8 noviembre, 2010

El Museo de Santa Clara

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Mariángeles Gómez Ródenas
Directora del Museo de Santa Clara

01El Museo Santa Clara es un Museo de titularidad y gestión de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Inaugurado en mayo de 2005, se encuentra emplazado en pleno centro de la ciudad de Murcia y ocupa el ala norte del Real Monasterio de Santa Clara La Real, lugar donde residen en régimen de clausura las Hermanas Pobres de la Orden de Santa Clara. El complejo arquitectónico que integra el museo constituye uno de los conjuntos monumentales más importantes de la ciudad y de la región de Murcia y fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1981 (Real Decreto 3307/1981 de 30 de octubre (BOE nº 15 de 18 de enero de 1982).

El conjunto pasó de ser residencia palacial de recreo de la nobleza islámica durante los siglos XII y XIII a edificio religioso y convento de clausura desde el siglo XIV. La prolongada permanencia de la comunidad de religiosas ha permitido la conservación de un conjunto íntimamente vinculado a la historia de Murcia.

La visita a este importante edificio y a su exposición permanente, articulada en dos itinerarios, permite al público adentrarse en nuestra historia y admirar el arte del pasado medieval: en la planta baja, los salones del palacio del siglo XIII, acogen una de las muestras de arte y arqueología islámicas más significativas de la Región de Murcia. En la planta primera, el antiguo coro gótico de la Iglesia y los salones conventuales exhiben obras de arte sacro pertenecientes a la Orden de las Hermanas Clarisas.

La visita al museo permite adentrarse en el reservado y recóndito mundo de un convento de clausura a la vez que se admira una importante muestra del arte y la arquitectura islámica de la Región de Murcia.

HISTORIA DEL EDIFICIO

02Entre los siglos XII y XIII, el recinto constituyó la almunia real o residencia de recreo de los gobernantes murcianos, un espacio ligado al poder político, económico y religioso musulmán y que fue construido extramuros de la madina de Murcia. El conjunto palatino estaba rodeado de huertos y jardines de recreo que ocupaban una extensión mucho mayor a la que hoy conserva el Monasterio. La riqueza arquitectónica y ornamental de los palacios pone de manifiesto la importancia y protagonismo adquirido por Murcia y la región de Sahrq al Andalus en el período previo a la llegada de los reinos cristianos.

El edificio alberga residencias palaciales de recreo de la nobleza islámica durante los siglos XII y XIII. En primer lugar fue morada palacial de recreo en época almorávide y durante el reinado de Ibn Mardanish (1147- 1172). En el momento anterior a la conquista, el último gobernante musulmán Ibn Hud al Mutawakkil (1228-1238), remodeló el conjunto palacial por completo y mandó construir un nuevo edificio, el magnífico palacio que hoy se conserva en perfecto estado en su sector norte. Este Alcázar Menor o Qasr al-Sagir, como fue denominado en las fuentes cristianas, constituye el ejemplo de arquitectura palatina islámica del siglo XIII mejor conservado en toda la Península Ibérica. Tras la sublevación de los mudéjares (1264- 1266), el palacio pasó a manos de la monarquía cristiana convirtiéndose en Casa Real. En 1365, Pedro I entregó el antiguo palacio musulmán a la Orden franciscana de Las Clarisas, que custodia el conjunto monumental desde entonces hasta la actualidad.

Bajo el patronazgo de algunos regidores del concejo murciano, se levantó una primera iglesia gótica adosada por el este al conjunto palatino, de la que hoy se conserva una magnífica cúpula de dragones en la antigua sala del coro alto. También desde fechas tempranas se amortizó la gran alberca y los arriates del patio hasta convertirlos en una zona de huerta para el propio abastecimiento de las religiosas. En los albores de la Edad Moderna, se construyó la doble galería gótica adosándola a las crujías y fachadas del pórtico islámico. Los amplios salones y pórticos del último palacio musulmán fueron subdivididos para crear las diferentes dependencias del convento. Posteriormente, el viejo templo gótico se sustituyó por una Iglesia Barroca de nueva planta en el siglo XVII.

