Por EFE en El Mundo.