25 septiembre, 2014

El debate como motor del arte

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August Macke visitó por primera vez a Franz Marc en su estudio de Múnich una fría mañana de invierno, el 6 de enero de 1910. María Marc sirvió té y rosquillas y la conversación fue interrumpida en varias ocasiones por los tradicionales Sternsinger, que en Babiera recorren las calles en la festividad de los Reyes Magos de puerta en puerta, cantando villancicos y pidiendo aguinaldos.

En este ambiente navideño dio comienzo una amistad que supone tanto desde el punto de vista humano como en el ámbito puramente artístico, un evento destacado de la historia cultural del siglo XX. Ambos morirían apenas unos años más tarde, en el frente de la I Guerra Mundial, pero tuvieron tiempo de confrontar visiones pictóricas que se enriquecieron mutuamente y experiencias vitales que bastaron para llenar de sentido existencial sus obras. No porque estuviesen de acuerdo en sus puntos de vista, sino todo lo contrario, porque al debatirlos avanzaron cada uno de ellos en su propia e individual visión del arte.

La amistad entre los dos grandes expresionistas y el intercambio artístico en sus encuentros y correspondencia, centra una exposición que inaugura hoy el Museo de Arte de Bonn y que ofrece alrededor de 200 pinturas, acuarelas, dibujos, objetos artesanales y documentos privados que ilustran la vida y obra de ambos artistas entre 1910 y1914.

En esas obras y en las cartas se ve reflejada con claridad la estrecha y sincera amistad que los unía y cómo sus discusiones conceptuales moldeaban los principios artísticos de cada uno. Macke (1879-1914) y Marc (1880-1916), a pesar de tener caracteres diferentes, lograron encontrar puntos comunes que alimentaron su camino artístico personal, hasta el punto que se plantea la pregunta sobre si el artista puede explorar realmente su propio concepto del arte por sí solo o si necesita sin remedio el espejo de al menos otra personalidad artística de su talla para medirse y crecerse, para reconocerse a sí mismo en el reflejo del otro.

Las colecciones del Museo de Arte de Bonn y de la Galería Municial en la Lenbachhaus de Múnich, organizadoras de la exposición, constituyen el punto de partida de esta amplia muestra, que se completa con numerosos préstamos de museos nacionales e internacionales, así como de colecciones privadas. El clímax de la selección lo constituye el mural que ambos artistas pintaron juntos en 1012, en el estudio de Macke en Bonn, titulado ‘Paraíso’ y que documenta esa cercanía.

En la muestra aparece también ampliamente ilustrado cómo procesaron Macke y Marc las propuestas del fauvismo, el futurismo y la abstracción, especialmente después del encuentro de Macke con Robert Delaunay en París en 1912, que supuso una auténtica revelación para él. También aparece como otra figura acumulativa y aglutinante la de Vasili Kandinsky, que acudía a las reuniones con su cámara fotográfica y tomaba instantáneas de los amigos que sirven hoy para recuperar aquellos momentos de intimidad, muy de estar por casa, en los que el expresionismo y las vanguardias “degeneradas” cristalizaron, a base de mucho discutir, en dos obras imprescindibles del siglo XX.

Como si adivinase el repentino y funesto final que le esperaba, aquel intercambio ganó en intensidad y duró tan solo unos pocos años. En 1914 moría Macke en el frente, apenas comenzada la I Guerra Mundial, y en 1916, también fue víctima de la contienda Marc, único muniqués del movimiento artístico ‘Der Blaue Reiter’ (‘El Jinete Azul’), del cual la Galería Lenbachhaus posee la colección más importante del mundo.

La exposición lleva por título ‘August Macke y Franz Marc: una amistad entre artistas’, y se celebra en coincidencia con el centenario de la muerte de Macke. Tras su cierre el próximo 4 de enero, la muestra viajará a la Galería Municipal en la Lenbachhaus, hasta el 3 de marzo de 2015.

Por Rosalía Sánchez en El Mundo.