No se producen remodelaciones significativas en la estructura del edificio hasta el siglo XX, cuando la Orden de Las Clarisas se ve obligada a vender el ala Oeste del monasterio. También en la década de los sesenta del siglo XX, fueron alquiladas otras dependencias del ala sur del convento lo que produjo el desmantelamiento de arcos y elementos arquitectónicos del antiguo palacio del siglo XIII, que afortunadamente se conservaron y trasladaron al Museo Arqueológico de Murcia.

En los años ochenta del siglo XX, comienzan a realizarse trabajos de excavación y restauración del edificio que sacan a la luz algunas estructuras del palacio del siglo XII. A continuación, en las obras de remodelación del convento, se descubren restos decorativos y escultóricos del ala norte del palacio musulmán del siglo XIII. Las posteriores obras de remodelación y restauración nos permiten admirar hoy día los magníficos vestigios de estos dos conjuntos palatinos en los que se ha instalado la sección de arqueología del Museo Santa Clara.

SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA ISLÁMICA
03Una vez que se abandona el espacio de acogida del Museo, comienza el recorrido por el conjunto monumental de Santa Clara, que se inicia en el antiguo huerto del Monasterio, hoy transformado en jardín y zona de descanso. Al acceder al interior del edificio, se comienza la visita del museo en el palacio musulmán del siglo XIII, que consta de tres partes:
Patio del palacio hudí del siglo XIII. Este tranquilo y evocador patio, está precedido por una galería tardogótica del siglo XV. La estructura del patio presenta un modelo único de transición entre los patios con crucero de época almorávide y los de alberca central y dos arriates de época nazarí tan presentes en los palacios de La Alhambra. Las aguas cristalinas nos trasladan al pasado, reflejando como un espejo la arquitectura y realzando su monumentalidad. En los cuatro arriates que rodean la alberca central, se ha recuperado parte de la vegetación original del palacio como palmeras, ciruelos, naranjos, albaricoqueros, higueras o granados. La unión de agua y vegetación crea un ambiente evocador muy propio de los jardines palatinos en época islámica.

04Pórtico del palacio musulmán del siglo XIII. Este monumental y alargado pórtico está compuesto por tres arcos festoneados enmarcados que conservan una compleja y profusa decoración realizada en yeso con diseños en atauriques de rica policromía. En el centro se ubica una fuente de forma poligonal que debió estar conectada con la alberca. Además de su valor decorativo, esta pequeña fuente también debió tener un valor simbólico por la relación del agua con la vida dentro de la religiosidad islámica. Este espacio se ha denominado sala Tudmir, y en él se realiza un recorrido por la historia de al Andalus a través de la exposición de una importante muestra de materiales arqueológicos de toda la región de Murcia. Destaca la colección epigráfica, con lápidas conmemorativas, fundacionales y funerarias que aportan una valiosa información desde el punto de vista histórico. En las vitrinas se expone una buena representación de cerámica que pone de manifiesto la variedad y riqueza decorativa que caracteriza a las producciones vasculares de este período: desde las primeras producciones con decoración verde manganeso características de época califal, se pasa a los espléndidos ejemplares con decoración esgrafiada de los siglos XII- XIII y a una variada representación de cerámicas decoradas o sin decorar que constituyen los ajuares básicos de los ámbitos domésticos andalusíes. También destacan otros utensilios domésticos como braseros, piletas de abluciones o reposaderos, juguetes y utillaje agrícola compuesto por azadas, legones y sierras. Por último, el recorrido por esta sala concluye con una vitrina en la que se exponen algunas cerámicas mudéjares que muestran la transición entre el mundo medieval islámico y el cristiano.

