17 marzo, 2013

El Museo del Modernismo celebra su tercer aniversario con 30 piezas nuevas

Entre las obras se encuentran dos Ramón Casas inéditos y un fragmento de una verja de Gaudí.

El Museo del Modernismo exhibe desde este martes treinta nuevas piezas en su colección permanente, entre las que destacan dos dibujos de Ramón Casas inéditos, así como un fragmento de una verja de Gaudí.

Los dos Ramón Casas inéditos son Dama en interior (hacia 1917), un retrato en el que el pintor sorprende a la modelo en sus tareas más íntimas, y Julia con sombrero y parasol (1919), en la que aparece la que fue su principal fuente de inspiración, su modelo y esposa, Julia Peraire.

Según el director del museo, Gabriel Pinós, estos dos dibujos se pueden inscribir en un período en el que “Casas busca la calidad y contraste de los tejidos y juega con los contornos del cuerpo femenino”.

El equipo del museo continúa trabajando en el catálogo razonado de los dibujos de Ramón Casas, “con el objetivo -ha recordado- de publicarlo en 2016, en el centenario del nacimiento del artista”.

Hasta el momento ya tienen identificados unas 600 obras en manos de coleccionistas privados, a los que se sumarán los dibujos “más controlados” de los museos públicos. Con la pretensión de convertir el museo en un centro “vivo e interactivo”, el Museo del Modernismo convoca a sus visitantes virtuales a votar a través de las redes sociales las obras que serán ‘indultadas’ en la nueva presentación de la colección permanente del próximo año.

Asimismo, en colaboración con Apple, en unos quince días se podrá descargar una aplicación de la página de iTunes que proporcionará información interactiva de algunas de estas piezas. El visitante virtual podrá conocer los resultados del estudio por espectroscopía de láser Raman llevado a cabo por la empresa Actio y la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) de la obra Julia con sombrero y parasol, que concluye que todos los pigmentos utilizados -se han identificado nueve- son de la época y habituales en las obras de Casas.

Otra de las piezas emblemáticas de la nueva exposición permanente es un fragmento de la verja que Gaudí diseñó para La Miranda, una pequeña casa que el industrial Damià Mateu regaló a su mujer en la población barcelonesa de Llinars del Vallès, un edificio que sobrevivió a la Guerra Civil aunque en los años 60 fue derruido para construir un bloque de pisos.

La obra expuesta es un fragmento de la verja que rodeaba la finca y que simula las redes de pescador con sus típicos nudos marineros. El Museo del Modernismo muestra asimismo la terracota policromada “En el baile ¡Ay infeliz de la que nace hermosa!” (1892), de Rafael Atché, una donación de Félix Daza.

Además de pinturas y esculturas, la colección permanente del museo ha incorporado tres piezas de mobiliario singulares que fueron elaboradas por la Casa Busquets, uno de los talleres de producción artesanal más destacados de la época modernista y que proveyó a gran parte de las casas burguesas.

Inspirada en el bargueño, mueble ibérico por excelencia, la arquilla de 1907 que se expone es un ejemplar que ganó la V Exposición Internacional de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Barcelona de 1907 y que combina hasta diez maderas diferentes como la raíz de caoba, el citrón de Ceilán, el ébano, el fresno, el nácar, el palo rojo, el sicomoro o el tulípero.

Del taller de la Casa Busquets surgieron también una vitrina de girasoles, y un banco-escaño que formó parte de la sala de espera del estudio fotográfico de Pau Audouard, situado en los bajos de la Casa Lleó Morera, actualmente ocupado por Loewe en el Paseo de Gracia.

El museo recibió durante 2012 más de 13.000 visitantes, una cifra similar al año anterior, ha subrayado el director, de los cuales el 53 procedían del extranjero, sobre todo franceses, el 27% de Cataluña y el 20% restante del resto de España.

Vía La Vanguardia