5 agosto, 2015

El Museo Carlos de Amberes cierra de forma indefinida

amberes

El pasado 5 de noviembre y con la presencia del rey Felipe VI, un nuevo museo se unía a la gran oferta cultural de Madrid. El Museo Carlos de Amberes, dependiente de la fundación del mismo nombre, abría como una pequeña pinacoteca en el madrileño barrio de Salamanca con una treintena de obras –óleos y dos tapices- de maestros flamencos y holandeses de los siglos XVI y XVII, prestadas en su mayoría por el Museo de Bellas Artes de Amberes –cerrado por obras hasta 2018, lo que facilitaba la operación-, el Museo del Prado, Patrimonio Nacional, la Fundación Casa de Alba y colecciones particulares. Sin embargo, de manera sorpresiva, el domingo 2 de agosto ha sido, por ahora, el último día de este espacio expositivo, que apenas nueve meses después echa el cierre indefinido de su sede en la calle de Claudio Coello, a unos metros de la Milla de oro, que alberga las tiendas de ropa más caras de Madrid.

Pintores flamencos y holandeses

En un comunicado, la fundación señaló ayer que “se ha acordado anticipar en un mes la devolución de las obras”, cuyo depósito “tenía vigencia hasta septiembre, cuando serían relevadas”. La razón estriba “en las dificultades sobrevenidas en Flandes que interfirieron en los convenios técnicos firmados, al ser relevados los titulares de la dirección del museo” de Amberes. Cuando abrió el Carlos de Amberes, sus promotores aspiraban a recibir unos 100.000 visitantes al año. Sin embargo, “por circunstancias ajenas a nuestra voluntad, el flujo ha sido inferior al mínimo necesario para hacer sostenible el proyecto”. Así, para “evitar mayores desequilibrios económicos, hemos tomado la decisión de anticipar la clausura”, añade la nota.

Con un cartel de “Últimos días” en su web, el Carlos de Amberes -que nació como un nuevo modelo de coqueto museo, sin director ni colección propia, pero con la asesoría de Fernando Checa, exdirector del Prado- anunciaba el punto final a la posibilidad de ver su puñado de obras maestras expuestas en tres salas, entre ellas, la joya de la colección, el monumental Martirio de San Andrés, de Rubens (1638-39), única pieza propiedad de la Fundación Carlos de Amberes. También había obras de Van Dyck, como el retrato de Policena Spinola, marquesa de Leganés (1622-27); Jan Brueghel el Viejo, Jacob Jordaens, David Teniers II con sus Fumadores (1633); el Retrato de familia, de Cornelis de Vos, o la rareza del Retrato de joven (1655), por ser obra de una pintora, Michaelina Wautier, pionera en una época en la que el arte se consideraba para hombres. Junto a los óleos, destacaba el enorme tapiz Los funerales del rey Turno, muerto por Eneas, de 1510. Actualmente, el Museo contaba con una exposición temporal, El auge del paisaje, con 38 grabados del siglo XVII. Ahora todas las obras volverán a sus propietarios.

Los empleados que atendían a los visitantes este fin de semana informaban de que las novedades que se produzcan en la futura programación del museo serán dadas a conocer en su web. Sin embargo, no podían precisar si en otoño habrá o no una nueva exposición.

Cuando este espacio abrió el pasado noviembre, Fernando Checa lo describió como “pequeño pero muy selecto museo de pintura flamenca” que no nacía con vocación de ser solo una exposición. “Los préstamos a largo plazo permitirán darle esa permanencia”, decía Checa, para quien el objetivo era “resaltar la pintura flamenca, la que más relación histórica ha tenido con España”. La presencia del Rey en la inauguración se debió a que don Felipe es patrón de honor de la Fundación Carlos de Amberes, como todos los monarcas españoles desde Felipe III. A pesar de este cierre, el comunicado de ayer concluye que esta institución continuará “sus programas culturales y de investigación bajo las actuales limitaciones presupuestarias”.

La donación de un rico mercader

Con sede en la antigua iglesia de San Andrés de los Flamencos, levantada en 1876, la Fundación Carlos de Amberes -presidida en la actualidad por el periodista Miguel Ángel Aguilar- tiene su origen a finales del siglo XVI, cuando el rico mercader flamenco que da nombre a la institución –que hizo fortuna con el comercio a las Indias- donó parte de su dinero y una serie de inmuebles para poder fundar en Madrid un hospital que acogiese a los peregrinos y a los pobres de las 17 provincias de los Países Bajos que pertenecían entonces a España y que se encontrasen necesitados en la capital de España. La fundación, que se define como “de vocación europeísta”, pasó en 1988 a tener carácter cultural. En 1992 se inauguró su remozada sede, en la calle Claudio Coello, en Madrid. Hace nueve meses abrió un espacio expositivo rehabilitado que ahora ha clausurado inesperadamente. En la actualidad, la fundación organiza cursos, seminarios, conferencias, conciertos y edita libros. Posee, según su web, una biblioteca con unos 4.000 volúmenes, y un auditorio para actos. La entrada al museo costaba 7 euros y contaba con una tienda. La fundación ha obtenido subvenciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

Por Manuel Morales.