Salón del palacio del siglo XIII. El salón aúlico del palacio islámico, también conservado en alzado, tiene una orientación norte- sur. De forma alargada, cuenta con dos alhanías sobreelevadas en los extremos, a las que se accedería a través de un estrecho pasillo y escalones, hoy no conservados. El acceso está precedido por arcos que descansan en semicolumnas realizadas también en yeso. Los arcos repiten la profusa decoración en ataurique con rica policromía y los alfices se decoran con motivos epigráficos. Este salón fue utilizado como espacio de representación y recepción del monarca y en él se realizarían las audiencias y se administraría justicia. En el interior del salón se pueden contemplar los restos arqueológicos pertenecientes al palacio del siglo XII, que se encuentran tres metros por debajo del solado actual. Los gobernadores almorávides y el emir Ibn Mardanish levantaron un extraordinario conjunto áulico compuesto de variadas edificaciones de carácter palatino, incluyendo un pequeño baño, letrinas y viviendas de servicios. De todo ello sólo se conservan los restos de un gran patio de crucero semejante al del Castillejo de Monteagudo, con andenes y plataformas soladas de ladrillo que delimitan jardines de escaso fondo, canales cortados en cruz y una Qubba o pabellón en la intersección de los brazos.
En esta sala, denominada Sahrq al Andalus, se exponen restos arquitectónicos y ornamentales de los palacios de Santa Clara: del palacio hudí (siglo XIII), destacan los arcos y alfices con bandas epigráficas procedentes del salón sur, recuperados en 1960. Del palacio mardanisí (siglo XII) se exponen zócalos de cuidada decoración y una selección de las yeserías policromadas más representativas de Santa Clara y de otro palacio mardanisí, ubicado en la localidad de Monteagudo. Entre todas estas yeserías destaca el magnífico fragmento en el que se representa un músico tocando un instrumento musical denominado mizmar. Este fragmento, junto con otros, constituían las muqarnas de las bóvedas del salón del trono del palacio de época mardanisí. En la pared norte se exponen piezas talladas en madera, arrocabes y canecillos, que formaban parte de la propia estructura del edificio, con inscripciones coránicas del siglo XII.

05Por último, dos vitrinas exponen objetos suntuarios como amuletos, joyas, ungüentarios, objetos de tocador, vidrios o piezas de ajedrez que ponen de manifiesto el desarrollo de las artes suntuarias y los gustos refinados de la época. En otra vitrina se conserva un magnífico conjunto de tesorillos numismáticos, algunos de ellos ocultados en épocas de inestabilidad política, como es el caso de los aparecidos en la plaza Yesqueros de Murcia y en la finca de La Pita de Alhama de Murcia.

SECCIÓN DE ARTE SACRO
El recorrido hacia la sección de arte sacro, se realiza a través de una escalinata y una pasarela que permite contemplar de un lado, el magnífico pórtico de tres arcos del palacio islámico y de otro, el piso superior de la galería tardogótica. Esta galería fue construida durante el reinado de los Reyes Católicos, gracias al decidido apoyo mostrado por la reina Isabel a la reforma observante de la regla franciscana y, sobre todo, a la aportación de cuantiosas dotes por parte de algunas religiosas pertenecientes a las familias Pacheco y Fajardo. La galería está formada por una doble arquería un tanto irregular, compuesta por arcos de torso rebajado en la planta baja y arquillos mixtilíneos en la superior, que queda adosada a la fachada del pórtico islámico. El tránsito hacia la sección de arte sacro a través de esta pasarela, permite además contemplar en todo su esplendor el patio con la alberca y la sencilla arquitectura del monasterio.

