14 enero, 2014

El Estado pone un aval de 500 millones al Thyssen para su exposición de Cézanne

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En el remolque de los camiones que adelantamos en las autopistas, en las bodegas de los aviones en los que viajamos. Antes de llegar a la sala del museo para formar parte de una exposición temporal, la obra de arte se menea desde carreteruchas secundarias a vías de ocho carriles, en procesión hasta su destino, acumulando kilómetros. Toda su vida es un desplazamiento constante desde la casa del coleccionista hasta la institución que la demanda.

Paradójicamente, el valor de la pieza crece en función de las peticiones que haya tenido. A más exposiciones, más prestigio, más reconocimiento. Más viajes, más peligros. ¿Quién se hace cargo de la obra en su trayecto, “de clavo a clavo”? En España, y si se trata de una institución pública, el Estado. Nadie paga a una aseguradora privada cuando se trata de movilizar decenas de obras de arte, perdidas por las cuatro esquinas del mundo. Todo corre a cargo de las cuentas públicas.

No importa la procedencia: EEUU, Finlandia, Francia, Hungría, Japón, Noruega, Reino Unido, Suecia, Suiza, Austria, Canadá, Australia o Alemania. En total, 38 obras de 13 países distintos de uno de los maestros de la Historia de la pintura: Paul Cézanne. En unos días, el próximo cuatro de febrero, el Museo Thyssen Bornemisza (gestionado por la Fundación Colección Thyssen Bornemisza) inaugura su exposición bandera para 2014, Cézanne. Site/Non Site. Está llamada a devolver los laureles y las cifras que lograron con la muestra dedicada a Hopper y evitar una nueva caída de espectadores como la protagonizada en el año 2013.

Mover las 38 piezas de sus lugares de residencia en 13 países distintos costará a los españoles 568.539.874 de eurosMover las 38 piezas de sus lugares de residencia en 13 países distintos costará a los españoles 568.539.874 de euros. Al menos, en forma de aval, una garantía para lograr mover ese tesoro artístico sin tener que pagar un duro a las empresas aseguradoras. Se trata de la exposición más cara de la historia del museo, si tenemos en cuenta el número de obras que se desplazan. El BOE avisa que en 2012, para la exhibición de Edward Hopper, el Estado garantizó la integridad de las obras por 629.418.508 euros. Pero entonces la cantidad de piezas que entraron por el almacén del museo fueron casi el doble, 61. Es el precio de la política artística del pelotazo, que limita su brillo académico a la fama de los pintores que se exponen.

El Estado se responsabiliza

La principal empresa aseguradora de obras de arte con la que ha hablado este periódico ironiza sobre el significado “economía liberal”, que se aplica en este modo de actuación. Si ocurre algo, será el Estado quien pague. Salvo, eso sí, que el propietario decida negarse a tener por garantía la del Estado español y prefiera que su cuadro esté asegurado por una empresa. En ese caso, paga la institución. Por eso, toda obra que se niegue al aval estatal, termina por ser apartada de la selección.

Quien sí se hará cargo del seguro de las obras durante sus desplazamientos y estancia es el Guggenheim de Bilbao, que moverá (según aclara la empresa aseguradora al periódico) una exposición tasada en mil millones de euros, aproximadamente, en referencia a la amplia retrospectiva dedicada a Yoko Ono, que se inaugura en marzo.

Los museos se libran de pagar seguros y amplían sus expectativas de selección. No hay reparo ni pudor a la hora de pedir, porque la cuenta corre a cargo de los españoles si ocurriese una desgraciaEl Thyssen ha pedido al Estado que le asegure esa cantidad y el Estado, a través de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes de Patrimonio Histórico Español (Secretaría de Estado de Cultura) ha dado el visto bueno. “El Estado se compromete a indemnizar por la destrucción, pérdida, sustracción o daño de las obras que figuran en el anexo de esta orden”, reza en el BOE del 28 de diciembre. Una inocentada que empezó utilizándose como figura para los casos de grado excepcional, como el traslado del Guernica desde Nueva York o el viaje de las dos Majas de Goya a San Petersburgo.

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“El problema es que este recurso antes no era una norma, sino una excepción. Ahora se ha extendido su uso y todas las exposiciones de un museo público deben estar protegidas por el Estado. Los museos se libran de pagar seguros y amplían sus expectativas de selección. No hay reparo ni pudor a la hora de pedir, porque la cuenta corre a cargo de los españoles si ocurriese una desgracia”, explica un director de museo retirado que jugó un papel esencial en la implantación de este modelo de protección y que prefiere no desvelar su identidad.

“¿Podemos permitirnos este esfuerzo en este momento?”, se pregunta. Curiosamente, el Museo Thyssen ha disparado in crescendo la cuantía que cubre la seguridad de la obra en plena crisis económica. En 2009, pidió al Estado que se hiciera cargo de los 364.532.789 euros que los dueños de las 51 obras le pedían para sacar adelante Matisse. 1917-1941. En 2012, 334.834.151 euros por 49 obras de Viaje a lo exótico. Homenaje a Gauguin. En 2010, 314.065.203 euros por organizar Monet y la Abstracción. Pissarro supuso 211.021.680 euros. Surrealismo y el sueño, 114.942.512 euros por 69 obras. La prima de riesgo del arte por las nubes.

Y la más rentable de todas, la dedicada a Antonio López, exposición en la que el Estado aseguró 114 obras por valor de 47.437.719 euros y es la segunda más visitada del centro. De hecho, para entender la dimensión de los más de 500 millones de euros aceptados por la Junta al Museo Thyssen, es importante mencionar dos datos más: uno, la garantía del Estado también cubre el préstamo “gratuito” de las 484 obras incluidas en el holding de Carmen Cervera (Omicron Collections Limited, Nautilus Trustees Limited, Coraldale Navigation Incorporated, Imiberia Anstalt) a la Fundación Colección Thyssen Bornemisza, que ella misma dirige, por un valor de 364.922.552 euros.

Y dos, que el Museo Reina Sofía necesitó una garantía del Estado de 459.775.769 euros (menos de la que ahora se pide por la de Cézanne) para montar la exposición más vista de la historia de los museos públicos españoles. El Estado se empeña con Cézanne en el Thyssen y el museo le devuelve el gesto sin un solo minuto gratis para los ciudadanos que quieran ver la exposición temporal.

Por Peio H. Riaño en El Confidencial.