13 septiembre, 2013

El ‘miró’ perdido en Mallorca aparece en poder de un transportista de obras de arte

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Un transportista de obras de arte avisó el diario ‘Ultima Hora’ de que tenía el cuadro

Sostiene que esperaba que lo “reclamara” un cliente

El miró perdido retornará hoy a su casa, la Fundación Pilar i Joan Miró de Mallorca, en las afueras de Palma. Esa obra en papel y sin firmar de 89 por 63 centímetros es patrimonio público y “apareció” hoy en las páginas de Ultima hora. Un transportista de Mallorca acudió al periódico para decir que tenía el miró en su oficina, por casualidad. Dice que le llegó distraído en una caja de madera de seguridad para el traslado de piezas de arte, un envase de desecho, para su reciclaje, afirma. El miró es un boceto, un trabajo directo y preparatorio del propio Joan Miró, antes de estampar la colección de grabados de la Serie Gaudí, de 1975; mide 89×63 centímetros.

El caso del miró extraviado motivó, el pasado viernes, la dimisión de la directora de la institución, Elvira Cámara, al reconocer que desde noviembre de 2011 se conocía la ausencia de la pieza de papel y collage, de relieve pero no excepcional, valorada en 450.000 euros. Cámara supo del problema al ocupar su cargo en enero de 2012 y no lo denunció, esperando hallar el esbozo/maqueta en los almacenes de la fundación.

La obra reapareció en poder del primer transportista de Mallorca especializado en traslados de obras de arte, Xim Quesada, de la firma Balears Art i Llar. Quesada acudió ayer al diario para explicar su hallazgo tras identificar en sus páginas una imagen idéntica al cuadro que guardaba en sus oficinas y que creía que era de un cliente que lo había perdido en un traslado y que lo reclamaría. Las primeras fotos aparecieron en los medios digitales el viernes y en papel el sábado, cinco días antes del retorno.

Según la versión de Quesada, el miró enmarcado un día llegó a sus manos, envuelto en papel y forros de protección en el seno de una caja de madera trabajada adrede. Era “un envase excedente de cupo”, para reciclar, dijo al periódico, propiedad de Pedro Serra, coleccionista de cuadros y esculturas y principal promotor del museo Es Baluard.

“Pensé que era algo de un cliente que iría para restaurar porque hay trozos que están pegados con celo barato”, declara el transportista. El diario muestra fotos y detalles de la pieza rescatada, tras la peripecia. En la fundación Miró se enteraron por la prensa del hallazgo. Este mediodía el Ayuntamiento de Palma -tutor de la fundación- y la Policía han detallado en rueda de prensa el final del escándalo. El cuadro hallado logró más protagonismo.

Es un miró documental, expresivo de la manera como Miró trabajaba y componía la base y detalles de sus grabados, antes de trasladar la composición al metal, con ácidos. Puede ser considerada una pieza de segundo nivel en el universo de grandes piezas del autor.

El collage fue extraviado en noviembre de 2011, tras ser expuesto en la sala Kubo de San Sebastián entre julio y octubre de 2010. La obra está catalogada en la colección de la fundación, nacida con los cuadros inconclusos o sin signar por Miró existente en sus talleres al morir, más miles de bocetos y material documental.

La directora de la entidad, Elvira Cámara, dimitió el pasado viernes al asumir que no había denunciado a la Policía ni informado al patronato de la entidad acerca de la desaparición/extravío. La cúpula gestora de la entidad y sus equipos de especialistas quedan bajo el escrutinio de una comisión de investigación interna. Cámara que trabajó en grandes centros estatales de primer nivel de Madrid y el en Ministerio de Cultura está a expensas de lo que determine una comisión interna y el patronato de la fundación

Elvira Cámara comenzó a trabajar en la entidad el 2 de enero de 2012, tras ser electa en una selección abierta. Antes que ella Magdalena Aguiló, Aurelio Torrente, Pablo Rico y Miquel Servera fueron directores en más de dos décadas de vida de la fundación. La gestión de varios de los directores quedó marcada por episodios de tensión y desencuentros con la plantilla de 17 personas.

Cámara explicó que supo de la desaparición de la pieza a través de un correo electrónico en que se le comunicaba que el miró no estaba físicamente en los almacenes pero si constaba en el registro de entrada, tras su muestra en San Sebastián. Tardó casi 20 meses en explicarlo.

Por Andreu Manresa para El País