La sección de arte sacro, denominada Tiempos de Silencio, explica la sección medieval cristiana del Monasterio. En esta parte, la sobriedad y sencillez constructiva de la orden franciscana contrasta con la suntuosidad y exotismo de la arquitectura palacial islámica. Con la visita a esta sección, se entiende la continuidad histórica que caracteriza a este edificio con sus sucesivas fases de remodelación una vez que pasó a tener un uso religioso y se explican los contenidos básicos de la mentalidad conventual. Esta parte del edificio, en la crujía oriental, había albergado las celdas de las hermanas durante siglos y junto a las naves monacales, que ahora muestran un aspecto diáfano, se abre el antiguo coro de la iglesia gótica. En este espacio se conserva una magnífica cúpula de iconografía gótica que representa dragones amenazantes con las fauces abiertas y cuya restauración nos permite en la actualidad contemplarlos en todo su esplendor de colorido. Esta peculiar forma de decorar estos espacios con seres fantásticos se repitió en la capilla de Macías Coque de la Catedral de Murcia y en las nervaduras de la Iglesia de Santiago de Jumilla. La excepcionalidad del espacio gótico, único en su género entre los monasterios de la vieja diócesis, inicia el recorrido como continuidad lógica del pasado andalusí, enlazando dos mundos diversos vinculados en este edificio.

06Las salas sirven de marco a una exposición permanente que muestra los distintos avatares del edificio e ilustra sobre las formas de pensamiento, vida y cultura de una comunidad religiosa de larga tradición, presente en este espacio desde mediados del siglo XIV. En ellas se exponen algunas obras de arte promovidas por el mecenazgo y se advierten las orientaciones iconográficas a lo largo de los siglos: santos, inmaculadas, infancia y pasión de Cristo, eucaristía son temas empleados en pinturas, esculturas y objetos de uso devocional y personal. La Sección Tiempos de Silencio reúne un buen número de obras de arte propiedad de las monjas clarisas, nunca expuestas hasta ahora. Esculturas, pinturas, documentos, piezas suntuarias y objetos devocionales, en su mayoría recientemente restauradas, muestran la historia del convento y la vida en clausura. Este rico patrimonio proviene, en su mayoría, de las donaciones que servían para agradecer favores y mercedes, demostrar la piedad personal y asegurarse un último y final reposo en el Más Allá.
En el coro se pueden contemplar piezas relacionadas con la primitiva iglesia, tan singulares como el retablo de Guadalupe y el de Santa Clara, pintado por Jerónimo Ballesteros hacia 1590, y una serie de objetos íntimamente relacionados con la vida en ese período, como unas rejas románicas antiguamente instaladas en el acceso a la cámara fúnebre del convento. Desde el coro se puede ver la iglesia barroca, lo que permite entender las transformaciones sufridas por el monasterio desde el período gótico a la actualidad.

07Al salir del coro viejo, se accede a un tramo de la nave conventual donde se exponen obras del siglo XVI como el retablo de San Juan Evangelista y la Predella de la Última Cena y piezas de orfebrería como cálices y custodias, textiles y pequeñas esculturas que representan niños Jesús de la orden franciscana. Una secuencia de pinturas y esculturas de los siglos XVII y XVIII de autores como Senén Vila, Diego de Mora, Francisco Salzillo o Roque López, culminan con la visión del crucificado de Salzillo, denominado de “Las Isabelas”, que pone punto final al recorrido museístico.

 

 

 

Como llegar
El Museo Santa Clara se encuentra ubicado en pleno centro de la ciudad de Murcia, en la calle Alfonso X el Sabio, nº 1.

MUSEO SANTA CLARA DE MURCIA
Avenida Alfonso X, el Sabio, nº 1.
30. 001 MURCIA
Tel: 968272398

Horarios
Horario de invierno
Martes a sábado: 10. 00- 13. 00 h; 16- 18: 30
Domingos y festivos: 10- 13 h.
Horario de verano (1 de julio- 31 de agosto)
Martes a sábado: 10. 00- 13. 00 h; 17- 19: 30
Domingos y festivos: 10- 13 h.

Reservas y visitas guiadas: 968272398 y en www.museosdemurcia.com

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