12 julio, 2010

El Café Moderno o La joie de vivre.

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Verónica Rego López
Gerente Sede FCG Pontevedra

Pasióny belleza en la Sede de la Fundación Caixa Galicia de Pontevedra.

Yo sé que mi perfil será tranquilo
en el norte de un cielo sin reflejo…
…Libre signo de normas oprimidas
seré, en el cuello de la yerta rama
y en el sinfín de las dalias doloridas.

Federico García Lorca

La noche del 19 de noviembre de 1932 el edificio del Café Moderno de Pontevedra acogía a Federico García Lorca, quien cantaba a la libertad y escribía en las mesas de mármol del salón de las tertulias este sentido soneto dedicado a Marie Blanchard.

Un poema que encierra un canto a la autodeterminación, a la autonomía, al albedrío, a la liberación y a la independencia, también a la dulzura, a la sensualidad y a la generosidad que la pintora de Granada representa.

Sobre estos ideales descansan las piedras del Café Moderno. Una construcción que aún hoy simboliza la actividad intelectual, la expresión de las ideas, el movimiento de la cultura y la defensa de los valores democráticos, de la información y del conocimiento.

el_cafe_moderno_01El Moderno nace en un momento de satisfacción reinante, cuando los placeres de vivir armonizan en una atmósfera de arte condensado, en una explosión de los sentidos, entonces emerge ese glamour de las faldas que se acortan para enseñar los tobillos emerge el sensual cabaret.

Asistimos a la Belle Epóque, momento social e histórico de derroche creativo, de belleza rebelada, de pasiones y de libertad.

El edificio del Café Moderno de Pontevedra fue el lugar de la cultura y de las grandes pasiones que conmovió y movió a Pontevedra en los primeros albores del sigo XX, en los dorados años modernistas.

Lugar de referencia de una ciudad expansiva que derramaba emancipación, un edificio que vio nacer y acogió en sus salones a aquellos que fraguaban las nuevas ideologías republicanas, socialistas y galleguistas.

A partir de 1936 tanto el café como la vida urbana regresaron por el túnel del tiempo del militarismo a los cuarteles de invierno de la reacción. La ciudad sobrevivió, pero el café no pudo y luego de unas décadas sin actividad acabó cerrando sus puertas.

el_cafe_moderno_02A finales del año 2000 la Fundación Caixa Galicia abre de nuevo las puertas del Moderno a la ciudad de Pontevedra como sede de su fundación, tendiendo, así, un puente entre la República y la Constitución de 1978.

La restauración del edificio fue encomendada a Álvaro Siza que acogió el proyecto como un reto, como un desafío, como el descubrimiento de una historia, la de Pontevedra y su café.

Desplegó el portugués su arte creativo a través de la limpieza de unas paredes que dejaban al descubierto el brillo de sus pinturas y a través de la restauración arquitectónica que, conservando los antiguos materiales, buscó introducir el bienestar, adaptar el edificio a los nuevos usos y conciliar la integridad arquitectónica introduciendo instalaciones y aparatos que recorren y surcan el espacio contemporáneo.

Siza se convirtió en ese capitán de navío que singlaba  por el mundo de la transformación y de la aproximación al rigor, al sabor y a la improvisación del trabajo artesanal, tal y como lo requiere el eclecticismo de esta construcción.

el_cafe_moderno_03El inmueble que Siza encontró  fuera un edificio de viviendas, durante una buenísima parte del siglo XX, que acogía en sus bajos el emblemático Café Moderno. En 1973 había sido readaptado como oficina bancaria de la antigua Caja Rural.

La intervención actual tuvo como objetivo recuperar la utilidad original de la planta baja como café de tertulias y el antiguo salón de variedades como salón de usos múltiples.

Los antiguos espacios de las viviendas se reconvierten para ser abiertas al público, para que el Moderno se desbordase, se anegase, como antaño, sobre la ciudad de Pontevedra.

El primer piso se destina a las salas de exposiciones de la Fundación Caixa Galicia y al aula de economía Valentín Paz Andrade. El segundo piso se habilitó para la Obra Social de Caixa Galicia y para su Centro de Mayores de Pontevedra.   

Estos usos exigían una rehabilitación integral del edificio, pues hubo que substituir la estructura horizontal existente- demasiado moderna para la estética original del edificio y necesitada de una capacidad portante para los nuevos usos de la que carecía- y la galería posterior de hormigón, que no era original del eficicio, se necesitaba, así mismo, la cimentación de los muros de carga primitivos. Se construyó, además, un anexo para almacén e instalaciones que dejaban cerrado visualmente el fondo del jardín y permitía alojar las instalaciones, sin interferencias, sobre el edificio histórico.

el_cafe_moderno_04La vivienda del Señor Bautista, su primer dueño, un indiano que regresó de Cuba, era la única en su entorno que tenía los techos y las paredes decorados, sus salones y gabinetes  contienen claros exponentes de modelos afrancesados, florales y clásicos- que aún hoy se conservan- con los que la burguesía española adornaba sus edificios en la segunda mitad del siglo XIX.

En una de las viviendas del inmueble, propia de la burguesía pudiente pontevedresa por su ornamento, su amplitud y dimensiones, nacía el gran arquitecto gallego Alejandro de la Sota.

El Café era, sin lugar a dudas, la perla del edificio. Desde que en 1903, un año después de su construcción, García Termes lo acondicionó, el local no ha dejado de ser una referencia artística para la arquitectura comercial de interiores. Sus salones diáfanos con las esbeltas columnas corintias acanaladas y de fundición, junto con sus grandes espejos enmarcados en madera, enseguida contaron con el complemento artístico de murales y pinturas de grandes dimensiones.

el_cafe_moderno_05En la cafetería se conservan las escenas cómicas de Monteserín, contemporáneas de la obra. Más adelante en 1914 se incorporan tres grandes cuadros de temática mitológica de Carlos Sobrino y poco a poco se fueron colgando los paisajes gallegos de Pintos Fonseca.

