27 mayo, 2013

El cuerpo como intención

Se cumplen ahora 40 años de la publicación del clásico de Simón Marchán Fiz Del arte objetual al arte de concepto, que acaba de reeditar Akal con portada de Nacho Criado. Muchas de las obras que analiza este ensayo, como las de Bruce Nauman, Valie Export o Criado, se han incorporado recientemente a la colección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, que con semejantes fortalezas se consolida como una de las colecciones públicas españolas más importantes de arte actual tras las del Reina Sofía y el Macba. El libro de Marchán Fiz es una de las inspiraciones de Arte de comportamiento e imágenes sociales del cuerpo, la muestra que anoche se inauguró en el Monasterio de la Cartuja y en la que 44 artistas nacionales e internacionales revisan el arte de acción desde distintas disciplinas (vídeo, fotografía, escultura, dibujo, pintura e instalación) y a través de 200 obras de los fondos del museo andaluz, que han crecido curiosamente más en tiempo de crisis que en los de bonanza, en buena medida gracias a la generosidad de los creadores y galeristas andaluces.

El cuerpo

La exposición, atenta al clima de libertad que se respiraba entre los años 60 y 70, repasa las derivas del happening, del arte de acción y del arte corporal. Aventuras estéticas que tienen mucho que ver con los movimientos contraculturales, como la explosión hippy o la liberación de la mujer, según explicó Juan Antonio Álvarez Reyes, director del CAAC y comisario de la muestra junto a Yolanda Torrubia. “Un ejemplo de esa actitud de rechazo a considerar a la mujer sólo como un cuerpo la vemos en la acción Cine táctil (1968)de Valie Export, en la que ella invitaba al público de Munich a tocarle los pechos desnudos, cubiertos por un dispositivo de madera, mientras su entonces pareja, Peter Weibel [que fue comisario de la Biacs3], lo registraba con la cámara”, explica Álvarez Reyes.

La exposición consta de dos partes: la primera tiene un desarrollo cronológico y arranca con los accionistas vieneses para explorar los movimientos históricos de los años 60 y 70. Las sangrientas, liberadoras y radicales acciones físicas de Günter Brus, Otto Muehl, Herman Nitsch y Rudolf Schwarzkogler siguen conmocionando como la primera vez, por lo que el museo alerta con las correspondientes cartelas de que las imágenes “pueden herir la sensibilidad del espectador”.

La segunda parte del recorrido establece diálogos y confrontaciones entre las obras de artistas de diferentes generaciones que han tratado estos temas, como sucede con la jiennense Ángeles Agrela, cuyas imágenes se ponen en relación con trabajos sobre la identidad cultural de la mujer a cargo de la artista afroamericana Carrie Mae Weems.

El arte de comportamiento analiza las conductas individuales y sociales y tiene sus premisas en el arte de acción, mientras que el body art nació como desarrollo del anterior y abarca gran cantidad de manifestaciones relacionadas con el cuerpo, aunque muy diferentes entre sí en su forma e intencionalidad, reflexiona Álvarez Reyes ante las obras de Marta Minujín, Lotty Rosenfeld y Jürgen Klauke, protagonistas históricos de varias de estas tendencias.

Las referencias al cuerpo como espacio de investigación sobrecogen en las obras de Francis Bacon y Louise Bourgeois y perviven en trabajos más recientes de Daido Moriyama, Andrés Serrano, Txomin Badiola… Una lista en la que hay una nutrida representación de creadores vinculados a Andalucía como Dionisio González, Mar García Ranedo, Pilar Albarracín, Pepe Espaliú, Rafael Agredano, Inmaculada Salinas, Miguel Trillo, Guillermo Pérez Villalta -de quien vemos una selección de dibujos de alto contenido erótico-, Cristina Lucas e incluso el colectivo Flo6x8, cuya Rumba Rave Banquero, que desde 2010 circula sin pausa por las redes sociales, cierra con humor y rebeldía la exposición, integrada ahora en la colección de un museo público.

La cita, además, permite ver por primera vez en Sevilla el hipnótico trabajo Maquillaje artístico (Art Make-Up, 1967-68) de Bruce Nauman, un vídeo en cuatro canales donde el cotizado estadounidense utiliza su cuerpo como objeto y proceso de arte, maquillándolo con varios colores, del blanco al negro pasando por el rosa y el verde, mientras se reinventa a sí mismo. También se han sumado a los fondos del CAAC las fotografías e instalaciones en blanco y negro del antequerano Alfonso Albacete, testimonio de la etapa conceptual que precedió a su dedicación a la pintura y donde creó ambientes de contenido político y experimental que no han perdido un ápice de interés.

Por Charo Ramos Sevilla en Diario de Sevilla.