20 septiembre, 2011

El Museo del Prado acoge a ‘La acróbata de la bola’ (Expansión)

La obra de Picasso abandona el Museo Pushkin por primera vez en 40 años.

Sale de paseo por primera vez en 40 años. La acróbata de la bola, una de las obras más destacadas del período rosa de Pablo Picasso, ha dejado el Museo Pushkin de Moscú para vivir en el Museo del Prado hasta el 18 de diciembre. Picasso pintó esta obra en 1905.

La escritora y coleccionista norteamericana Gertrude Stein la compró, y después fue a parar a un coleccionista ruso y se asentó en las colecciones estatales rusas, que se distribuyeron entre los dos grandes museos públicos, el Pushkin de Moscú y el Hermitage de San Petersburgo.

Y de Moscú viene esta obra que no se había presentado nunca antes en España ni había salido de Rusia desde 1971. Gracias al programa expositivo del Prado La obra invitada, el museo brinda la oportunidad de contemplar un trimestre este óleo.

En La acróbata de la bola, Picasso logró un cuidado equilibrio entre la ligereza de la acróbata y el peso del atleta. La esfera y el cubo en los que se apoyan las figuras realzan esas cualidades, y contribuyen al contraste. La muchacha aparece pintada casi en dos dimensiones, lo que resalta su ingravidez frente al volumen del hombre, modelado por las gradaciones de luz y sombra.

El color, con calidades de pintura mural en una gama restringida de rosas y ocres, y el depurado paisaje del fondo, que se ha relacionado con el de la infancia malagueña de Picasso, son parte de la esencialidad de esta obra. Mientras se muestre, El Prado facilitará breves explicaciones en sala para ayudar al público a situarla en su contexto histórico-artístico. Las explicaciones se ofrecerán, a partir del 20 de septiembre, de martes a viernes en sesiones de mañana y tarde, a las 12:30 y a las 17:30h.