21 septiembre, 2015

El museo del robo del siglo

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Sin robo de por medio, este es un museo que enamora: un palacio estilo veneciano levantado en 1903 por Isabella Stewart Gardner para albergar sus propias adquisiciones. Pero no es una colección más, sino un valiosísimo legado de pinturas, esculturas y antigüedades europeas y asiáticas, así como de cartas de personajes históricos, como Napoleón, y alguna otra excentricidad, como la mascarilla funeraria de Beethoven.

Isabella Stewart Gardner creó un lugar mágico «para la educación y el disfrute del público para siempre», según escribió en su testamento, abierto tras su muerte en 1924. Sólo puso una condición: ningún objeto del palacio podría ocupar un lugar distinto al establecido por ella.

Y así fue durante décadas hasta que una noche un hecho inesperado trastocó, y de qué forma, sus deseos. Ocurrió el 18 de marzo de 1990, cuando dos falsos agentes de la policía de Boston persuadieron al guarda de seguridad del museo para que les dejara entrar a investigar ciertos ruidos. El guarda acabó maniatado en el sótano junto a un compañero durante 81 minutos.

Hasta la mañana siguiente no se conoció el alcance del robo, aún hoy el mayor hurto de arte de la historia de Estados Unidos. Entre las piezas sustraídas, nada menos que La tormenta en el mar de Galilea de Rembrandt (él único paisaje marino que se conoce del maestro) y El concierto de Vermeer (uno de los 34 cuadros conocidos del pintor), además de un lienzo de Manet y 5 dibujos de Degas. En total, 13 obras de arte con un valor estimado en 550 millones de dólares, de las que dejaron todos los marcos.

Aún hoy, esos marcos continúan expuestos para el asombro del visitante del museo, como pueden ustedes comprobar en el recorrido virtual creado por el Google Art Project. Atravesando sala a sala, cada cual más rica en tapices y objetos, cunde la sensación de que el reloj se ha detenido. El patio central del palacio, Fenway Court, en la imagen arriba, es un pequeño vergel entre esculturas de todas las épocas donde tiene uno la sensación de «gravedad cero», como tan bien la definió el arquitecto Renzo Piano.

Y es que el premio Pritzker conoce bien el museo. Piano diseñó en 2012 su ampliación con una nueva y moderna ala de cristal que ha conseguido lanzar el museo al futuro e inyectarle nueva vida. Hoy, el Gardner cuenta con programas de residencia para artistas, nuevos espacios expositivos y un fastuoso auditorio donde se siguen celebrando sus aclamados conciertos. Porque éste es otro capítulo de su larga lista de atractivos: su programa de conciertos es el más antiguo de cualquier museo en Estados Unidos, una iniciativa que nació en 1927… Ya ven, indispensable esta joya en la ruta del arte de Boston.

| Museo Isabella Stewart Gardner. Dirección: 25 Evans Way, Boston, MA. Tfno: +1 617-566-1401. www.gardnermuseum.org

Por Marta González-Hontoria en Ocholeguas – el portal de viajes de El Mundo.