“Ayer hemos tenido el gusto de visitar el elegantísimo local del Café Moderno, que mañana abrirá al público en la casa número 3 de la plazuela de San José. Hemos quedado verdaderamente admirados del derroche de lujo y elegancia que sus propietarios llevaron a cabo en el citado establecimiento, sin duda alguna el primero de su clase en Galicia…”

el_cafe_moderno_06Así recogía la prensa local de Pontevedra el 29 de mayo de 1903 la apertura del café con más glamour y con mejor diseño de aquel entonces. Y aún no aventuraba Pontevedra que sería algo más, que sería el punto de encuentro de muchos intelectuales gallegos del momento, la cuna del primer anteproyecto del Estatuto de Autonomía de Galicia y un espacio de libertad, de ocio, de pensamiento y de creación desmedida.

LA TERTULIA DEL CAFÉ O EL CAFÉ DE LA TERTULIA
En toda Europa, a lo largo y ancho del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX, funcionaron de forma importantísima las tertulias, tanto es así, que muchos historiadores aún hoy se preguntan porqué no se les ha prestado la atención debida en cuanto al fenómeno social y cultural que supusieron.

En las tertulias, más allá de las anécdotas domésticas de sus participantes, se organizaron revoluciones, se fraguaron cambios de gobierno y se cimentaron movimientos artísticos, famas y éxitos literarios. Constituyeron una parte sustancial de la historia política y cultural de muchos países, Galicia entre ellos. Sería imposible de explicar la inestabilidad política del siglo XIX español, con sus pronunciamientos, revoluciones, contra-revoluciones y Golpes de Estado sin las tertulias y reuniones, por ejemplo, de la Fontana de Oro en Madrid, inmortalizadas, incluso por Pérez Galdós en la novela que lleva su nombre.

En Pontevedra la apertura del Moderno causó sensación en la ciudad, orgullosa de contar con un café que era el primero de su clase en Galicia. Pontevedra no se equivocaba, pues por los bajos del noble edificio pasaron hombres como Castelao, Bóveda, Paz Andrade, Isidoro Millán, Gil Varela, Losada Diéguez y hasta el propio García Lorca, quienes proyectaron sobre las mesas del café los nuevos pulsos políticos de la república, las nuevas tendencias artísticas y literarias de un momento histórico, el de su puesta en marcha, de creación y libertad desmedidas.

No existe una historia de las tertulias del Moderno, que por otra parte atravesó diferentes fases, cambios históricos radicales y fue exponente de sociedades, también, diferentes: la de la España y la Galicia optimistas, libres, expresivas y llenas de luces, seguida de una España convulsionada de los años de la República, pasando por la tenebrosa de los años de guerra y la miserable y sórdida de la posguerra.

En todas estas fases el Moderno albergó las tertulias, pero no todas fueron iguales, ni por las personas que participaron ni por el espíritu que en cada época se respiraba.

el_cafe_moderno_07Hoy el Café Moderno conserva su cafetería con el sabor estético original de los faladoiros. Los cambios sociales y el estilo de vida de la sociedad actual han propiciado un tipo café y de reuniones algo diferentes a las de antaño, pues el elemento determinante de ellas era la abundancia de tiempo libre y la falta de valor económico de las mismas, ambos conceptos han desaparecido durante el proceso de formación de una sociedad, como la actual, que cuantifica cada una de las  veinticuatro horas del día en términos monetarios y de productividad y rendimiento.

Aún así, y gracias a la magia histórica de nuestro edificio y a la ilusión, empeño y dedicación de la Fundación Caixa Galicia al recuperar el inmueble y su café, hemos conseguido mantener la atmósfera cultural del café primigenio y de todos aquellos intelectuales y artistas que han dignificado sus tertulias.

Y hemos soñado más allá…, atesoramos pequeños reductos de conversaciones literarias en el café, estas mantienen el espíritu de las de entonces, su libertad expresiva, su juego ideológico, su locura de hablar…, procurando la misma sana intención de la escucha y del intercambio desmedido. Nos sentimos honrados de mantener viva esta llama, de conservar el arte de hablar.

Todo el inmueble, no sólo su café, conserva el aroma de aquella independencia y libertad, las que le ofrece la cultura que la fundación programa entre sus muros: exposiciones, ciclos de cine, conciertos o conferencias, que son el exponente de una cultura, la nuestra, la gallega que ofrece a la ciudad que lo alberga un tiempo de ocio rico, diverso y plural. La cultura es siempre placer y democracia, es siempre información y conocimiento, un paso hacia el deleite, hacia la razón, la tolerancia y la diversidad. Valores que siempre han definió la personalidad del Café de Pontevedra.

La Fundación Caixa Galicia, además de la elegante y exquisita tarea de la reconstrucción de un café de tertulias y su edificio, quiso perpetuar a aquellos que hicieron posible las míticas tertulias y en el año 2006 encarga a César Lombera una escultura en bronce para homenajearlos y para cederla a la ciudad de Pontevedra porque ellos fueron una parte importante de su historia.

La talla descansa cada noche en la Plaza de San José con la Sede de nuestra Fundación Caixa Galicia como telón de fondo, como guardián de su belleza, un encanto que parece no ser efímero, que parece sortear los siglos y permanecer en las paredes y en la vida de este edificio que ofrece el sabor dulce la belle époque y el esplendor de los siglos que lo han madurado.

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