17 septiembre, 2010

El conservador del Museo Storico Vaticano aboga por el contacto directo con la obra “como un lugar de emociones” (Europa Press)

El docente de icnonografía e iconología y conservador del Museo Storico Vaticano desde 1980, Pietro Amato, que ha participado en el seminario ‘Sobre la pintura barroca en España: grandes maestros e iconografía tridentina’, uno de los cursos que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ofrece en Sevilla, ha abogado por el contacto directo con la obra “como un lugar de encuentro de emociones”.

En rueda de prensa, acompañado por el vicerrector adjunto de la UNIA, Manuel Abad, y los coordinadores del curso, el vicepresidente de la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, Juan Miguel González y el profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Jesús Rojas-Marcos, Amato ha reflexionado sobre la preocupación existente en el deterioro que sufre la Capilla Sixtina y ha reconocido que, “pese a que la receta inmediata es que entre menos gente, que parece la cosa más obvia, se tiene que pensar muy bien”.

“Los problemas con el arte, al igual que con la escuela, son bastante complejos ya que es un derecho primario” ha destacado y ha apuntado que “tenemos el deber moral de transmitir a las futuras generaciones los bienes culturales que hemos recibido”, recordando que “hay bienes que son únicos e inmateriales en la producción del hombre, que no son de consumo, sino que entran un discurso de crecimiento de su dignidad”.

Además, ha resaltado que la naturaleza del arte “es el universalismo” ya que, como ha reconocido, “cada uno de nosotros ve una obra de distinta forma, ya que las emociones y los sentimientos están en cada uno de nosotros, que somos irregularidades del universo”. De esta forma, ha hecho una comparación entre esta experiencia y el amor, “que se vive de forma distinta dependiendo de si tienes cinco años, estás en mitad de la adolescencia o ya eres mayor”.

Para Amato, que ha participado en los últimos años en el Programa de Cooperación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, organizado por el Instituto Italo Latino Americano, una obra se siente “y cuando lo hacen todas significa que son un bien cultural”

En este sentido, ha criticado el uso de réplicas, ya que “el contacto directo con la obra es un lugar de emociones, de comunicación, mientras que estos duplicados no pueden ofrecerlo” y ha confesado que “cuando colocas la obra en el lugar para el que la ideó el pintor crecen estos sentimientos, porque él conoce exactamente la arquitectura o los movimientos de la luz que le dan equilibrio y sentido”.

“Los museos son como los hospitales de las obras de arte, donde cada una es un enfermo que tiene su cartelito”, ha definido y ha concretado que, pese a que entiende que las obras tienen que estar en sus orígenes “pasando el menor tiempo posible en los museos, es lógico que no sea así, sobre todo por el tema de los robos”.

Finalmente, Amato, conferenciante habitual en universidades e institutos italianos y extranjeros y autor de una inmensa obra científica sobre el arte cristiano, ha lamentado que la valoración de la cultura por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) “esté basada en elementos políticos”.

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